miércoles, 18 de noviembre de 2015

El Arte del Ajedrez en el Arte de la Pintura (1)


Dos jugadores se enfrentan ante un tablero que contiene 64 casillas, 8 x 8, alternando blancas y negras. Cada uno de ellos dispone de 16 piezas; también blancas y negras: un rey, una reina, dos alfiles, dos caballos, dos torres y ocho peones.



El objetivo de ambos contendientes es destronar o derrocar al rey contrario, amenazando la casilla en la que está colocado, con una o más de las piezas propias, que deben atenerse a movimientos específicos para cada pieza, y que, por supuesto, son únicos y obligatorios. Tal objetivo, conlleva la necesidad imperativa de proteger al propio rey al mismo tiempo que se intenta derrocar al contrario.

Piezas ordenadas para la partida. 

El jugador que tiene a su rey amenazado, coloca, si puede, una pieza entre este y las figuras que lo amenazan, de modo que impida el movimiento a las piezas sitiadoras, o bien capture a la más amenazadora. Si no lo consigue y se mantiene la amenaza, aún frenada por la defensa real, el rey queda en jaque; la pérdida definitiva de posibilidades de defensa, supone el jaque mate y el final de la partida. 


Existe una gran tradición de este juego de estrategia, que requiere gran práctica, inteligencia y concentración, y que ha dado grandes y sorprendentes jugadores. Sirva como ejemplo, la fotografía inmortalizada por la prensa, en 1920; el niño Samuel Reshevsky juega simultáneamente contra algunos de los más reconocidos ajedrecistas de la época.

El juego en competición, surgió en el siglo XVI y el primer campeonato oficial se celebró en 1886, pero el origen del juego se pierde en el tiempo, aunque hay diversas teorías al efecto. La observación de sus diferentes representaciones, en toda clase de materiales y, a lo largo de la historia, supone, sin duda, un paseo en el tiempo, a través del cual, encontramos a algunos de sus personajes más representativos, tanto antiguos, como medievales y modernos.

La representación más antigua conocida, probablemente sea la hallada en la cámara mortuoria de Nefertari, en el Valle de las Reinas, que se remonta a los siglos XII-XI antes de Cristo, entre otras luminosas representaciones de la reina egipcia.
Cámara mortuoria de Nefertari. Egipto, 1200 a.C.

Nefertari ante un tablero de ajedrez

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Manuscrito de los siglos VI-VIII: Krishna y Radha juegan al Chaturanga

Con el nombre de Chaturanga conocemos un antiguo juego originario de la India, del que procedería el ajedrez de hoy. El Chaturanga ya se cita en el Mahabharata, del siglo III, aunque hay constancia de otros modelos de posibles precedentes orientales, a través, esencialmente, de manuscritos.

Abû al-Qâsim Firdawsî de Tûs. c.935-c.1020-26. Persia. Ahmuras Derrota al Divs. Detalle.

Abû al-Qâsim Firdawsî de Tûs. c.935-c.1020-26. Shâh-nâma, Le Livre des Rois

En la imagen del Libro de los Reyes, dos emisarios del rey de la India presentan a Cosroes Anushirvân, soberano sasánida que reinó en Irán entre 531 y 579, un juego de ajedrez fabricado para él. 

Tal es el relato del legendario episodio que explicaría la introducción del ajedrez en Irán, procedente de India; el poeta Firdawsî, describe un tablero de ébano, sobre el que dos ejércitos, de teca y de marfil, se enfrentan, y cuenta con detalle poético, el movimiento de las distintas piezas en cada campo; un rey y su consejero, se enfrentan al jugador enemigo, auxiliados por dos elefantes, dos dromedarios, dos caballos y dos carros, ante los cuales aparece una línea de infantes.
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Los modelos de las figuras son infinitos y pueden ir desde la aparente sencillez de las celebérrimas piezas Staunton, hasta las complejas y valiosas Lewis, del siglo XII, halladas en Escocia.

Staunton – Lewis

Las piezas Lewis, quizás las más antiguas que se conservan, se encuentran en el British Museum -82 piezas-, y en el National Museum of Scotland -11 piezas. Su origen constituye un verdadero enigma, puesto que aparecieron en un banco de arena junto a la isla escocesa de la que han tomado el nombre, procedentes, tal vez, de un naufragio. Se cree que pudieron ser fabricadas en Noruega en el siglo XII. Algunas de las figuras parecen conservar restos de pigmento rojo, lo que haría suponer que el tablero al que correspondían, podía ser rojo y blanco, en lugar de negro y blanco.

Por primera vez aparecen entre ellas los obispos, actuales alfiles, que sustituyeron a los elefantes del juego original de la India. Los peones conservan inscripciones que no han podido ser interpretadas.


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Destaca, a continuación, tanto por su valor intrínseco, como por el artístico, la colección supuestamente regalada a Carlomagno por el califa Harún al-Rashid. Conocido, efectivamente, como el Jeu d'échec de Charlemagne, es posible que esta atribución no sea real, ni siquiera posible, ya que el ajedrez no se introdujo en Occidente hasta después de su reinado y su existencia, por lo que, lo más probable es que no lo conociera, ni, por supuesto, supiera jugar, si bien, dado que las figuras personifican valores sociales muy conocidos; rey, reina, caballero, torre, alfil, peón, bien pudieron servir sus ricas piezas como elemento decorativo y aún sólo por su valor material. La leyenda, sin embargo, habla de importantes partidas y, hasta de ciertos poderes mágicos del juego.

Parece que el conjunto perteneció durante cierto tiempo a la Basílica de Saint Denis, si bien después pasaron a ser custodiadas en la Biblioteca Nacional de Francia, donde hoy se conservan. Están datadas en el siglo XI y pudieron ser fabricadas en Salerno. Carlomagno vivió entre los años 762 y 814.


Cuenta la leyenda que, exactamente, el día 15 de agosto de 788, Carlomagno atravesaba los Pirineos de vuelta a casa tras haber atacado Zaragoza. Al atravesar el desfiladero de Roncesvalles, su retaguardia fue a su vez atacada por vascones –la Chanson de Roland, dice, sarracenos–, y destruida, muriendo, entre otros caballeros, el famoso Roland, no sin antes romper su espada Durendal contra una roca, para que nadie más pudiera servirse de ella y pedir ayuda haciendo sonar su olifante, que no fue escuchado a tiempo, porque, de acuerdo con la parte negativa de la leyenda, Carlomagno estaba enfrascado en una partida de ajedrez.


También se cuenta que en 782, el gran Carlomagno celebró su 40 cumpleaños con una partida de ajedrez contra el mejor ajedrecista del reino, a cuyo efecto, mandó traer el tablero y las piezas que le había regalado el gobernador musulmán de Barcelona.

Las piezas, de metales preciosos afiligranados, estaban tachonadas con rubíes, zafiros, diamantes y esmeraldas sin tallar pero perfectamente lustrados, y algunos alcanzaban el tamaño de huevos de codorniz. Como destellaban y resplandecían a la luz de las antorchas del patio, parecían brillar con una luz interior que hipnotizaba a quien los contemplaba. La pieza llamada sha o rey, alcanzaba los 15 centímetros de altura y representaba a un hombre coronado que montaba a lomos de un elefante. 


La reina–dama iba en una silla de manos cerrada, salpicada de piedras preciosas. Los alfiles u obispos eran elefantes con las sillas de montar incrustadas de raras gemas y los caballos o caballeros estaban representados por corceles árabes salvajes; las torres o castillos se llamaban rujj, que en árabe significa carro. Eran grandes camellos que sobre los lomos llevaban sillas semejantes a torres. Los peones eran humildes soldados de infantería de siete centímetros de altura, con pequeñas joyas en lugar de ojos y piedras preciosas que salpicaban las empuñaduras de sus espadas.

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La referencia siguiente se la debemos a Alfonso X El Sabio y a su extraordinario Libro de los Juegos

Nacido en Toledo, 23 de noviembre de 1221, murió en Sevilla el 4 de abril de 1284, reinando en Castilla hasta su muerte.

Don Alfonso presenta entre los distintos Juegos, la Astronomía/Astrología, al mismo nivel que el ajedrez, al que sin embargo, dedica la primera parte: Por que el acedrex es mas assessegado iuego & onrrado que los dados nin las tablas; fabla en este libro primeramientre del.

Libro de los juegos. Un cristiano y un musulmán juegan al ajedrez en una tienda. 1238

Entre los grandes libros que recopilaban el saber de su tiempo, Alfonso X el Sabio dirigió la composición del primer tratado sobre juegos de la literatura Europea: Juegos diversos de axedrez, dados, y tablas con sus explicaciones, ordenados por mandado del Rey don Alonso el sabio. El Tratado consta de 98 páginas, y 150 bellísimas ilustraciones, y de él se conserva un ejemplar original en la biblioteca de El Escorial, aunque existen copias posteriores.

Por que toda manera de alegria quiso dios que oviessen los omnes en si naturalmientre por que pudiessen soffrir las cuytas & los trabaios quando les uiniessen; por ende los omnes buscaron muchas maneras por que esta alegria pudiessen aver complidamientre.

Naturalmente, distingue el monarca entre juegos que requieren esfuerzo físico; caballo, tiro, esgrima, carrera, salto, pelota, etc. y los que se juegan sentado, que son el objeto de este tratado:

Los otros iuegos que se fazen seyendo; son assi como jogar açedrex. & tablas & dados. & otros trebejos de muchas maneras.

El valor específico de estos juegos de mesa, se debe a la posibilidad de ser realizados por hombres, mujeres, ancianos y hasta niños, pero también pueden practicarlo, enfermos o presos, en toda estación, de noche, o de día y en casi infinitas circunstancias.


E como quier que todos estos iuegos son muy buenos cada unos en el tiempo & en el logar o conuienen; pero por que estos iuegos que se fazen tan bien de noche como de dia; & por que las mugieres que non caualgan & estan encerradas an a usar desto; & otrossi los omnes que son viejos & flacos. o los que han sabor de auer sus plazeres apartadamientre por que non reciban en ellos enojo nin pesar; o los que son en poder ageno assi como en prision o en catiuerio o que van sobre mar. E comunalmientre todos & aquellos que han fuerte tiempo; por que non pueden caualgar nin yr a caça ni a otra parte; & han por fuerça de fincar. 

En el libro se describen todos los componentes del juego, sus reglas, e incluso el modo en que se deben fabricar las piezas.

Fabricación de tableros y piezas del ajedrez

El Ajedrez se extendió por Europa a través de Al-Ándalus, y se consideró desde el principio una noble ocupación -Alfonso X recalca lo beneficioso que resulta su ejercicio para el espíritu-, y pronto adoptó y se adaptó al estilo caballeresco del medievo; por ejemplo, el Alfil o al-fil no es sino elefante en árabe y tal era su figura antes de convertirse en la que conocemos hoy. 

Según este monarca, el ajedrez fue fecho en India a semeiança de como los Reyes Antigos solien fazer sus huestes de caualleros & de peones & parar los todos en Azes por amostrar sus poderes & que los temiessen mas sus enemigos.

Conuiene agora que se muestre otra natura de iuego muy noble & muy estranno e muy apuesto. e de grand entendimiento; pora los entendudos. e mayormientre pora aquellos que saben la Arte de Astronomia.

El Juego de las Tablas Astronómicas del Libro de los Juegos de Alfonso el Sabio

Finalmente, el Tablero delos escaques; que sse iuega por Astronomia. Et este iuego nueuo es fecho segundo los siete cielos en que estan las Siete planetas. Et ell ochauo en que estan los doze Signos e las otras estrellas fixas. Et mostrando de cada uno como andan sus andamientos e como se catan echando los Rayos unos a otros; los unos de catamiento damor; los otros de mal querencia. Et esto segund los sabios partieron el cielo en doze quartos. e demuestran por cada uno dellos segunt el mouimiento de las planetas; qual es el catamiento de amor o de desamor.


Este Tablero ha de seer de Siete lados de fuera por que han y de iogar siete jogadores cada uno con su planeta. Et han de tener doze tantos de qual precio se abinieren. Et ha en ell ocho cercos de dentro redondos; segund son los ocho cielos. Et el cerco ochauo ha de seer llano. & las figuras delos doze signos puestas en ell como deuen seer. que son estas. Aries. Tauro. Gemini. Cançer. Leo. Virgo. Libra. Scorpio. Sagitario. Capricornio. Aquario. Picis. Cada persona juega con una figura.
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En el siglo XIII son numerosos los personajes más célebres de la aristocracia y la monarquía legendarias, que juegan al ajedrez.

Miniatura del manuscrito de Guiron le Courtais de Milán, 1270-1380
El Rey Arturo juega contra un caballero de la Mesa Redonda

Curiosamente –como veremos–, es muy habitual la presencia de un perro o un gato cerca de los jugadores, tal como aparece en la anterior imagen del Rey Arturo.

Lancelot du Lac, uno de los más conocidos caballeros de este legendario rey, ofrece un tablero, en este caso, de 6 x 6, como regalo a la reina Ginebra, la esposa del rey.

Manuscrito iluminado de fines del siglo XIII, en el que Lancelot ofrece un tablero mágico (6 x 6) a la reina Guenièvre

Tristan de Léonois, es el autor de esta representación de Tristant et Yseult -mientras navegan, juegan al ajedrez-, buvant le philtre d'amour, 1470 . Siglo XIV. Biblioteca Nal. Francia.

Dentro del Ciclo del Rey Arturo, aparece asimismo la historia del amor de Tristán y la muchacha irlandesa, Isolda, de la que sólo se conservan fragmentos de la leyenda francesa del siglo XII, reescrita por el poeta anglonormando Thomas de Bretaña y por Gottfried von Strassburg, ya en el XIII. Su versión italiana, aparecida en el siglo XIV, se tituló Il lamento di Tristano y en España se hizo popular como romance, durante el reinado de los Reyes Católicos.

La pasión despertada entre Isolda y Tristán depende del filtro que él bebe en la imagen de Léonois: Los que juntos lo beban se amarán para siempre con todos sus sentidos y todos sus pensamientos, en la vida y en la muerte.

Una variante posterior, presenta a los mismos personajes jugando, ya en tierra firme, y sin filtros de amor.

Tristan de Léonois. Siglo XV. Tristan et Yseut jouant aux échecs

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Durante los siglos XV y XVI, los jugadores empezaron a pasar de los manuscritos al lienzo, con resultados, en ocasiones notabilísimos, y de los que hay numerosas muestras, gracias a las cuales podemos permitirnos hoy observar a transcendentales personajes históricos dedicados a esta noble actividad.
Lucas van Leyden. (1494 - 1533). La Partie d’Échecs. (1508). Gemäldegalerie. Berlin

Una dama juega sobre un tablero de 96 casillas, repartidas en 8x12, cifra que constituye una variante del juego, extendida después del siglo XIII, época en la que, al parecer, este juego se entendía como una metáfora del encuentro amoroso. 

Siete personajes observan la partida, entre ellos una mujer tocada con cofia blanca. La dama de la derecha juega con las negras y parece seguir las instrucciones de un hombre que podría ser su padre. Frente a ella, su futuro esposo, que juega con las blancas, vuelve la cabeza y entorna los ojos.


Algunas de las piezas representadas junto al tablero son hoy desconocidas, pero aun así, parece que las negras van ganando y que la dama está a punto de lanzar el jaque con su torre.
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Paris Bordone, 1500 - 1571. Partita a scacchi. 1540

Jan Cornelisz Vermeyen, 1500 - 1559. Von Sachsen jugando al ajedrez con un noble español. 1549. 

En ocasiones se atribuye esta pintura a Antonio Moro, con el cual se correspondería más el personaje de nuestra derecha, es decir, el español. La diferencia de tonalidad en el centro del lienzo, parecería avalar esta distinción.

Las piezas tienen un diseño poco común.

Hans Muelich, 1552. Alberto V de Baviera y su esposa, Ana de Habsburgo-Jagellón.

Alberto V de Wittelsbach, Baviera, llamado el Magnánimo, se erigió en el defensor alemán de la Contrarreforma, llevando a cabo un estricta represión, convencido de que la Casa Wittelsbach y la causa religiosa estaban indisolublemente unidas, dependiendo la suerte de su estirpe del triunfo de la iglesia católica. Ana de Habsburgo, su esposa, era hija de Fernando de Austria, hermano de Carlos I, y de Anna Jagellon; nieta, por tanto, de Juana I -llamada La Loca-. 

Las inscripciones de la pintura, escritas en latín y unidas al tema del ajedrez, parecen asociar este juego con la felicidad y armonía familiar.

Arriba, bajo la imagen de Dios Padre: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. 
Izquierda: Tu esposa será como vid fecunda en medio de tu casa.
Derecha: Tus hijos serán como ramas nuevas de olivo en torno a tu mesa.
Base de la pintura: Quien ame a su esposa como a sí mismo, su esposa a cambio le respetará –temerá su palabra-. En este último cartel aparece la firma del artista: Hans Muelich fecit.

En el presente caso, dos perritos falderos observan la partida tranquilamente.

Sofonisba Anguissola. 1531 - 1626. Le Jeu d’échecs. 1555
Museo Narodowe, Poznan, Polonia

La obra representa una escena de carácter familiar en la que Elena y Minerva Anguissola, juegan al ajedrez ante la mirada de su hermana menor, Europa, y en presencia de una criada.

La pequeña Europa, sonríe mirando a Minerva, que parece que va perdiendo en el juego y mira sorprendida a la hermana mayor, Elena, quien a su vez parece buscar la aprobación de la pintora.

Vasari escribió de estos retratos: sólo les falta hablar.

Al parecer, y a pesar de su perfección artística, la pintura es errónea, precisamente con respecto a las reglas del ajedrez, ya que la casilla de la derecha de cada jugador debe ser blanca.

Un extraordinario estudio sobre esta pintura en: Cuaderno de Sofonisba.

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