jueves, 12 de diciembre de 2019

Olimpo I • Zeus • Hera • Poseidón • Afrodita



Relieve helenístico del siglo I aC. que representa a los doce olímpicos en procesión, con sus atributos. (Izq. a dcha.): Hestia –cetro-, Hermes -casco alado y báculo, Afrodita –velo-, Ares -casco y lanza-, Deméter -cetro y gavilla de trigo-, Hefesto –bastón-, Hera –cetro-, Poseidón –tridente-, Atenea –lechuza y casco-, Zeus -rayo y báculo-, Artemisa -arco y carcaj- y Apolo –cítara-. Walters Art Museum, Baltimore, Maryland

Las divinidades de la antigua Grecia, habitan en el monte Olimpo -el más alto de Grecia-. A ellas se dedicaron, templos, fiestas, artes y competiciones deportivas. Los primeros cultos conocidos son de entre hace cinco y seis mil años, es decir, de alrededor del 3.500 aC. 

El Monte Olimpo, situado a unos trece km. de Kokkinopilos/Κοκκινοπηλός (Rojizo).

Kokinopilos, en Larissa. Tesalia

Ubicación del monte Olimpo en el mapa de Grecia

Las fuentes hablan de doce dioses desde el principio, pero distinguen entre "Dios" propiamente dicho; –Διος- que sería Zeus, y "Zeo" –θεο-, todos los demás. En ocasiones, hubo hasta catorce reconocidos como olímpicos, pero en distintos momentos, es decir, que los canónicos nunca fueron más de doce al mismo tiempo. Así pues, siempre se hace referencia a ellos como los doce olímpicos; Dodekatheon –Δωδεκάθεον-; δώδεκα-dōdeka, doce, y θεοί, theoi, dioses; seis hombres y seis mujeres.

De acuerdo con Homero y con Hesíodo en su Teogonía, del siglo VII-VIII aC., aquellos doce olímpicos adquirieron supremacía en la Tierra, cuando Zeus, sus hermanos Poseidón y Hades, y sus hijos, alcanzaran la victoria en el enfrentamiento con los Titanes.

Zeus, Hera, Poseidón, Afrodita, 
Ares, Atenea, Hermes, Apolo, 
Artemisa, Hefesto, Deméter, Hestia
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ZEUS • Ο Θεός Δίας ή Θεός Ζευς

Zeus de Esmirna. Hallado en 1680. Louvre

El “Padre de los dioses y los hombres” gobierna el Olimpo como padre, e incluso los que no son hijos suyos, se dirigen a él como tal. Es el rey de los dioses y controla el universo. Es también el dios del cielo y del trueno y por tanto, de la energía. Entre sus atributos aparecen el cetro y la corona, el rayo, el águila, el toro y el roble. Como herencia indoeuropea, es “recolector de nubes”, y conserva rasgos iconográficos de culturas del antiguo Oriente Próximo, como el cetro.

La infancia de Zeus. Nicolaes Pietersz. Berchem (1621-1683). 
Mauritshuis, La Haya. PPBB.

Hijo de Crono y Rea, era el menor de sus descendientes. Suele presentarse casado con Hera, que también es su hermana, a la que haría madre de Ares, Hebe y Hefesto, pero de acuerdo con el oráculo de Dódona, su esposa es Dione, con quien, según la Ilíada fue padre de Afrodita. En realidad, tuvo numerosas amantes, a las que convirtió en madres de deidades y héroes, como Atenea, Apolo, Artemisa, Hermes, Perséfone, Dioniso, Perseo, Heracles, Helena, Minos y las Musas.

El “padre de los dioses y los hombres”, y también es el rey del universo; dios del cielo; poseedor del trueno o la energía y “recolector de nubes”. Suele ser representado, o bien, erguido, sosteniendo un rayo con la mano derecha, o bien, sentado en plena majestad. Su equivalente en la mitología romana es Júpiter.

La mayor parte de la tradición sitúa su nacimiento en Creta, razón por la cual, la cultura minoica influyó tanto en la religión griega. Allí fue venerado, en Cnosos, Ida y Palaiocastro. Monedas de Festos, de la época de su culto, lo representan como un joven sentado entre las ramas de un árbol, con un gallo en las rodillas 

Templo de Zeus Olímpico, en Atenas.

Templo de Zeus en Atenas, desde otro ángulo.

Es un joven de largos cabellos al que en los himnos se nombra como O megas kouros, ‘el gran joven’, cuyas estatuillas, en marfil fueron halladas cerca del laberinto de Cnosos por Arthur Evans. 

Templo de Zeus, en Cirene

Ἐλευθέριος, Elevzerios: otro de sus nombres o advocaciones, alude a su condición de “libertador” ya que los griegos siempre dieron un gran valor a la libertad, asociando el concepto con la divinidad.

Templo en Baalbek (Líbano)

Imagen del templo de Júpiter en Baalbek, de 1895. 
Detroit Publishing Co. Collection, Biblioteca del Congreso EEUU.

La simbólica vara arcaica con cabeza de águila sobrevivió durante el periodo clásico. Zeus es servido por Ganimedes en una crátera ática (c. 490–480 a. C.)

Antes de que naciera Zeus, Cronos ya había tenido otros hijos con Rea, así, Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, pero se los tragó al nacer, pues le había sido revelado que uno de sus hijos le derrocaría, igual que él había hecho con su padre. Sabido esto, cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea se ocultó en la isla de Creta, y cuando este nació, entregó al padre una piedra envuelta en pañales, que este se tragó inmediatamente. Después, la madre escondió al niño en una cueva del monte Ida en Creta, donde le ayudaron a criarlo, Gea, la Cabra Amaltea -mientras unos “coribantes” bailaban y daban palmas ruidosamente, para que Cronos no oyera llorar al niño-; Adamantea, algunas ninfas, y finalmente, unos pastores, a cambio de que la madre alejara a los lobos de sus rebaños.

Cuando Zeus tuvo la edad suficiente, obligó a su padre a regurgitar a sus hermanos; primero salió la piedra, y después, Zeus liberó a los hermanos de Crono; los Cíclopes, que en agradecimiento le dieron, el rayo, el trueno y el relámpago. 

Después, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores, Poseidón y Hades. Hecho el reparto a suertes, a Zeus le correspondieron el cielo y el aire, a Poseidón las aguas y a Hades el inframundo. Como Gea, La Tierra no podía ser dividida, quedó bajo dominio de los tres. 

Sin embargo, Gea, no conforme con el trato recibido por sus hijos, los Titanes, los lanzó contra Zeus, que los derrotó con el auxilio de los Cíclopes -en la Titanomaquia-. Dirigidos por Cronos, que había destronado a su padre, Urano, uno de ellos, Atlas, fue condenado a sostener sobre sus hombros la bóveda celeste.

La caída de los Titanes, de Cornelis van Haarlem (1588).
Statens Museum for Kunst. Copenhagen, DK

Zeus y Hera, fragmento. James Barry. Graves Art Gallery, Sheffield, England.

Hera, no es que fuera necesariamente muy celosa, pero vivía profundamente irritada por las continuas aventuras amorosas de su marido -que también era su hermano-, y odiaba a las amantes y a los hijos que Zeus tenía con otras madres. Para disimular sus amores, Zeus puso a Eco junto a su esposa, con la orden de hablar continuamente, sin descanso, para que Hera no oyera nada. Cuando Hera se dio cuenta, lanzó una maldición, pero no sobre Zeus, sino sobre la pobre Ninfa a la que condenó a repetir para siempre, las palabras de los demás.

En todo caso, y no por falta de amantes femeninas, Zeus también amó al joven Ganímedes, un troyano, al que llevó al Olimpo como copero. Naturalmente, también se convirtió en objeto del odio de Hera.

El rapto de Ganimedes, de Correggio (1531). Kunsthistorisches. Viena

Ganimedes y el águila de Bertel Thorvaldsen, 1817. Copenhague
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HERA • Η Θεά Ήρα

Hera Campana. Copia romana en mármol, de un original griego, probablemente del siglo II. Louvre.
Hera en la Rotonda del Altes Museum de Berlín

Hera, Ἥρα / Hira, la esposa de Zeus, cuyo equivalente en la mitología romana es Juno, es hija de Rea y de Cronos. Es de carácter violento, celosa y vengativa, especialmente, con las amantes y los hijos de su marido, y, a veces, también con los mortales que se cruzan en su camino. Paris, por ejemplo, se convirtió en objeto de su odio eterno, cuando, en contra lo que ella esperaba, eligió a Afrodita como la diosa más hermosa.

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Héra, 2e siècle, Durrës. Marbre, 44 cm. Musée archéologique de Tirana.
Hera Ludovisi, Palazzo Altemps, Roma.

Su imagen suele ser muy solemne, generalmente, coronada y en un trono. A veces lleva en la mano una granada, que puede ser símbolo de fertilidad, aunque, también, de muerte, y, en otras ocasiones, la granada aparece sustituida por una amapola adormidera.

Probablemente fue la primera diosa a la que los griegos dedicaran un santuario en un templo cerrado y techado, en Samos, alrededor del 801 aC., que después fue sustituido por el Hereo, uno de los mayores templos griegos de la historia. Incluso en su templo, en Olimpia, su imagen fue anterior a la de Zeus. De hecho, Homero pone en su boca las siguientes palabras, dirigidas a Zeus

“Yo también soy una deidad; nuestro linaje es el mismo y el tortuoso Crono me engendró como la más venerable; lo soy por mi abolengo y también por ser tu esposa, pues reinas sobre todos los inmortales”. 

De hecho, a veces, el propio Zeus, es citado como Zeus Hereo, es decir, como esposo de Hera. y Homero, incluso se refiere a él con menos respeto que a ella.

Como hemos visto, Zeus y Hera tuvieron seis o siete hijos: Ares, el dios de la guerra; Hebe, diosa de la juventud; Ilitía, protectora de los alumbramientos; Hefesto, el herrero y, tal vez, Ares. Pero tampoco ella estuvo exenta de infidelidades, ya que es muy probable que Hefesto no fuera hijo de Zeus, sino que lo concibió por celos del reciente nacimiento de Atenea sin su intervención. Además, aquel hijo le pareció feo y deforme, y lo expulsó del Olimpo, sin más miramientos, provocando posteriormente la venganza de este, que fabricó para ella un trono, en el que quedó aprisionada. Hefesto solo deshizo su trampa cuando prometieron entregarle a Afrodita como esposa.

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POSEIDÓN • Ο Θεός Ποσειδώνας

Poseidón. Museo arqueológico de Atenas

Los caballos de Poseidón, de Walter Krane. Neue Pinakothek, Múnich

Poseidón - Ποσειδῶν, es el dios de los mares y “Agitador de la Tierra”, provocando terremotos. Fue adaptado del etrusco al latín, como Neptuno, e integrado en el panteón olímpico, como hermano de Zeus y Hades. Tuvo muchos hijos y fue protector de muchas ciudades helenas, aunque perdió el concurso por la protección de Atenas contra Atenea, como veremos.

Templo de Poseidón en el Cabo Sunion


Celebérrimos ocasos en el cabo Sunion

Cuando Poseidón estaba de buen humor, creaba islas y mantenía el mar en calma, pero si se enfadaba, o se sentía ignorado, clavaba el tridente en tierra y provocaba furiosas corrientes de agua, terremotos, hundimientos y naufragios. Fue él, de acuerdo con la Odisea, quien impidió, rencorosamente, durante diez años, que Ulises pudiera volver a su casa y reino en Ítaka. 

La brutalidad, como es bien sabido, no solo forma parte del entorno humano, sino también del divino; así, los marineros, para atraerse su favor, sencillamente, ahogaban caballos en el mar. Así, podemos leer en un antiguo papiro -Oxirrinco-, que el mismísimo Alejandro Magno, antes de la batalla de Issos, se dirigió a la playa griega y allí. Invocando a Poseidón, ordenó que fuese lanzado a las olas un carro de cuatro caballos. 

Escribe Pausanias, que Poseidón, Gea y Temis, era señores del Oráculo de Delfos antes de que los sustituyera Apolo, quien, por otra parte, colaboraba frecuentemente con Poseidón; Apolo ayuda a los colonos a emprender viajes y ocupar asentamientos, mientras que Poseidón los asiste durante el viaje. Así, habla Jenofonte en el Anábasis de unos soldados espartanos, hacia el año 400 aC. que cantan para Poseidón, un “peán” que, en principio, estaba destinado a Apolo. 

Poseidón era hijo de Crono y Rea. Dice Hesíodo, en la Teogonía, que Crono, sencillamente, se lo tragó, al nacer, pero que luego Zeus lo recuperó, junto con sus hermanos.

Leemos en la Ilíada, que, cuando el mundo fue dividido en tres, Zeus recibió la tierra y el cielo, Hades el inframundo y Poseidón, los mares. 

Para ganarse el patronazgo de la ciudad de Atenas, en competición con Atenea, Poseidón, como de costumbre, golpeó el suelo con su tridente, y apareció un hermoso manantial, pero era de agua salada, es decir, que no servía para nada bueno. Atenea, plantó su lanza en tierra y, entonces, surgió un olivo. Atenea ganó; evidentemente.

Existe, no obstante, una versión, que dice que, sometido el asunto a votación, todas las mujeres votaron a Atenea, y todos los hombres a Poseidón. Ellas ganaron por un voto, lo que contrarió a su oponente, que, inundó toda la región y, para que no siguiera con sus desmedidas venganzas, se decidió que las mujeres no volvieran a votar nunca más y que sus descendientes solo transmitirían el nombre del padre.

Atenea y Poseidón enfrentados en el frontón occidental del Partenón. Acrópolis de Atenas, reconstrucción. Era la primera visión tras el ascenso a la Acrópolis.

Poseidón se casó con la ninfa Anfítrite y tuvieron dos hijos: Rodo y Tritón, pero él también fue padre de muchos héroes, frecuentemente, confundiendo a las madres por medio de diversas transformaciones físicas; entre aquellos hijos, destaca Teseo.

Fuente de Neptuno en la Plaza de Cánovas del Castillo de Madrid.

En la Ilíada Poseidón protege a los griegos, participando personalmente, a veces, en la lucha contra los troyanos, a pesar de lo cual, al final, ayudó a Eneas, el héroe troyano. Sin embargo, en la Odisea, destaca su odio hacia el griego Ulises, por haber cegado este a su hijo, el Cíclope Polifemo, y esta fue la razón por la que, terminada la guerra con la destrucción de Troya, le condenó a errar durante diez años antes de volver a su hogar. Finalmente, en la Eneida, a veces presta apoyo a los troyanos, pero es, más bien, para llevar la contraria a Juno, que, en su opinión, se inmiscuía en sus asuntos.

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AFRODITA • Η Θεά Αφροδίτη

Afrodita Calipigia. Museo del Hermitage.

Afrodita - Ἀφροδίτη. Diosa de la belleza, y el erotismo. También es conocida por su denominación romana, Venus. Casada con Hefesto, tuvo diversos amantes, entre los cuales, siempre prefirió a Ares. Su característica definitiva era el hecho de que podía hacer que los hombres se enamoraran de ella en cuanto los miraba. El nombre Ἀφροδίτη / Afroditi se relacionó con ἀφρός-aphrós-espuma, aludiendo a su nacimiento como “surgida de la espuma”, pero si se entiende como de origen semítico, resultaría “la que llega al anochecer”, es decir, que vendría asociada con el planeta Venus, como primer astro del ocaso o vespertino.

Se llamaba también Cipris o Cytherea, supuestamente, por haber nacido, en Chipre o en Citera.

Sus fiestas, las Afrodisias, se celebraban en toda Grecia, pero más especialmente, en Atenas y en Corinto, donde su templo se elevaba en la cima del Acrocorinto, 

Acrocorinto, desde el templo de Artemisa

Asociada fundamentalmente con el mar, Afrodita solía ser representada con delfines, pero también con palomas o cisnes, y a veces con árboles, como el manzano y el granado, así como con el mirto y las rosas.

Ya en época romana –siglo II dC.- su culto pasó a Siria y Egipto, como Isis helenizada y reconocida como Hathor o Astarté, pero a finales del siglo V, su imagen fue dividida en dos conceptos: Afrodita Urania, para Platón, la de mayor edad -la que había surgido de la espuma, cuando Cronos castró a Urano, arrojando su miembro al mar-, representaría el amor unido a la relación sexual, y Afrodita Pandemos, hija de Zeus y Dione, la más joven y popularizada, que Platón asocia solo con el amor físico.

En el primer caso, la joven surgida de la espuma, nació, consecuentemente, en el mar, cerca de Pafos, en Chipre, fue una de sus representaciones más icónicas, y muy admirada por una famosa pintura de Apeles, que la posteridad solo ha conocido por la descripción de Plinio el Viejo.

Afrodita no tuvo niñez, ya que nació adulta, y al parecer, siempre deseable a todas las miradas. Aparece, por otra parte, como muy vanidosa, malhumorada, susceptible e infiel a su marido, Hefesto, con Ares, el variable dios de la guerra. 

Se le adjudica un papel principal en la guerra de Troya, pues fue ella la que ofreció a Elena a París, quien se enamoró fatalmente de ella a primera vista, influido anímicamente por Afrodita.

Debido a su irresistible atractivo, Zeus temía que Afrodita sembrara la violencia entre los dioses. Para evitarlo, la casó con Hefesto; severo, cojo y malhumorado dios del fuego y la fragua.

La Fragua de Vulcano. Velázquez, 1630. Museo del Prado.

Cuenta Ovidio en las Metamorfosis (IV) que Apolo, el resplandeciente dios del sol, fue al taller del herrero de los dioses del Olimpo, Vulcano [Hefesto], para darle la humillante noticia de que su mujer, Venus [Afrodita], estaba cometiendo adulterio con el dios guerrero Marte [Ares]

Velázquez representa la reacción del estupefacto y airado esposo, así como la turbación de quienes le asisten en la fragua, esos cíclopes míticos a los que el pintor ha concedido un segundo ojo. La intención de dar a la escena un tratamiento realista, pero no ridiculizante -en contraste con la irreverencia de nuestro Siglo de Oro literario ante el Parnaso-, resulta clara si tenemos en cuenta el grabado de Tempesta del que partió Velázquez para su composición, pues reduce los elementos sobrenaturales del tema para potenciar su dimensión costumbrista, sólo traicionada por los atributos clásicos del divino Apolo. (Museo Nacional del Prado).

Otra versión decía que Hera, la madre de Hefesto, lo había arrojado del Olimpo al verlo feo y deforme, pero que él sobrevivió, hizo prisionera a su madre y solo la liberó a cambio de su matrimonio con Afrodita, para la cual creó esplendorosas joyas. Pero Afrodita no le amaba, y prefirió a Ares. Hefesto, los “cazó” enredándolos con un alambre como la tela de araña, pero prácticamente invisible. Después llamó a los demás dioses para que lo vieran, pero estos, en su mayor parte, se rieron de él, pues ante la belleza de Afrodita, declararon que ellos hubieran querido tener la misma suerte que Ares. 

Afrodita también interviene en la historia de Eros y Psique. Celosa del atractivo de la mortal Psique, cuyos admiradores abandonaban por ella la adoración debida a la diosa, mandó a su hijo Eros/Cupido, que empleara una de sus flechas de amor para que Psique se enamorase irresistiblemente del hombre más feo que existiera. Eros se proponía obedecer a su madre, cuando él mismo cayó en brazos de la muchacha, al herirse accidentalmente con una de sus propias flechas. La relación entre ellos se interrumpió de forma dramática, por la intervención de las hermanas envidiosas de Psique, y ellas mismas perecieron en el intento de conquistar el amor de Eros. Finalmente, después de superar numerosas dificultades, Eros y Psique, que seguían enamorados, lograron casarse.

Le ravissement de Psyché. William-Adolphe Bouguereau, (1825-1905).

Después de que Afrodita mantuviera una nueva y estruendosa relación con Adonis, se produjo el conocido suceso de la elección de Paris

Muchos dioses y mortales fueron invitados a la boda de Tetis y Peleo –futuros padres de Aquiles-, excepto Eris, la Discordia, quien, a pesar de todo, se presentó, llevando una manzana dorada en la que aparecía escrito “para la más hermosa”. Tanto Afrodita, como Hera y Atenea, se consideraban a sí mismas como tales. Preguntado Zeus, este dejó la elección en manos del troyano Paris. Las tres pretendientes intentaron sobornarlo; Hera le daría un reino; Atenea le ofreció la sabiduría y Afrodita, que le prometió entregarle a la mujer más hermosa que existiera, se hizo con la manzana. 

Como es sabido, Paris reclamó su recompensa, que era la bella Elena de Troya, cuyo rapto provocaron las dos diosas frustradas, dando lugar a la terrible e interminable Guerra de Troya.

Otra de las hazañas de Afrodita, la relaciona con el extraordinario escultor Pigmalión, a quien, para conseguir que se casara, le inspiró la creación de una estatua parecida a ella. El artista la creó, dándole el nombre de Galatea, y, efectivamente, se enamoró de su perfección. Finalmente, Afrodita, bondadosa en esta ocasión, infundió vida a la escultura, para que el artista y su obra pudieran vivir unidos para siempre.

Pygmalion de Jean-Baptiste Regnault, 1786. 
Musée National du Château et des Trianons.

Finalmente, sabemos por Homero, que Afrodita salvó a Paris de una muerte segura a manos de Menelao y que protegió a Eneas durante y después de la guerra de Troya.


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