sábado, 23 de junio de 2018

Jean Cocteau: "Sé que la poesía es indispensable, pero no sé para qué."



Je sais que la poésie est indispensable, mais je ne sais pas à quoi.


Capilla Saint-Blaise des Simples, Milly-la-Forêt

La capilla de Saint-Blaise-des-Simples -Plantas medicinales-, dedicada al obispo y médico San Blas, se encuentra en la ciudad de Milly-la-Forêt, departamento de Essonne, en Francia.

Construida en el siglo XII, es el testimonio de lo que fue un lazareto; entonces y ahora, rodeada por un jardín botánico en el que se cultivan plantas medicinales. Fue decorada por Jean Cocteau, que vivió en esta ciudad desde 1945 hasta su fallecimiento, el 11 de octubre de 1963. Sus restos descansan aquí. 

La Capilla de St-Blaise se ha vuelto a abrir, tras su reconstrucción, el 1º de marzo de 2018.



Detalle de la decoración de Jean Cocteau en la Capilla Saint-Blaise des Simples. en Milly-la-Forêt, cerca de Fontainebleau


 Je reste avec vous/Me quedo con vosotros, dice su epitafio.


El poeta diseñó las vidrieras y los murales que representan, la Resurrección de Cristo y varias plantas medicinales; los”simples”, que dan nombre a la capilla.



Jean Cocteau dans le jardin d'Offranville, de Jacques-Émile Blanche, 1913.
Musée des Beaux-Arts de Rouen.

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Un amigo duerme

Tus manos extendiendo las sábanas eran mis hojas muertas.
Mi otoño amaba tu verano.
El viento del recuerdo hacía golpear las puertas
de lugares donde estuvimos.

Te dejaba mentir un sueño egoísta
Donde el sueño borra tus pasos.
Crees estar donde estás. Es tan triste
estar siempre donde no se está.

Vivías sumergido en otro tú mismo,
Y tu cuerpo se abstraía tanto,
que parecías de piedra. Es difícil, cuando se ama,
no tener más que un retrato.

Inmóvil, despierto, visitaba estancias
a las que nunca volveremos.
Mi loca carrera no me hacía mover los brazos,
el mentón apoyado en el puño.

Cuando volvía de aquel recorrido inerte,
Te encontraba aburrido,
Con los ojos cerrados, tu aliento y la mano abiertos,
Y la boca llena de noche.

¿No nos pareceremos a ese águila de dos cabezas,
Al Jano de doble perfil,
A los hermanos siameses que muestran en las ferias,
A los libros cosidos con un hilo?

El amor convierte a los amantes en un solo monstruo de felicidad,
erizado de crines y crines,
Y ese monstruo, ebrio de ser su propia presa,
se devora a cuatro manos.

¿Qué amistad es esta larga soledad?
¿A dónde se dirigen los amigos?
¿Cuál es, este laberinto donde nuestro triste estudio
es reunirnos en el sueño?

Pero ¿qué es lo que tengo? ¿Qué me pasa?
Me duermo. No debería dormir.
A menos que, si duermo, no vaya a la deriva
En el sueño en el que te he perdido.

¡Dios! ¡Qué hermosa es una cara cuando nadie la insulta!
El sueño, copiando a la muerte,
La embalsama, la limpia, la repinta, la reesculpe,
Como en Egipto a sus durmientes de oro.

Así te contemplaba, enmascarado por tu cara,
Insensible a nuestro dolor.
Tu ola moría al borde de mi orilla
y se alejaba de mi corazón.

La divina amistad no es el hecho de un mundo
que siempre se sorprenderá por ello.
Y siempre, ese mundo, confundirá
nuestros amores y amistades.

El tiempo ya no cuenta en nuestro monasterio.
¿Qué hora es? ¿En qué día estamos?
Cuando nos llega el amor, en lugar de callarlo,
de inmediato lo contamos.

Yo corro. Tú también corres, pero contra corriente.
¿A dónde vas? ¿De dónde vengo yo?
¡Ay! no tenemos nada de dragón chino,
ni de flautista hindú.

Enredados en la cumbre de tus crisis,
Amantes, amantes, felices amantes…
Ser para ti el ogro con alas, esculpido en las iglesias,
en torno a los capiteles romanos.

Somos dos brazos anudados por las almas
(Para eso se esfuerzan los cuerpos.)
Sólo el nuestro es un infierno sin llamas,
Un vacío donde se buscan los muertos.

Acodado junto al lecho veía en tu sien
latir la prueba de tu sangre.
Tu sangre es el mar rojo donde se apagó mi lámpara…
Ahí nunca desciende una mirada.

Uno de nosotros visitaba los hielos de memoria,
el otro, las mezclas que hacen
el sol y el mar removiendo sus destinos
a través de vidrios, sobre el techo.

Y esto es lo que tu ojo interior contempla.
Sólo tenía que tomar tu brazo
Para hacer, al despertarte, desvanecerse el templo
que se construía entre tus sábanas.

Me quedaba inmóvil observando. El codo
en la rodilla, el mentón en el aire.
No podía sostenerme porque nada me suelda
a los mecanismos de tu carne.

Y yo soñaba, y tú soñabas, y todo gravedad.
La sangre, las constelaciones.
El tiempo, que no existe en absoluto, y parece ir tan deprisa…
Y el odio de las naciones.

Tus ropas tiradas, los pliegues de las telas,
su hato de sombra, sus detalles,
Parecían un cuerpo después de la catástrofe
que los transformó en espantajos.

Lejos de la cama, en el suelo, uno de tus zapatos
Moría, vivía aún un poco…
aquel desorden tuyo, sólo era heridas.
Pero ¿qué puede hacer un durmiente?

Te seguía. Imitaba tus gestos.
Se te adivinaba.
Y ¿no se diría que la manga de tu chaqueta
Acababa de soltar un revólver?

Así, en los arrabales, un robo, un suicidio,
Convierten la ciudad en una tumba.
Tendida sobre el duelo, tu cara plácida
era el alma de todo aquello.

Volvía al camino, disgustado por el sueño,
como en la época del Canto llano.
Mi edad se acorta y el sol alarga
la sombra que hago al caminar.

Entre todas, esta sombra era reconocible.
Está bien mi aspecto.
Está bien, ante mí, en un desierto de arena,
Mi cuerpo alargado con la tarde.

Esta forma de mi sombra demuestra el infortunio.
¿Qué puede esperar mi sombra?
Sino el final del día y que el claro de luna
la derrumbe tras de mí.

Es suficiente. Vuelvo. Tu desorden es el mismo.
Sólo tú puedes cambiar su aspecto.
Donde el amor no teme despertar lo que ama
la amistad vela con respeto.

El cielo es atravesado por falsas estrellas, por autómatas,
Águilas con cara humana.
Despertarte, hijo mío, sería para que combatieras.
El sueño desarma tus manos.

Jean Cocteau



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Poeta, dramaturgo, novelista, pintor, diseñador, crítico, cineasta y ocultista, Jean Cocteau, nació en Maisons-Laffitte, cerca de París, el 5 de julio de 1889.

Cuando su padre, Georges Cocteau se suicidó disparándose en la cabeza, sus hermanos mayores, Marthe y Paul fueron enviados a vivir con los abuelos, mientras que él, que apenas tenía nueve años, permaneció junto a su madre, Eugène Lecomte, que lo educó en una continua sobreprotección.

Empezó a estudiar en el Lycée Condorcet, pero pronto fue expulsado por su absoluta falta de disciplina y aunque lo intentó de nuevo en el Lycée Fénelon, nunca obtuvo resultados positivos, ya que jamás le interesaron los estudios reglados en aquellos centros.

No obstante, empezó a escribir buenos poemas desde muy joven, despertando, con apenas 19 años un profundo interés por su obra, en Édouard de Max, que no dudó en presentarlo y apadrinarlo en la llamada matinée poética, del Teatro Fémina, publicando, el año siguiente un primer poemario titulado La lampe d’Aladin.

Aquel mismo año, 1909 –seguía viviendo con su madre-, tuvo un breve romance con la actriz Madeleine Carlier, a la vez que hacía amistad con el gran bailarín Serguei Diaguilev, y se familiarizó con la compañía de danza de este último, integrándose así en los círculos de la danza y el teatro.

La muerte temprana y súbita, el 12 de diciembre de 1923, de su queridísimo amigo, el escritor Raymond Radiguet le afectó tan profunda y dolorosamente, que aseguró que nunca más volvería a escribir.



R. Radriguet. De Modigliani. 1915

Cocteau y Radiguet habían fundado Le Coq, revista en la que colaboraban, entre otros, el futuro y célebre académico Paul Morand, o el no menos reconocido Tristan Tzara, quien, a su vez se convertiría en el principal representante del Mouvement Dada.



Retrato de Tristan Tzara. Robert Delaunay, 1923. MNCA Reina Sofía, de Madrid

Por otra parte, en un vano intento de escapar al dolor, se acostumbró al opio, creándose una dependencia que, a pesar de sucesivos intentos clínicos de desintoxicación, no pudo abandonar durante el resto de su vida.

En 1925 conoce a Jean Desbordes (1906-1944) también escritor, a quien representará en sus 25 Dessins d'un dormeur de 1929.



De: 25 Dessins d'un dormeur / Dibujos de un durmiente

Desbordes, que fue un gran activista de la Resistencia durante la ocupación, contribuyó, con otros muchos, al éxito del desembarco de Normandía, pero murió en 1944 a causa de las torturas infligidas por colaboracionistas obedientes a la Gestapo.

En 1930, cuando Jean Cocteau realizó su primera película, de carácter surrealista, titulada La sangre de un poeta, aparecía el propio Desbordes como actor.

En 1932 mantuvo una relación amorosa con Natalia Paléi -Наτаля Павловна Палей-, más conocida como la Princesa Paléi, una descendiente directa de los Romanov, refugiada a causa de la revolución bolchevique. Al parecer, Cocteau la inició en el consumo de opio, como medio para olvidar el terror. Amiga de Merlène Dietrich y actriz ocasional para Visconti, quedó embarazada durante aquella relación con el poeta, pero sufrió un aborto natural, suceso del que Cocteau habla en Le passé défini.

Cocteau conoció aquel mismo año a Marcel Khill, con quien realizó en 1936 su viaje alrededor del mundo en 80 días -Mon Premier voyage-, en el que Khill es Passepartout

Tras el inicio de la guerra, en septiembre 1939, Khill fue mobilizado al frente de Alsacia. Obtuvo una cruz de guerra, pero a causa de ciertas dificultades en las comunicaciones, antes de conocer la noticia del armisticio, murió en el frente en junio de 1940.

En 1938, Khill había conocido a la dibujante e ilustradora Denyse de Bravura con la que se prometió. Denyse fue quien recibió la noticia de su muerte en Alsacia



¿Bravura?


Dos años después del fallecimiento de su madre, Cocteau rodó La Belle et la Bête, que estrenó en 1946, con un guión creado ad hoc para Jean Marais, actor sobradamente conocido como hiper-guapo, que se había convertido en su compañero amoroso casi desde que se conocieron, en 1937. La no oculta relación entre ambos provocó múltiples comentarios y críticas, que inspiraron a Cocteau para escribir un conocido ensayo contra la homofobia.

Marais representó un papel sin texto en Edipo Rey. En 1938, protagonizó el drama, Los padres terribles y, en 1946 intervino también en su pieza teatral -también dramática-, titulada El águila de dos cabezas; en buena parte, inspirada en la historia de la emperatriz Sissi, cuya acción transcurre en un castillo de leyenda, al estilo de los de Luis II de Baviera.



Castillo en el que transcurre la acción de El Águila de dos cabezas

Y en la celebrada película Orfeo, estrenada en 1950.



Cocteau ante su dessein de Orfeo



Jean Marais en Poncio Pilato, de 1962

Tras protagonizar múltiples películas; la última, en 1996, dirigida por Bertolucci, Marais falleció en Cannes en 1998, convertido en defensor a ultranza de la obra de Cocteau.

El gran mentor artístico del poeta, tanto en el teatro como en el cine, fue su amigo Christian Bérard -Bebé, como le llamaba Cocteau-, autor de sus mejores escenografías, que falleció en 1949, con sólo 47 años.

Cocteau fue elegido miembro de la Academia Francesa en 1955, donde su sorprendente discurso de recepción fue brillantemente respondido por André Maurois. En Nueva York también lo fue, con carácter honorario, por el Instituto Nacional de Artes y de Letras.

Finalmente, Cocteau murió, como sabemos, en Milly-la-Forêt, el 11 de octubre de 1963, a causa de un ataque al corazón, producido, sólo unas horas después de ser informado del fallecimiento de su gran amiga, la inolvidable Édith Piaf.



Edith Piaf, París, 19.12.1915 - Plascassier, Grasse, Alpes Marítimos, 
11 de octubre de 1963



viernes, 22 de junio de 2018

GIOVANNI BOCCACCIO • Diez Relatos para esquivar la muerte



Estatua de Boccaccio en Florencia

1313–1375. Pudo nacer en Certaldo, la ciudad de su padre, Boccaccino di Chelino, pero también pudo ser en Florencia, e incluso se considera, París. Tampoco se sabe nada de su madre.

Con Dante y Petrarca, conforma la tríada de autores de la primera obra literaria escrita en italiano, ya que su obra maestra, el Decamerón, fue escrita en toscano.

Su padre, al servicio de los banqueros Bardi, viajaba frecuentemente a París, y se sabe que llevó allí a Boccaccio, en 1327, con el objetivo de que estudiara Derecho Canónico. 

Su relación con Roberto de Nápoles, le facilitó la aproximación a la noble Casa de Anjou, con cuyos familiares compartió gustos literarios y su admiración por Dante y Petrarca, que se extendía también a los clásicos latinos y a la literatura caballeresca francesa, durante una época en la que escribió sus primeras obras de carácter cortés, como el Filocolo, en prosa; la Teseida, en verso, y Filostrato, un poema sobre la Guerra de Troya

Finalmente, su inspiración se centró en Nápoles, donde conoció a la que se convertiría en su Dama. Boccaccio encontraría su razón de ser y escribir, tras conocer a Fiammeta, a la que convirtió en musa y objeto de su obra, tal como Dante tuvo a Beatriz, y Petrarca, a Laura.

Dante e Beatrice nel giardino di Boboli. Raffaele Giannetti
1877 Newport Museum and Art Gallery. Wales

Laure et Pétrarque à Fontaine de Vaucluse Philippe-Jacques van Brée.
1816 Museo de Bellas Artes de Rennes

Fiammeta y Boccaccio. Xavier Winterhalter
1837 Liechtenstein Museum

A finales de 1340, se vio obligado a abandonar su ya amada ciudad de Nápoles, para volver a Florencia; la banca Bardi había quebrado y la situación familiar era difícil, si bien recibió un poderoso apoyo moral que le sirvió para superar las contrariedades, en su amistad con Petrarca.

De hecho, Boccaccio, había sido siempre gran admirador de Dante, a quien consideraba insuperable, pero su horizonte se oscureció a la vista de sus propios límites, cuando conoció a Petrarca, cuya perfección le impulsó a quemar todo, o casi todo lo que había escrito hasta entonces, considerándolo sin valor literario alguno.

A pesar de ello, con un resto de esperanza, o quizás, movido por una vocación invencible, entre 1341 y 44, escribió:

Comedia delle ninfe fiorentine (1341-42)

"Codice dei beni culturali e del paesaggio" Patrimonio Cultural Italiano

Amorosa visione (1341- 43)

1833 Stamperia Magheri. Florencia

Ninfale Fiesolano (1344-46)

Per Valente Panizzi, Firenze 1568

Elegia di Madonna Fiammetta (1343-1344), ésta, basada, en parte, en una personal experiencia amorosa que resultó en una dolorosa frustración.

En 1348, la observación de los terribles efectos de la peste negra que asoló Europa, constituyó la base de la que sería considerada como la obra maestra de Boccaccio, el Decamerón, que le dio éxito, renombre, y diversos encargos de carácter literario, como fue el de explicar a Dante, en la cátedra creada ad hoc en Florencia.

En 1362, al parecer, fue maldecido por un monje cartujo, acto que sumió al poeta en una profunda crisis religiosa, que le llevó a refugiarse en soledad, en las tierras que su padre conservaba en Certaldo. De nuevo pensó en destruir su obra, y, seguramente, lo habría hecho, si el mismísimo Petrarca, no le hubiera convencido de que su prosa alcanzaría la calidad literaria  que él mismo había alcanzado en la poesía.

Poco después, el noble banquero Niccolò Acciaiuoli, le acogió en el Castello di Montegufoni.

Villa y Castello de Montegufoni. 
1744 Grabado de Giuseppe Zocchi (1711–1767).
Comune di Montespertoli (20 km al sur de Florencia).

Entre 1365 y 1366, escribió el Corbaccio; una obra integrada en la tradición de la sátira misógina y moralista, que fue la última obra que redactó en toscano, antes de recuperar el empleo habitual del latín, idioma que seguía considerando superior a cualquier romance, del mismo modo que lo entendía Petrarca, quien le aportó energía moral para seguir escribiendo, aun conservando siempre su admiración por Dante, con el que mantenía correspondencia habitualmente, y a quien dedicó el Trattatello in laude di Dante y las Esposizioni sopra la Commedia di Dante. Compuso, también en latín, diversas biografías, églogas y epístolas. 


Con todo, tuvo que volver a Certaldo, donde vivía prácticamente en la miseria, de la que pensó salir cuando la ciudad de Florencia le ofreció llevar a cabo una lectura pública de la Divina Comedia en la iglesia de Santo Stefano di Badia, en 1373 ó 74.


Giovanni Boccaccio dando lección. Miniatura del Codex Laurenziano 49 Pluteo 34, conservado en la Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia

Aun siendo una oportunidad inestimable, Boccaccio tuvo que renunciar a ella, a causa de su salud. De hecho, fallecería en Certaldo, en 1375; sólo un año después que Petrarca.

Enrico Pollastrini, Morte di Giovanni Boccaccio, Olio su carta applicata a tela.

Certaldo, Chiesa dei SS. Iacopo e Filippo. Cenotafio di Boccaccio con un busto di marmo scolpito da Giovan Francesco Rustici, commissionato nel 1503 dal Vicario Lattanzio Tedaldi, collocato sopra l'epitaffio dettato dall'umanista Coluccio Salutati.

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La caccia di Diana
Escrito en Nápoles hacia 1334, se trata de un beve poema de carácter erótico, en tercetos, que Boccaccio compuso a los 18 años: El poeta se encuentra inmerso en su pena de amor; cuando la diosa Diana lo observa, convoca a las más bellas napolitanas, llamándolas por su nombre, e incluso por su hipocorístico o diminutivo, a la corte «dell'alta idea». Las jóvenes, guiadas por la amada del poeta, llegan a un valle y se bañan en la orilla del río. Entre ellas, Diana forma cuatro grupos y les encarga cazar animales para ofrecer un sacrificio a Júpiter, rindiendo culto a su propia castidad, a lo que la amada de Boccaccio –hablando en nombre de sus compañeras-, se niega, declarando que la castidad no encaja con su inclinación. 

Domenico Zampieri; Domenichino - La caccia di Diana, 1616/17. Galleria Borghese.

Diana desaparece de escena, y la donna gentile –como se llama ahora a la amada del poeta-, eleva un ruego a Venus, que inmediatamente, transforma a los animales capturados por la orden de Diana, en apuestos jóvenes; entre los cuales se encuentra el propio poeta. 

Finalmente, se produce una exaltación del poder del amor, que, por otra parte, es la inspiración central de toda la obra de Boccaccio.

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Filocolo
Filocolo es una novela en prosa, larga y muy embrollada, que cuenta la leyenda de Florio y Blancaflor, procedente de la tradición francesa y muy difundida en la Edad Media. Parece, además, muy probable, que Boccaccio se inspirara en la obra toscana Il Cantare di Fiorio e Biancofiore, que a su vez, procedía de un poema francés del siglo XII, escrita, probablemente, entre los años 1336 y 38.

Tras describir los orígenes del reino de Nápoles a través de alusiones mitológicas, Boccaccio relata su encuentro con Fiammeta y su rápido enamoramiento, cuando la ve, una sábado santo, en la iglesia de un convento, añadiendo que es ella quien le pide que escriba un poema en lengua vulgar, creando al efecto, el título por el que la conocemos, y que vendría a significar algo como “fatiga de amor”, en un griego macarrónico.

La obra suele clasificarse dentro del género de la novela bizantina.

Se trata de la historia, en principio, desgraciada, de dos jóvenes enamorados: Fiorio, hijo del rey Félix de España, y Biancofiore, huérfana acogida en aquella corte, por compasión, pero que, en realidad procede de una familia de nobles romanos, muertos durante su peregrinación a Santiago de Compostela. Los dos se han criado juntos y se enamoran siendo adolescentes, pero el rey, para evitarlo, decide vender a Biancafiore como esclava a un marino de Alejandría. Desesperado, Florio, después de cambiar su nombre por el de Filocolo, decide ir a buscarla.

Ed. Filippo Giunti, 1594

Una vez que la encuentra, es, sin embargo descubierto y condenado a la cautividad, en espera del cumplimiento de la condena a muerte dictada para ambos, si bien, justo antes de la ejecución, el marino de Alejandría, reconoce a Florio como su sobrino y es informado del noble origen de Biancafiore. Finalmente, ambos son liberados y vuelven a Italia para vivir su amor.
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Filostrato
Codex Christianei Boccaccio, Il filostrato um 1360

Qui comincia la prima parte del libro chiamato Filostrato, dell’amorose fatiche di Troilo, nella quale si pone, come Troilo innamorossi di Griseida, e gli amorosi sospiri e le lagrime per lui avute, prima che ad alcuno il suo occulto amore discoprisse; e primieramente la invocazione dell’autore.

Se trata de un poema narrativo de asunto clásico en ocho cantos, escritos en Octava Rima. Su título, medio latino, medio griego, significaría algo así como «Abatido por el amor». Pudo ser compuesto en 1335, o quizás en 1340.

Se trata del amor de Troilo por Cresida, hija e Jalkas, adivino y aliado de Agamenón. Troilo consigue el amor de Cresida con la ayuda de su amigo Pandaro, pero en un intercambio de prisioneros, Cresida es enviada al campamento griego, donde el héroe Diomedes, se enamora de ella, y es correspondido.

Troilo sabe lo que ha ocurrido cuando el troyano Deifobo le entrega unas ropas de Diomedes, tomadas en una batalla, entre la cuales encuentra un broche que pertenecía a Cresida. Furibundo, Troilo se lanza al campo enemigo donde consigue matar un gran número de griegos, pero cae abatido a su vez por Aquiles, antes de encontrar a Diomedes.

El argumento, que no procede estrictamente del mito griego, era ya conocido por el Roman de Troie; una reelaboración medieval de la leyenda troyana, escrito por Benoît de Sainte-Maure en el siglo XII; Boccaccio sigue la versión italiana del mismo, elaborada por Guido delle Colonne y fue a su vez la inspiración directa de Geoffrey Chaucer para su Troïlus y Criseyde.

El conjunto sería, en todo caso, una especie de transcripción literaria del amor de Boccaccio y Fiammettta; ambientada, aparentemente, en la corte de Nápoles muestra una psicología en los personajes, cuyos matices resultarían extraños en un medio francés.
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Teseida

Teseida delle nozze di Emilia, parece ser el primer poema épico compuesto en italiano, escrito en octava rima, igual que el Filostrato. Narra las guerras de Teseo contra las Amazonas y la ciudad d Tebas. Esta dividido en doce Cantos, al estilo de Virgilio en la Eneida, todos ellos, precedidos de un soneto que resume su asunto. 

Aunque la vieja epopeya es su asunto principal, el autor se introduce en la historia de amor, según la cual, Polemón y Arcita, dos jóvenes tebanos, luchan por el amor de Emilia, hermana de Hipólito y reina de las Amazonas. 

Jeanne de la Font alcanzó un notable éxito en el siglo XVI escribiendo una versión adaptada, en francés del poema.
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Tras la comedia titulada Comedia delle ninfe fiorentine, el poema alegórico, Amorosa visione, y el titulado Ninfale fiesolano, escritos antes de crear su obra maestra, el Decamerón.

Entre 1343 y 1344, Boccaccio compuso la: Elegia di Madonna Fiammetta, una novela de carácter psicológico -si se puede denominar así un texto de la época.

Escrito en prosa, es, en realidad una larga carta en la que la protagonista, Fiammetta, habla de su amor juvenil por Panfilio, quien debe abandonar Nápoles para marchar a Florencia. No pudiendo soportar el dolor de la separación, Fiammeta piensa en el suicidio, pero cuando oye decir que su amado vuelve, recupera el ánimo, pero el peso de su dolor aumenta considerablemente, cuando es informada de que se trata de otro caballero con el mismo nombre. Boccaccio dedicó la obra a las mujeres enamoradas.

Decaméron

Durante la peste que asoló Florencia en 1348, de la que el autor fue testigo, diez jóvenes, siete mujeres y tres hombres, se reúnen en la iglesia de Santa María Novella y deciden marchar a un lugar alejado de la terrible plaga. Allí, para evitar la dolorosa imagen de las escenas que han visto en Florencia, deciden contarse unos a otros, historias que sean capaces de mantener la atención de todos, lejos de la muerte próxima. Aunque permanecerán en su exilio catorce días, sólo cuenta diez historias, porque acuerdan dejar libres los viernes y los sábados, de donde resulta el helénico título del conjunto, en el que se mezclan fuentes antiguas, grecorromanas y fabliaux franceses medievales.

Un Cuento del Decamerón -A Tale from Decameron-, de John William Waterhouse, 1916. Lady Lever Art Gallery, Liverpool.

Il Corbaccio
Redactado entre 1354 et 1355, es un relato, cuya trama, refinada y muy artificiosa, no es sino un pretexto para presentar un debate moral y satírico. Por su tono y finalidad, la obra se inscribe en una tradición literaria de carácter muy misógino, cuyo título hace referencia al cuervo, considerado como el símbolo de un mal presagio, que, en este caso, sería la pasión sin freno, si bien, algunos críticos, creen que el «corbacho», se refiere al término castellano, por el que se denomina el látigo que utilizaban los contramaestres para fustigar a los condenados a galeras. El subtítulo de la obra, fue Laberinto d'Amore. La primera edición apareció en Florencia, en 1487.

La composicion refleja los amores infructuosos del propio Boccaccio, que, pasados ya los cuarenta años, se enamoraría de una bella viuda a la que envió varias cartas hablándole de su amor y su deseo. La dama mostraría las cartas a sus familiares, burlándose del autor de las mismas, no sólo por su edad, sino también por su modesto origen. 

La presente obra, sería, pues, una venganza del poeta, dirigida, no sólo contra la viuda burlona, sino contra todo el género femenino, a cuyo efecto, sueña que se mueve por lugares encantados, cuando de pronto, se encuentra en una jungla inextricable, donde, transformados en animales, expían sus pecados los desgraciados varones engañados por las mujeres. El difunto esposo de la viuda en cuestión, aparece bajo la forma de un espectro, y cuenta, con todo detalle, los innumerables vicios y defectos de su esposa.

La penitencia de Boccaccio consistirá en revelar al mundo todo lo que en su ensueño ha visto y oido.
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De la obra latina de Boccaccio, cabe destacar dos colecciones biográfico-literarias: De casibus virorum illustrium y De claris Mulieribus.

De casibus virorum illustrium 

La rueda de la Fortuna, Miniatura francesa del siglo XV

De casibus virorum illustrium se propone demostrar la caducidad de los bienes de este mundo y el carácter arbitrario de la fortuna e intenta demostrar su planteamiento a través de una serie de historias biográficas en las que aparecen personajes de todas las épocas, desde Adán, hasta los contemporáneos del poeta. 

Los relatos se estructuran en nueve libros y la obra fue dedicada a Mainardo Cavalcanti. Boccaccio empezó a redactar sus biografías hacia 1355 y no terminó hasta 1373 ó 74.

Algunas biografías en: De casibus virorum illustrium:

Adán y Eva; Yocasta, reina de Tebas; Teseo, rey de Atenas; Príamo, rey de Troya; Agamenón de Mycenas; Sansón, Dido reina de Cartago; Alcibíades, Aníbal, Darío, Pirro, Aníbal, Perseo, Alejandro Balas; Yugurta, Mitrídates, Cicerón, Marco Antonio y Cleopatra; Tiberio, Nerón, Petrarca, Juliano el Apóstata; Rey Arturo, etc.

De claris mulieribus

Siglo XV, Biblioteca Nacional de Francia

Iohannis Boccacii de Certaldo De mulierib[us] claris (1393).
Universitat de València. Biblioteca Histórica: BH, Ms. 0845

Con De mulieribus claris, Boccaccio escribió, entre 1361 et 1362 une serie de biografías, sólo de mujeres célebres. Se la dedicó a Andrea Acciaiuoli, condesa de Altavilla y sirvió de base a numerosos escritores, como Geoffrey Chaucer, autor de los Cuentos de Canterbury. Fue traducida del latín al italiano por el Signeur Luc-Antonio Ridolfi.

Algunas biografías en: De claris mulieribus:

Eva, Juno, Miverva, Europa, Medea, Medusa, Casandra, Clitemnestra, Elena de Troya; Penélope, Dido, reina de Cartago; Safo, Olimpia, reina de Macedonia; Sofonisba de Numidia; Berenice, reina de Capadocia; Las Viudas de los Cimbrios; Porcia, hija de Catón de Útica; Cleopatra, reina de Egipto; Agripina, madre de Nerón; Irene, Emperatriz de Constantinopla; Juana, reina de Jerusalén y Sicilia.

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Boccaccio, De claris mulieribus, Elena. 
Ms Français 599, Fol.30, BNF. Cognac, XVe-XVIe s.

Un modelo notable de Boccaccio: Elena, esposa de Menelao. La Guerra de Troya. Un brevísimo compendio de la obra de Homero.

Elena, mujer de gran renombre en todo el mundo, tanto por su lascivia (en opinión de algunos), como por la larga guerra que causó, era hija de Tíndaro, rey de Esparta, y de Leda. Fue esposa de Menelao, rey de los Lacedemonios y era la más bella de las criaturas nunca vista, como declaran todos los antiguos autores griegos y latinos, como el divino poeta Homero, por no citar a otros, que trabajó mucho, antes de que pudiera, según los preceptos del arte, llegar a describirla suficientemente en sus versos. 

Tampoco algunos pintores y grabadores muy estimados, que se esforzaron igual por dejar en este mundo un retrato de tan excelente patrón de belleza; entre ellos, Zeuxis, ni Heraklio, por muy renombrado pintor que fuera; este pensó tomar los mejores detalles de diferentes mujeres hermosas para lograr un conjunto de belleza perfecta, que pudiera parecerse a Elena, tal como la había descrito Homero, para dejar a la posteridad memoria de su persona.

Pero ¿quién podría prometer hacer con el pincel, o tallar con el buril, o representar de cualquier otra manera, la viveza de los ojos, la dulce forma de hablar, la risa celestial, los diversos movimientos del rostro, los gestos, respondiendo a la calidad de sus palabras y actos, dado que este es un oficio que sólo corresponde a la naturaleza? El artista hizo lo que pudo.

Para explicar la gran belleza de esta mujer, algunos personajes ingeniosos inventaron la fabula de que sólo podía ser hija de Leda y Júpiter, transformado en cisne, queriendo con ello significar que los artistas podrían retratar la belleza que había heredado de su madre, pero ni así imitar las muchas cualidades, todas divinas, que procedían de su padre.

Así, al oir hablar de tan maravillosa belleza, Teseo de Atenas fue el primero que se atrevió a pasar a Laconia por el amor de ella, que lo había entusiasmado, siendo todavía muy jovencita, cuando ella practicaba la lucha, según la costumbre. Pero como no pudo conseguir nada de ella, excepto algunos besos, pensó en forzarla y la retuvo en su país hasta que su madre, en su ausencia, la devolvió a sus hermanos, que habían ido a buscarla.

Llegada a la edad casadera, fue entregada como esposa a Manelao, rey de Lacedemonia, con el que tuvo una hija, que se llamó Hermione.

Entonces Paris volvió a Troya, tras haber vivido mucho tiempo en el Monte Ida, donde había sido abandonado desde que nació, para que lo devorasen las fieras, a causa de un sueño de su madre, Hécuba, según el cual, vencería en lucha a su hermano Héctor. Se había construido una flota con madera de los bosques del Ida, y acompañado por algunos señores, pasó a Grecia para recuperar a su tía Hesione, antaño secuestrada por ellos. 

Al llegar a la casa de Meneláo, donde fue amablemente alojado, tras haber visto a Elena, tan dotada de extraordinaria belleza y excelente educación, y que además no tomaba a mal el ser contínuamente observada, inmediatamente se enamoró por completo de ella.

A partir de entonces, supo encender poco a poco amorosas llamas en el impúdico corazón de esta Dama, hasta tal punto, que la hizo caer en el mismo deseo en el que había caído él, y la fortuna le fue tan favorable, que teniendo Menealo que viajar a Grecia, se fue, dejando en su casa al buen huésped.

Y así fue –como algunos aseguran-, que hallándose los dos amantes con igual ardor, Paris decidió volver a su país, después de robar los tesoros de Menelao, secuestrando a Elena una noche, cuando iba a presentar un sacrificio, según su costumbre, en un templo, a la orilla del mar Lacónico o de la isla de Citerea, como dicen otros, embarcando en una nave preparada al efecto, en la que finalmente, llegaron a Troya, donde el rey Príamo la recibió muy honradamente, estimando que así vengaba algunas injusticias sufridas por parte de Telamón.

Al conocer el secuestro, inmediatamente toda Grecia se conmovió, pero ya no veían la injuria que les había hecho Paris, sino la lascivia y la ligereza de Elena, y se conjuraron, todos a una, para destruir y arruinar Troya.

Y así, habiendo reunido todas sus fuerzas, pasaron con más del mil navíos llenos de soldados y asediaron la ciudad de Troya. 

Ciertamente, Elena pudo ver entonces, desde lo alto de las murallas de la ciudad asediada, el mar lleno de enemigos y todo puesto a fuego y sangre, y los pueblos matarse entre sí, combatiendo cruelmente en ambos campos, hasta el punto que la sangre, tanto troyana como griega, cubría todo el territorio. 

Y fueron los troyanos tan obstinados en retenerla, y los griegos en reclamarla, que el cruel asedio duró diez años, no sin la pérdida de algunos nobles personajes, entre los cuales, Hector fue muerto por Aquiles y Paris por el cruel Pirro, todavía muy joven. 

Después, pareciéndole poca cosa haberse equivocado una vez, Elena se volvió a casar con Deifobo, el hermano mayor de Paris.

Finalmente, los griegos, intentando obtener por traición lo que veían que de ningún modo podían obtener por las armas, intentaron con ella, puesto que había sido la causa del asedio de Troya, que lo fuera también de la ruina de aquella ciudad, medio por el cual volvería a la gracia de su primer marido. Así, Elena empezó a maquinar todo lo que pudo contra los pobres asediados, y finalmente, los griegos simularon levantar el asedio de acuerdo con ella, para que los troyanos, que hasta entonces habían sufrido grandes temores y continuas y penosas pérdidas, se alegraran de su partida y se fuesen a celebrarlo con banquetes durante gran parte de la noche, recogiéndose después a dormir sin el menor cuidado.

Entonces, la hermosa Dama, fingiendo estar tan alegre y feliz como los demás, a la hora acordada, encendió una antorcha en la torre más alta de la ciudad, para indicar a los griegos que podían entrar en ella.

Cuando lo vieron los griegos, que no esperaban otra cosa, volvieron atrás, y encontrando abiertas las puertas de la ciudad, entraron en silencio y prendieron fuego por todas partes, mientras los ciudadanos dormían. Después, cuando mataron cobardmente a Deifobo, devolvieron a Elena a su marido Menelao, veinte años después de su secuestro. 

Algunos aseguran que Elena fue secuestrada contra su voluntad por Paris y que al volver obtuvo el perdón de su marido, el cual, volviendo a Grecia por mar, fue tan batido por las olas y atormentado por los vientos, que a su pesar, llegó a Egipto, donde fue honrosamente recibido por el rey Polibio, y cuando cambió la fortuna, ocho años largos después de la destrucción de Troya, se fue a Lacedemonia con su esposa reconquistada. 

Por lo demás, no recuerdo haber leído nunca cuánto vivió Elena después de todo esto, ni de lo que hizo, o por qué causa o en qué lugar murió.
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Palazzo dell'arte dei giudici e notai, letterati illustri, Boccaccio

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