sábado, 14 de julio de 2018

Francisco de Goya • Frescos de San Antonio de la Florida




Carlos IV, atendiendo a un deseo de su esposa, la reina María Luisa de Parma, mandó construir una iglesia en el actual Paseo de la Florida- en los terrenos que ocupaba un viejo palacio llamado La Florida que había sido propiedad del marqués de Castel Rodrigo. 

Carlos IV Cazador, 1799. Goya, Palacio Real

Tras la aprobación real del proyecto, las obras empezaron en 1792, terminando en 1798. El arquitecto diseñador fue Felipe Fontana en estilo neoclásico, y la ermita fue dedicada a San Antonio de Padua, pasando a denominarse San Antonio de la Florida. Ha sido un importante centro de romería desde el siglo XIX.

Como Pintor de Cámara, Goya fue el encargado de decorar el interior. Entre agosto y diciembre de 1798 trabajó en las pinturas al fresco de la cúpula, del altar, de la zona superior de las paredes laterales y las pechinas, siempre contando con la colaboración de su ayudante Asensio Juliá

Asensio Julià en su taller, hacia 1798, Francisco de Goya.
Museo Thyssen Bornemisza, Madrid.

Asensio Julià, hijo de un pescador, enseñaba en la Academia de San Fernando donde se le apodaba cariñosamente, “El Pescadoret”. Julià colaboró con Goya en la decoración al fresco de la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid. Goya ha puesto especial atención en el rostro que es tratado con una exquisita minuciosidad. Los rasgos delicados del personaje … contribuyen a su imagen de hombre aislado y vulnerable.

El 20 de diciembre concluyeron los trabajos, inaugurándose la capilla el 12 de julio de 1799. El tema elegido para la cúpula central que preside el templo es el llamado Milagro de San Antonio, casi podríamos decir, “el milagro”, por antonomasia.

Estando el santo en Padua, recibió la noticia de que su padre había sido acusado de asesinato en Lisboa. Convencido Antonio de su inocencia, pidió acudir en su ayuda y un ángel le trasladó milagrosamente a la capital portuguesa. Allí intentó inútilmente convencer a los jueces de su error, por lo que solicitó al gobernador que el fallecido fuese desenterrado para poder interrogarlo.

La noticia provocó que gran parte del pueblo corriera al cementerio para asistir al evento. Tras abrir la tumba, San Antonio, en nombre de Jesucristo, pidió al asesinado que declarase en voz alta y clara si su padre había causado su muerte. 

El cadáver se incorporó y proclamó la inocencia del acusado y fue ese el momento que Goya eligió para representarlo en la cúpula de la ermita, convirtiendo a los testigos del mismo en majas, chisperos, embozados y chulapas

El trompe l’oeil sobre una cúpula ya había sido empleado -podríamos decir que, esplendorosamente-, por otros artistas, como Mantegna, Correggio o Tiépolo, como puede observarse en las imágenes siguientes.

Mantegna, 1473: Techo de la Cámara de los esposos. Palacio Ducal de Mantua.

Correggio (1520-23), Cúpula de la catedral de Parma

Tiépolo (1722-24), L'apoteosi di santa Teresa (1722-24) Venecia

Pero, a diferencia de estos grandes artistas, en la escena de Goya, prevalece la naturalidad de los personajes, gente normal, que cuchichea, observa, se hace preguntas con la mirada entre sí, o sencillamente, refleja su asombro –como no podía ser de otra manera-, ante la aparición y la declaración del difunto.


En el caso de Goya, una barandilla sirve de excusa o apoyo para presentar los diversos tipos o figuras; acodadas unas, apoyadas otras; un niño subido en ella, o un mantón extendido sobre la misma. Su expresividad, en todo caso, muestra la destreza del pintor, que, con gran realismo, no sólo aproximó el evento al pueblo, sino que lo convirtió en protagonista del suceso.

La zona superior asciende en un efecto celeste, con algún árbol y nubes que crean la sensación de que la arquitectura se ha integrado entre ellas, o a la inversa.

Superado el imprescindible período académico, Goya anticipó el Expresionismo del siglo XX, si bien, empleando la tradicional técnica del fresco. Para dar más luz a los colores también aplicó temple. En todo caso, su pincelada, siempre suelta, sitúa su técnica por delante de las primeras muestras del Impresionismo; de las primeras, en plural, efectivamente, porque en este sentido Goya también tuvo paisanos antecedentes.

También hay que destacar –Goya piensa, hace y se atreve con todo-, las figuras de Ángelas que decoran parte de las paredes laterales y los espacios entre los arcos de las ventanas, creando un conjunto imposible de superar. 
(Fuente: ArteHistoria).
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Fueron, Jovellanos, autor del Elogio de las Bellas Artes y le Ilustrado Ministro Saavedra, ambos amigos del pintor, quienes le transmitieron el encargo de la decoración de esta ermita, que, en realidad podemos considerar como una especie de caso único, sin duda, por su genialidad, pero, sobre todo, por su originalidad. 

Para comprenderlo, no es preciso sino observar los citados modelos de Mantegna, Correggio y Tiépolo, que aun constituyendo obras maestras, resultan grandilocuentes frente al Milagro de San Antonio, lo que no significa una diferencia en la calidad –las grandes obras de arte no son objetivamente comparables-, sino en originalidad y vitalidad de las figuras; terreno en el que Goya se desmarca de la mayoría.

Romería en la Ermita de San Antonio de la Florida en 1857

El tema y el lugar harían pensar en una pintura de carácter estrictamente religioso, pero, aunque tampoco deja de serlo, Goya le da un giro personal, por el que el trabajo, no sólo no pierde calidad, sino que se completa y enriquece con la presencia de los tipos populares de su época, y tan exclusivos, precisamente, e Goya.

“…No me atrevo a decir que sea religiosa, a pesar de su tema, la decoración al fresco de San Antonio de la Florida, en Madrid…Representa aquí el milagro de San Antonio de Padua en la cúpula y la Adoración de la Santísima Trinidad en las pechinas, pero no es una pintura especialmente piadosa ni incita al recogimiento. Lo que más llama la atención son los ángeles, más hermosas jóvenes -de "manolas" han sido calificados- que seres angélicos, y el grupo de mendigos y harapientos, el pueblo de Madrid, que rodea a San Antonio de Padua”.

Mariano Bozal: Goya

Situación de los frescos en torno a la cúpula

En la bóveda del ábside aparece la Adoración de la Trinidad, donde querubines y ángeles femeninos, también vestidos al estilo de la época, llenan el espacio. Pero aunque el ábside es la parte principal de la iglesia, la vista escapa hacia arriba, atraída por la escena que llena de vida la cúpula, con el santo, sus padres, el hombre resucitado para declarar y todo un conjunto de personajes ataviados a la madrileña, distribuidos en torno a una balaustrada, como hemos dicho, dotándola de vida y color.

Majas: A finales del siglo XVIII y principios del XIX, habitantes de ciertos barrios populares madrileños, de comportamiento desenvuelto y arrogante, que llevaban una vistosa indumentaria. 

Chisperos: A finales del siglo XVIII y principios del XIX, vecino del barrio de Maravillas de Madrid.

Embozados: Que se cubren el rostro por la parte inferior hasta las narices o los ojos.

Chulapas: Mujeres de las clases populares de Madrid.

Todos ellos comentan y observan el milagro atentamente, bajo un cielo que asciende desde un paisaje de monte bajo, con una hermosa arboleda y nubes que parecen querer salir del edificio. El realismo del conjunto resulta casi teatral, dada la movilidad de las figuras. 

La cúpula; el lado opuesto al santo.




San Antonio aparece sobre una roca, vestido con hábito pardo, mientras el resucitado, es ayudado a incorporarse. 

Figuras 1-9 El motivo central

Tras el difunto aparecen un hombre y una mujer que podrían ser los padres portugueses del santo protagonista, seguidos, en torno a la barandilla, de los numerosos personajes-tipo, representativos de la sociedad madrileña del momento, como un documento fehaciente, fruto de la atenta observación del gran artista

Insistamos, pues, en el hecho de que, rompiendo esquemas, como de costumbre, Goya ofrece una galería de tipos madrileños, que son los que se convierten, para el caso, en testigos excepcionales del milagro de San Antonio

Marcando un nuevo hito en la Historia del Arte, el artista representa a las gentes más humildes en torno al santo, pero próximos a los personajes celestiales que adornan la ermita con la misma enérgica genialidad creadora, que le llevó a crear diversos tipos de ángelas para los frescos realizados en torno a la cúpula; algo que, probablemente a ningún otro artista se le habría ocurrido, o en su caso, no se hubiera atrevido a plasmarlo en un edificio de carácter religioso.


El tono de las figuras cambia, lógicamente, de acuerdo con la diferente iluminación con respecto a la fotografía, pero mantienen la estructura, que transmite las impresiones deseadas por el artista.

Figuras 2-3/5

Figuras 8-18

Figuras 9 a 12

Figuras 10-11-12

Figura 12

Imágenes 10-11-12

Estos personajes forman parte de un universo pictórico que, lejos de adaptarse a las normas académicas, a las que su creador se debía oficialmente, son un impulso de libertad creadora que el aragonés había empleado fuera de los círculos oficiales, pero que, precisamente empezó a mostrar públicamente en esta pequeña ermita. San Antonio de la Florida es el primer testimonio de ese universo goyesco que dio paso a la modernidad, a pesar de ser un encargo de carácter religioso para la Casa Real. 

Figuras 16 y 17 

Figura 16, detalle.

Figura 17, detalle.

Figura 18, detalle.

Figuras 18-21

Figura – impresión, 23

Figuras 22-25

Figuras 24-25

Figura 24

Figuras 28-37

Figuras 28-29
28: Modelo de “embozado” de acuerdo con la definición de la R.A.L.E.

Figuras 32-33

Figura 36

Figuras 34-41

Figuras-Impresión, 37-38

Figuras 41-45

Los niños, ya tras el santo; figuras 43 y 44

El árbol más alto de la cúpula


En 1928 se construyó una réplica de la ermita, que se destinó al culto, tratando de prevenir el deterioro de las pinturas, a causa del humo, el polvo y las aglomeraciones. La ermita original se destinó a museo y es donde se encuentra el cenotafio de Goya.

San Antonio de la Florida en día de Romería. Pradilla


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(Dedicado a Rebeca I.L.)
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viernes, 6 de julio de 2018

JOHN DEE ● El idioma de los ángeles, del mar, de los astros, de los números, del teatro.



Retrato de Dee cuando tenía 67 años. Perteneció a su nieto Rowland Dee y después a Elías Ashmole, que lo legó a la Oxford University. (Charlotte Fell Smith).

John Dee: -julio 1527- diciembre 1608. Fue científico, matemático, astrónomo, navegante, astrólogo, geógrafo, hermetista, neoplatonista, cabalista, espiritista, alquimista… No fue actor ni dramaturgo y, sin embargo, el teatro inglés no sería lo que es sin él.

A causa de su relación con la magia, fue menospreciado y casi olvidado hasta que, ya en el siglo XX diversos investigadores rehabilitaron su imagen, en orden a reconocer sus inmensos conocimientos; la evidente influencia que ejerció sobre el pensamiento y la política de su época y por los caminos que abrió a otras ciencias, entre ellas, ls relativas a la navegación, aunque sus aportaciones nunca  fueron reconocidas suficientemente.

Pero también fue notable su aportación al teatro isabelino y jacobino. Aceptando, por ejemplo, lo que podría deberle La tempestad de Shakespeare, se esclarecerían importantes aspectos, tanto de dicha obra, como de su enigmático autor. Esta faceta fue abordada en profundidad por Ana Contreras, en su: John Dee, un mago en el teatro de Shakespeare, estudio que nos servirá de guía en este último tramo.

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John Dee fue hijo único de un mercader y proveedor de textiles en la corte de Enrique VIII, llamado Robert Dee, y de su esposa Jane Wild. Desde muy pequeño mostró ser una especie de superdotado, pero, sobre todo, fue un óptimo estudiante. De hecho, parece que solía dedicar 18 horas diarias al estudio, 4 al sueño y 2 a alimentarse. 

Estudió en el Chantry School de Chelmsford, en Essex, desde 1537 a 1542 (10 a 15 años), y después, hasta 1546 (19), en el St. John's College, de Cambridge, donde aprendió Griego, Latín, Filosofía, Geometría, Aritmética y Astronomía, terminando su licenciatura en Artes en 1545. Por último, se doctoró en el Trinity College, entre 1546 y 1548. 

Después viajó al Continente, para visitar, entre otras, la Universidad de Lovaina, donde había impartido lecciones su admirado Agripa, teniendo la oportunidad de escuchar lecciones de Frisius y Mercator.

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Gemma Frisius, de Maarten van Heemskerck, c. 1540-1545. 
Museum Boijmans Van Beuningen 
El anillo universal de Frisius

Regnier Gemma Frisius. Dokkum, Frisia, 9.12.1508 - Lovaina, Brabante, 25.5.1555. Astrónomo y matemático, justamente celebrado por su habilidad en la construcción de instrumentos de medida y por la elaboración práctica de diversas teorías, que aportaron notables mejoras a la navegación. Es uno de los astrónomos cuyo nombre ostenta un cráter lunar como homenaje.

Su Anillo Universal permite la medida y lectura horaria mediante ajustes simultáneos en la latitud -posición- y declinación solar -día del año-. Es muy parecido a la esfera armilar; se compone de dos bastidores circulares ortogonales de entre seis y nueve centímetros de diámetro y suele tener una argolla que permite suspenderlo para orientarlo al sol. Una pieza horadada permite el paso de un haz luminoso que cae sobre la marca horaria correspondiente.

Gerard Kremer, latinizado, Gerardus Mercator. 1574

Rupelmundo, Flandes, 5.3.1512.-.Duisburgo, SIRG, 2.12.1594. Fue geógrafo y matemático, pero es más reconocido, como cartógrafo por su concepción y puesta en práctica de la llamada Proyección de Mercator; una escala preestablecida, gracias a la cual, en los mapas se pueden mantener las formas de los continentes, haciéndolos más reconocibles, pero facilitando su proyección, al cambiar su tamaño, de acuerdo con la escala preestablecida. Mercator fue de los primeros que utilizó habitualmente, el término Atlas para referirse a una colección de mapas.

Mapa de Europa realizado por Mercator en 1589. Universidad de Tartu, Estonia.
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En 1550 -con 23 años-, John Dee explicó en Paris varias lecciones sobre los Elementos de Euclides, siendo escuchado por una numerosa y creciente asistencia de estudiantes, motivo por el que la misma Universidad le ofreció un puesto como profesor de Matemáticas, que Dee rechazó, porque deseaba dedicarse exclusivamente a su propio y permanente aprendizaje. Durante aquel viaje escribió cuatro libros que acrecentaron considerablemente su fama, hasta el punto de que la corte inglesa se decidió a pedirle que volviera.

Eduardo VI (1537-1553) le concedió una pensión vitalicia a cambio de un servicio cuya naturaleza es desconocida hasta la fecha. Se suele decir que podría tratarse de alguna práctica de carácter mágico, aunque esto sólo se deduce del secreto de su trabajo, pero, al parecer, esta estimación carece de una base sostenible.

Entonces pasó al servicio de los duques de Northumberland, convirtiéndose en tutor de sus hijos, entre los cuales hay que citar a Robert Dudley, futuro Conde de Leicester, tan habitualmente relacionado con la Reina Isabel I. Dee permaneció al servicio de Leicester como consejero y científico toda su vida. De hecho, fue Leicester quien marcó su porvenir, cuando se lo presentó a la entonces futura reina Isabel I (1533-1603), que, al parecer, también era muy aficionada al ocultismo, y más tarde nombraría a Dee Astrólogo Real. Se rumoreó -como no podía ser de otra manera, salvo en caso de haber fracasado-, que Dee espiaba para la Reina en las cortes europeas y que las cartas cruzadas entre ambos en este sentido, iban firmadas con este símbolo:


Los dos ceros representarían los ojos de la reina, siendo el “7” que los cubre y matiza casi como un gesto, el número mágico por excelencia de la tradición cabalística.

Tras la muerte de Eduardo VI, fue coronada la católica María Tudor (1516-58), conocida en Inglaterra como “Bloody Mary” –la nieta de los Reyes Católicos-, durante cuyo reinado, muchos protestantes fueron condenados; entre ellos, el padre de John Dee, aunque pronto recobró la libertad, pero sólo después de haber sido expropiado de todos sus bienes, lo que dejó en el aire a nuestro astrónomo, que esperaba una herencia no muy grande, pero sí suficiente para poder dedicarse exclusivamente al estudio. Él mismo, fue arrestado en una ocasión por dedicarse a hacer cálculos “raros”, en un momento en que parte de las Matemáticas eran consideradas casi como asuntos de magia. Sin embargo, también fue liberado casi inmediatamente y jamás volvió a tener diferencias con los católicos. De hecho, sirvió a María, o Mary, como Astrólogo y hay quien dice que también como espía.

Convencido de la necesidad de la conservación de la obra escrita, propuso a la reina la creación de una Biblioteca de carácter nacional, en 1556, pero no fue escuchado, por lo que decidió dedicarse a crear la suya personal, llegando a reunir unos 4000 ejemplares, en un momento -pensemos-, en que la de Cambridge contaba con unos 450.

En 1558 murió la reina María y ascendió al trono su medio hermana, Isabel I, con Dee como consejero desde el primer día, o incluso antes, pues se dice que fue él, quien, de acuerdo con ciertas consideraciones de carácter astrológico, fijó la fecha en que debía celebrarse la coronación.

Después volvió al continente, donde pasó cinco años más, aprendiendo todo lo que podía, en todas partes, y coleccionando libros y otros objetos para el estudio, como globos terráqueos o representaciones de la bóveda celeste.

Dentro de su interés por la Astronomía, en 1583 propuso a Isabel I, también sin éxito -como le ocurrió con la idea de la gran biblioteca-, adoptar el calendario astronómico, ofreciendo una versión propia, al parecer, más completa que la que poco antes había establecido la Iglesia. 

Fue admirador y, podríamos decir, aprendiz, de Copérnico, y de otros grandes personajes, como Pico della Mirandola, Marsilio Ficino o Agripa, y amigo de importantes matemáticos, filósofos, descubridores y astrónomos como el ya citado Mercator, o Harriot y Tycho Brahe

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Copérnico. Retrato en la Biblioteca del Observatorio de París.
Copérnico, por Marcello Bacciarelli. En el Castillo Real, Varsovia

Nicolás Copérnico. Polonia, 19.2.1473-24.5.1543. Monje católico y astrónomo. Formuló la teoría heliocéntrica sobre las antiguas bases propuestas por Aristarco de Samos. Su obra, De revolutionibus orbium coelestium -Sobre las revoluciones de las esferas celestes-, se considera como el punto de partida de la Astronomía moderna. Dedicó casi 25 años a investigar y desarrollar su teoría del heliocentrismo; en su momento, algo prácticamente increíble, o, peor aún, inaceptable.

Copérnico fue, además de astrónomo, matemático, jurista, físico, gobernador, diplomático y economista. En homenaje a su gran contribución a la astronomía, en 1935 se dio el nombre Copernicus a uno de los mayores cráteres lunares. El modelo heliocéntrico constituyó finalmente un fundamento de la ciencia.

Dee ese familiarizó mucho con el trabajo de Copernico y buena parte de sus cálculos astronómicos partieron de hipótesis copernicanas, pero nunca adoptó abiertamente la teoría heliocéntrica.

Como dato curioso, en 2005 un equipo de arqueólogos polacos halló los restos de Copérnico en la catedral de Frombork –Polonia-. Verificados en 2008, tras analizar un diente y parte del cráneo y compararlos con un pelo suyo encontrado en uno de sus manuscritos, expertos de la policía científica reconstruyeron su rostro, coincidiendo este claramente con el de uno de sus últimos retratos.

Reconstrucción del rostro de Copérnico. Fuente: El Mundo.es

Tres miembros de la Academia Platónica de los Médici. Detalle. 
A la izquierda, posiblemente, Alberti el escultor; en el centro, Pico della Mirandola y a la derecha, Agnolo Poliziano. 
Del fresco de Ghirlandaio, Miracolo del Calice.

Giovanni Pico della Mirandola: Mirandola, 24.2.1463 - Florencia, 17.11.1494.
Heredero de una notable fortuna, pudo dedicarse a estudiar y viajar, consagrando su vida al saber. Fue Neoplatónico, seguidor de la Filosofía Natural y alumno de Ficino, antes de hacerse Peripatético. Se propuso hacer una síntesis de Aristóteles y Platón a partir de la fe cristiana, e incluso conciliar Artes liberales, Filosofía Moral y Teología, lo que le valió ser tachado de herético por Inocente VIII. 

Fue uno de los fundadores de la Kábala Cristiana, más conocida como la Kábala filosófica o Manifiesto del Renacimiento.

Cuando escribió la Oratio de hominis dignitate, que tenía que ser la introducción de sus 900 tesis filosóficas, teológicas y cabalísticas, tenía 24 años y era consciente del hecho de que sus proposiciones no correspondían ni a su edad ni a su rango, pero sabía que se trataba de una filosofía nueva la que proponía a sus mayores; una filosofía abierta y acogedora de todo lo que desde los Misterios antiguos hasta las religiones reveladas, emana de lo que se podría llamar “voluntad de verdad”.

El hombre está en el centro de esta filosofía, puesto que la divinidad ha puesto en él esta voluntad de la que usa a su manera, como “creador de sí mismo”.

Yves Hersant, Préface à l'édition De la dignité de l’homme


Ficino. Retrato en la Capilla Tornabuoni, Florencia. Obra de Ghirlandaio

Marsilio Ficino: Florencia, 19.10.1433 - 1.10.1499. Sacerdote, filólogo, médico y filósofo, protegido de Cosme de Médicis y sus sucesores, incluyendo a Lorenzo de Médici, el Magnífico. Artífice del renacimiento y del neoplatonismo, encabezó la famosa Academia Platónica florentina. Es muy notable su influencia en John Dee.

Agripa, en la Torre del Ayuntamiento de Colonia, junto a Fygen Lutzenkirchen, fabricante de seda.

Enrique Cornelio Agripa de Nettesheim, o Agrippa de Nettesheim: Colonia, 14.9.1486 - Grenoble, 18.2.1535. Escritor, filósofo, alquimista, cabalista, médico y nigromante. Se le considera una figura importante en el reconocimiento del papel de la mujer, por su obra: De nobilitate et praeccellentia faemini sexus; De la nobleza y preexcelencia del sexo femenino, de 1529. 


Th. Harriot. Astrónomo, Matemático, etc. 
Creó, por ejemplo, los símbolos > < (mayor o menor que).

Tycho Brahe, observador astronómico pre-telescopio.


John Dee estuvo también al servicio de los emperadores Maximiliano I y Carlos V, como historiógrafo, y también con el rival de este último, el papa Clemente VII. Defendía la teoría por la que el mundo se considera como un todo orgánico dirigido por un espíritu universal, que Dios gobierna, aunque cede la ejecución de su voluntad a sus servidores, entre los cuales también se encuentran los demonios. El mundo, a su vez, está constituido de forma jerárquica y todo está animado; el hombre, el animal, la planta o el mineral. 

Su De Occulta Philosophia está formada por tres libros: Magia Natural (Física), Magia Celeste (Matemáticas) y Magia Ceremonial (Teología). 

John Dee realiza un experimento ante la reina Elizabeth I. 
De H. G. Glindoni, 1852-1913

Curiosa radiografía de la misma pintura, publicada por The Guardian,
que demuestra que algunos aspectos de la pintura fueron eliminados.

Como consejero de la reina Isabel I y, como experto en navegación, propuso la expansión británica por mar, con vistas a una futura posición del Reino Unido como potencia dominante; de hecho, se dice que fue él quien acuñó o, al menos, popularizó, la denominación Imperio Británico, si bien parece que la reina no mostró gran interés por un proyecto que, quizás consideró visionario.

A partir de sus conocimientos generales y como experto en navegación, adiestró a gran número de marinos que luego se convirtieron en exploradores o descubridores, aunque no todos reconocieron su deuda con John Dee. En uno de los numerosos tratados que escribió en la década de 1580 alentaba las expediciones exploratorias británicas en busca del llamado Paso del Noroeste, del que hablaremos más extensamente.


Dee se casó dos veces y tuvo ocho hijos. Aunque de su primer matrimonio apenas hay datos, es probable que estuviera casado, desde 1565 hasta la muerte de su esposa, en torno a 1576.

De 1577 a 1601 reflejó todos sus actos y pensamientos en un diario detalladísimo y parece que totalmente sincero. En 1578, a los 50, se casó de nuevo, en esta ocasión, con una muchacha de 23 años llamada Jane Fromond. Ella murió durante la plaga en Mánchester y fue enterrada en marzo de 1604, junto a algunos de sus hijos: Theodore, de quien se sabe que también murió en Mánchester, y, quizás, de sus hijas Madinia, Frances y Margaret, de las que, a partir de entonces no existe mención alguna, coincidiendo también con el momento en que Dee dejó de escribir su diario. El hijo mayor, Arthur Dee, fue también alquimista y autor hermético.

En palabras del anticuario John Aubrey, John Dee: Era alto y delgado. Iba vestido como los artistas; con las mangas colgando, y una abertura... Poseía una bella y lucida complexión sanguínea... una larga barba, blanca como la leche y, en resumen, era un hombre bien parecido. 

En una carta de 1594, publicada en 1599, dirigida a la reina, en la que Dee reclamaba una pensión que le había sido concedida previamente, pero que no se hacía efectiva, redactó una especie de hoja de servicios y acompañó el Breve Discurso Apologético, en el que relacionaba todos sus escritos; publicados e inéditos, cuyos títulos latinos no vamos a repetir aquí, si bien, vale la pena recordar que trataban de Matemáticas -a través de las cuales consideraba que todo el universo era explicable-; Física, Astrología, Magia, Hermetismo, Cábala, Alquimia y un Tratado de Navegación. 

Por otra parte, tras su fallecimiento, aparecieron los Mysteriorum Libri Quinque, en los que describía sus sesiones de invocaciones; experimentos de magia angélica y el alfabeto enoquiano

Su Mysteriorum Liber Sextus et Sanctus (Liber Loagaeth), es decir, el Libro de los Secretos y Llave de este Mundo, decía que su contenido le había sido ofrecido por los ángeles, gracias a sus extensas prácticas en la técnica de comunicación con ellos, que detallaba en el Compendium Heptarchia Mysticae y en De Heptarchia Mystica.

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Unos diez años después de la muerte de Dee, el anticuario Robert Cotton adquirió tierras en torno a su casa y se puso a cavar en busca de papeles y artefactos. Sorprendentemente, encontró varios manuscritos, sobre todo los registros de las comunicaciones angelicales de Dee. 

El hijo de Cotton entregó estos manuscritos al estudioso Méric Casaubon, quien los publicó en 1659, junto con una larga introducción crítica de su autor, A True & Faithful Relation of What passed for many Yeers between Dr. John Dee and some spirits. 

Al ser la primera revelación pública de las charlas espirituales de Dee, el libro fue muy popular y se vendió rápidamente. Casaubon, quien creía en la realidad de los espíritus, argumentó, sin embargo, en su introducción, que Dee actuaba como instrumento involuntario de malos espíritus cuando creía que se estaba comunicando con ángeles. 

Este libro fue, en gran parte, responsable de la imagen, mantenida durante los dos siglos y medio, de un Dee crédulo, fanático y engañado.

Más o menos por la misma época en que fue publicado True and Faithful Relation, algunos miembros del movimiento Rosacruz publicaron que Dee había sido de sus afiliados, pero sin aportar pruebas fehacientes, y al parecer basándose en datos muy extemporáneos.

En el siglo XX se produjo una revalorización de Dee, en gran parte como resultado del trabajo de la historiadora Frances Yates, quien propuso un nuevo enfoque para el papel de la magia en el Renacimiento y su influencia en el desarrollo de la ciencia moderna. Desde entonces, Dee es considerado como un estudioso serio y valorado como uno de los hombres más cultos de su época.

Astrónomo, pues, y/o astrólogo, ocultista, además de todos sus estudios, experimentos, cálculos, etc. John Dee dedicó casi por completo los últimos treinta años de su vida a tratar de comunicarse con los ángeles, esperando con ello comprender el lenguaje universal de la creación y recuperar el elemento unitario de la humanidad.

         1. Matemático
         2. Experto en Navegación. El Paso del NO.
         3. Alquimista
               Adivinador
               Mago
               Astrólogo
               Ocultista
               Filósofo Hermético
               Astrónomo
         4. El Idioma de los Ángeles
         5. El Teatro y Shakespeare

Centraremos más nuestra atención en las facetas 1, 2, 4 y 5, por resultar las más interesantes, y porque, en buena parte, encierran en sí el contenido del conjunto.
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1 Matemático

Dee publicó en 1570 un Prefacio matemático a la traducción inglesa de Henry Billingsley de los Elementos de Euclides, argumentando la importancia fundamental de las matemáticas y definiendo su influencia sobre otras artes y ciencias. Resultó ser la obra más influyente de Dee entre lectores no universitarios.

Dee era un cristiano intensamente piadoso, pero también había asumido el hermetismo y las doctrinas platónico-pitagóricas propias del Renacimiento, por esto consideraba que los números estaban en el origen de toda las cosas y eran la clave del conocimiento último, e incluso. que la creación procedía de un acto de numeración. 

De acuerdo con la doctrina hermética, que adjudica al ser humano un potencial divino, este podía llegar a emplearlo a través del conocimiento matemático. Así sus prácticas cabalísticas, la matemática aplicada a la navegación, etc. eran objetivos que partían de un mismo origen. En todo caso, su utopía consistía en que todo el mundo debía compartir una misma religión, a cuyo efecto debían unificarse las iglesias católica y protestante y complementarse con la más antigua teología.

Creía firmemente que las matemáticas tenían un origen místico y eran imprescindibles para el aprendizaje y el progreso humano, bien entendido, que su concepto del elemento matemática, nada tenía que ver con el modo en que este conocimiento se entiende en la actualidad.

En este sentido, desarrolló e hizo público un sistema, ajeno a los estudios de las universidades, y lo dio a conocer a través de su obra Prefacio Matemático a Euclides, que, de hecho, alcanzó una gran popularidad, al resultar accesible para su aplicación en diversos oficios.

En 1554 se le ofreció la posibilidad de enseñar, como profesor adjunto de Matemáticas en Oxford, pero rechazó la oferta, sabiendo que por entonces se daba absoluta preeminencia al TriviumRetórica, Gramática y Lógica-, en detrimento del CuadriviumAritmética, Geometría, Música y Astronomía-, que él consideraba imprescindible. Durante un tiempo, pues, vivió merced a una empresa en la que se había invertido el patrimonio familiar.

2 Experto en navegación: el Paso del Noroeste

Cuando Isabel I ascendió al trono en 1558, Dee se convirtió en su consejero, tanto para asuntos científicos, como astrológicos e indirectamente, políticos. Como ya apuntamos, fue él quien fijó la fecha de la coronación de la reina, siempre de acuerdo con los astros, además de animarla incansablemente en el intento de expansión territorial por medio de la navegación.

Su General and rare memorials pertayning to the Perfect Art of Navigation de 1576, fue el primer volumen de una serie planeada para defender la expansión imperial británica; Dee no llegó a completar este trabajo.


Dee usó la inclusión de Irlanda de Godofredo de Monmouth en las conquistas imperiales del Rey Arturo para argumentar que éste había establecido un Imperio Británico más allá de los límites de las Islas, y que Inglaterra debía explotar nuevas tierras a través de la supremacía marítima.

En su Title Royal de 1580, inventó –pues no existe la menor comprobación-, que Madog ab Owain Gwynedd había descubierto América, motivo por el que las reclamaciones de Inglaterra sobre el Nuevo Mundo debían tener más peso que las de España. Afirmaba también que Brutus of Britain, igual que el Rey Arturo y Madog, habían conquistado tierras en las Américas y, que su heredera Isabel I, tenía derechos prioritarios en la zona.

Uniendo cartografía, aún no bien definida, ciertos sueños convertidos en deseos y algunos cálculos matemáticos, Dee propuso llevar adelante el intento de descubrir y hacer práctico el llamado Paso del Noroeste.

El Paso del Noroeste o Northwest Passage es la franja marítima que bordea Norteamérica por el norte, atravesando el Ártico para conectar el estrecho de Davis con el de Bering, lo que equivale a unir los Océanos, Atlántico y Pacífico.

De oeste a este, el paso va desde el Pacífico; Bering —que separa Rusia y Alaska—, sigue por los mares de Chukchi y Beaufort y, a partir de aquí, hay que cruzar el archipiélago ártico canadiense, a través de varias rutas posibles, no todas adecuadas para grandes buques. La ruta sigue por la Bahía de Baffín y llega finalmente al estrecho de Davis, ya en el océano Atlántico.

La posibilidad de acceder a este paso, considerado casi legendario fue uno de los principales objetivos de los exploradores marítimos durante siglos, especialmente, durante el XVI, momento en que las otras rutas posibles, entre Europa y China, que bordeaban el sur de América o África, estaban dominadas exclusivamente por las armadas de España y Portugal.

Ya desde el siglo anterior, marinos de gran prestigio, como John Cabot, Martin Frobisher o Willem Barents exploraron las heladas e imposibles aguas del norte, terminando en todo caso, rendidos por el frío extremo y los vientos contrarios. 

Un marino español Lorenzo Ferrer de Maldonado, declaró haber cruzado el estrecho en 1588, pero el hecho nunca fue confirmado y terminó siendo reputado como falso, tras la comprobación de algunos datos aportados por él, que se mostraron inexistentes.

Los españoles realizaron numerosos viajes a la costa noroeste de América del Norte a finales del siglo XVIII y una de sus principales motivaciones era determinar la existencia real del Paso del Noroeste

Entre los viajes que se organizaron, destaca la cuidadosa búsqueda llevada a cabo en 1775 y 1779, por Juan Francisco de la Bodega y Quadra. El diario de Francisco Antonio Mourelle, que sirvió como segundo de Quadra en la expedición de 1775, cayó en manos inglesas y fue traducido y publicado en Londres. El capitán James Cook lo empleó durante sus exploraciones por la citada región. 

En 1791 Alessandro Malaspina navegó hacia la bahía Yakutat, en Alaska, ya que se rumoreaba que el paso podría estar por allí. 

En 1790 y 1791 Francisco de Eliza realizó varias expediciones de reconocimiento en el estrecho de Juan de Fuca, en busca del Paso y descubrió el estrecho de Georgia. 

Para estudiar a fondo este nuevo mar interior, fue enviada en 1792 una expedición dirigida por Dionisio Alcalá Galiano, con la orden expresa de realizar la exploración de todos los canales que pudieran convertirse en el Paso del Noroeste.

En 1817, el gobierno británico ofreció una recompensa de 20.000 libras esterlinas para quien hallara el paso. Se organizaron muchas expediciones infructuosas, siendo, sin duda, la más trágica, la capitaneada por Sir John Franklin, en 1845, de la que ninguno de los componentes salió con vida.

Das Eismeer -El Mar de Hielo, 1823-24-. Una pintura de Caspar David Friedrich, inspirada en la narración de William Edward Parry, de la expedición de 1819-20.

En 1851 Sir Robert McClure fue reconocido como el verdadero descubridor del Paso del Noroeste, pero el estrecho que descubrió no era navegable; la única vía utilizable, sería descubierta por John Rae en 1854.

En 1845 una expedición compuesta por dos buques, bien equipada y mandada por Sir John Franklin, navegó hacia el Ártico canadiense para cartografiar las partes desconocidas del Paso del Noroeste, convencidos del éxito, ya que el tramo era de menos de 500 km. Pero nunca volvieron. Varias expediciones salieron en su busca, y encontraron restos de la expedición y de su trágico desenlace, además de las notas que indicaban que los dos buques se habían quedado bloqueados en el hielo en 1846, aproximadamente a mitad del camino del que nunca pudieron salir. Franklin murió en 1847 y el último integrante de la expedición, en 1848, después de abandonar los buques y tratar de volver por tierra en trineo.

Al parecer, existe un importante factor que pudo haber influido en aquel fracaso. La expedición llevaba 8.000 latas de alimentos soldadas con plomo, capaz para contaminar su contenido. La tripulación, intoxicada, debió hallarse en extrema debilidad y desorientación, antes de sufrir la locura y la muerte.

El examen de los restos de los cadáveres congelados de tres marineros, reveló altas concentraciones de plomo en todos ellos. También se habló de botulismo y, posteriormente, otras evidencias mostraron que el canibalismo pudo haber sido un recurso para los últimos tripulantes que murieron.

The North-West Passage (1874), pintura de John Everett Millais. 
Frustración británica por el fracaso de su intento de conquistar el paso del NO.

En 1906, el famoso navegante noruego Roald Amundsen, logró llevar la travesía a término con éxito, y tras un viaje de tres años llegó a la costa pacífica de Alaska, a bordo de un pequeño barco atunero reconvertido, de sólo 47 toneladas. Al final del viaje, se dirigió a pie hasta la ciudad de Eagle, en Alaska y envió un telegrama anunciando su éxito. 

A pesar de elegir la ruta este-oeste, a través del estrecho de Rae, que, aunque tenía hielo joven, todavía era navegable, algunos de los tramos de la ruta que siguió, discurrían por aguas poco profundas, inútiles e impracticables para la navegación comercial. Cabe recordar al efecto, que fue Amundsen quien alcanzó por primera vez al Polo Sur geográfico en 1911. 

Desde entonces, la ruta del Paso del Noroeste –el viejo sueño de John Dee-, ha sido realizada de muchas maneras, por distintas rutas y empleando diferentes medios, aunque hoy, el nuevo problema es el de la titularidad de aquellas aguas, que Canadá reclama para sí, considerando una preferencia de proximidad, que otras potencias no parecen del todo dispuestas a reconocer, al tiempo que el preciado paso, se va haciendo cada vez más accesible a consecuencia del calentamiento global. 

3 Alquimia, magia, adivinación…

En 1555, John Dee fue arrestado y acusado de hacer horóscopos de la reina María I de Inglaterra y la princesa Isabel. Los cargos fueron luego entendidos como una traición por María. Dee compareció ante la Cámara estrellada y se defendió personalmente, siendo exonerado.  Después fue entregado al obispo católico Edmund Bonner para que le hiciera un examen religioso, pero muy pronto Dee y Bonner se convirtieron en estrechos colaboradores.

Glifo de Dee, cuyo significado expone en su obra La mónada jeroglífica.

En 1564, Dee escribió la obra hermética Monas Hieroglyphica - La mónada jeroglífica-, ofreciendo una completa interpretación cabalística de un glifo diseñado por él mismo, por el que pretendía expresar la unidad mística de toda la creación. Personalmente viajó a Hungría, para ofrecérsela a Maximiliano II de Habsburgo. La obra fue muy apreciada por muchos de sus contemporáneos.
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Dee profundizó en el estudio del neoplatonismo renacentista de Marsilio Ficino (1433-1499), y, en todo caso, nunca separó la investigación matemática de la de la magia hermética, la invocación a los ángeles y hasta la adivinación, considerando que todas aquellas actividades constituían distintas facetas de una misma búsqueda: el intento de una comprensión trascendente de las formas divinas que subyacen, o deberían subyacer, en el mundo visible, a las que Dee llamaba verdades puras.

Su general aceptación y reconocimiento como gran erudito, le permitió, por otra parte, participar en la política de su época, asesorando, e incluso colaborando en la formación intelectual de la reina Isabel I, tratando, asimismo, con familiaridad, con sus ministros Francis Walsingham y William Cecil, o con Sir Philip Sidney, o Edward Dyer, siendo además tío suyo, Robert Dudley, I conde de Leicester y contando con la protección de Sir Christopher Hatton.

Finalmente, Dee fue propietario de la biblioteca más grande en Inglaterra, que a la vez fue una de las más grandes en Europa.

Durante los primeros años de la década de 1580, Dee, cada vez más desanimado con sus leves progresos en la comprensión del secreto de la naturaleza, empezaría a pensar en vías sobrenaturales y se propuso ponerse en contacto con ángeles, con la ayuda de un "scryer" o bola de cristal.

John Dee's crystal ball. Now in the collection of the British Museum.

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4 El idioma de los Ángeles

San Pablo escribiendo sus Epístolas. 
Valentin de Boulogne. Museum of Fine Arts, Houston

Carta I de Pablo de Tarso a los Corintios
Α´ ἐπιστολὴ Παύλου πρὸς Κορινθίους (ιβ´ 27 - ιγ´ 13)

Ἐὰν ταῖς γλώσσαις τῶν ἀνθρώπων λαλῶ καὶ τῶν ἀγγέλων, 

Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles…

Pablo de Tarso declara en su carta a los Corintios, en primer lugar, que al igual que hay lenguas de hombres - γλώσσαις τῶν ἀνθρώπων-, las hay de ángeles - καὶ τῶν ἀγγέλων-.

En segundo lugar, que ambas las puede conocer y hablar el ser humano – 
Ἐὰν ταῖς γλώσσαις τῶν ἀνθρώπων λαλῶ καὶ τῶν ἀγγέλων…

Y finalmente, que si el hablante no tiene αγάπη, amor o caridad - ἀγάπην δὲ μὴ ἔχω, γέγονα χαλκὸς ἠχῶν ἢ κύμβαλον ἀλαλάζον-, su voz sonaría como bronce hueco. 

Sabiendo esto, ¿por qué sería tan sorprendente que John Dee convirtiera en objetivo de su existencia, el aprendizaje de la lengua de los ángeles? Advirtiendo, sin embargo, que San Pablo no dice nada de hablar con ángeles, sino sólo de la posibilidad de hablar su lengua.


Los primeros intentos de Dee fueron infructuosos, pero, en 1582 conoció a Edward Kelly –entonces llamado Talbot-, que le impresionó enormemente por sus capacidades, ya fueran estas reales o aparentes. Dee lo tomó a su servicio y dedicó casi todo su tiempo a intentar llevar a cabo sus deseadas "conferencias espirituales", a cuyo efecto, siendo hombre, como sabemos, muy piadoso, se preparaba profundamente a través de largos períodos de purificación, a base de oración y ayuno. Posteriormente, Dee dijo que los ángeles le habían dictado varios libros.

A partir de 1583, Dee y Kelly emprendieron una vida nómada por Europa Central, llevando a cabo su conferencias espirituales, que Dee transcribía detalladamente. Dee fue recibido por el emperador Rodolfo II y por el rey Esteban I Báthory de Polonia. Bien acogido por este último, pronto fue informado de la estrecha relación de Dee con la reina inglesa Isabel I, lo que provocó ciertas sospechas sobre sus verdaderos objetivos. Aun así, el monarca polaco, reconocido devoto católico, aceptó la reunión, que, sin embargo, daría por terminada inmediatamente, si en ella surgiera algo en contra de la doctrina de la Iglesia católica.

Posteriormente, el propio Dee se alejó de Kelly ante ciertas evidencias que le hicieron dudar de su sinceridad y de la pureza de sus intenciones. Dee volvió a Inglaterra en 1589. 

A través de Kelly, ya desde la primera sesión, el ángel Uriel, reveló a Dee su sello secreto y le dio instrucciones para fabricar dos talismanes: el Sigilium Aeifmeth -el Sello Divino de la Verdad-, un Pentáculo y la Tabula Sancta, con las 21 letras enoquianas, necesarias para invocar a los espíritus. También le dictó el Liber Logoeth

Un Alfabeto Enoquiano

El Museo Británico conserva algunos de los objetos relacionados con las conferencias espirituales de Dee, como la obsidiana con forma de espejo de mano y los sellos utilizados para soportar las patas de la "mesa de práctica" de Dee, en la que se realizaban las visiones.

El cristal de John Dee, apto para la clarividencia y para curar enfermedades.

5 El secreto mundo de las bambalinas, desde Aristófanes a Shakespeare.

En 1546 en el Trinity College se le encargó a Dee que preparara la escenificación de la comedia La Paz de Aristófanes, para clausurar el año académico. Tenía entonces, 19 años y sus funciones fueron las de director de escena y carpintero mecánico 

En el momento en que el personaje llamado Trigeo monta en un escarabajo gigante para dirigirse al Olimpo, los espectadores vieron, enormemente sorprendidos-, cómo el escarabajo, con el actor montado en su dorso, ascendía hacia las nubes hasta hallar la entrada del palacio de Zeus. 

Al parecer, el artefacto construido por Dee se basaba en indicaciones teatrales de libros griegos y romanos, como el de Vitruvio, que él había estudiado en profundidad. Quizás se tratara de algo muy rudimentario, pero, dado que el efecto logrado nunca se había visto en los escenarios ingleses, todo el mundo pensó en algo mágico o más bien, demoníaco, hasta el punto de que Dee estuvo a punto de ser juzgado por brujería. 

En la Inglaterra isabelina la actividad teatral dependía de una licencia real, que sólo se concedía a la aristocracia. Así, en 1572 Robert Dudley, el favorito de la reina, creó una compañía de actores llamada, los Leicester's Men de la que formaba parte James Burbage (1531-1597) quien, en principio, se integró a la misma como carpintero. Sin embargo, en una lista de la compañía de 1574, ya aparece el primero, lo que hace creer que pronto se convirtió en una especie de director del grupo, figurando, ya en 1576, como el primer particular al que se le concedió una licencia para formar una compañía de actores y construir un teatro. 

Burbage, pues, construyó el primer teatro público en Inglaterra. De acuerdo con la investigadora Frances Yates en The Theatre of the World, es muy probable que Burbage recurriera a John Dee, consejero personal de Dudley desde su infancia, para diseñar y llevar a cabo la construcción del mismo. 

Burbage deseaba seguir los modelos constructivos de los teatros griegos y romanos, persiguiendo dos objetivos fundamentales: por una parte, amplificar naturalmente la voz y, por otra, dignificar la actividad teatral asociándola con la de los clásicos, ambos aspectos caían dentro de los dominios intelectuales de John Dee.

Aquel teatro se llamó sencillamente, The Theatre, del cual no se volvió a saber nada hasta que, en 2008, arqueólogos del Museum of London and English Heritage, encontraron los cimientos y parte del suelo del teatro perfectamente conservados, a muy poca distancia de la Liverpool Street Station. 

Otros empresarios se animaron a construir teatros, como Philip Henslow, que edificó el Rose en 1587, cuya compañía de actores, los Admiral’s Men, rivalizó con la de Shakespeare. 

James Burbage murió en 1597 y, en 1598. Sus hijos Cuthbert y Richard Burbage (1568-1619) tuvieron problemas con el dueño de los terrenos en los que se asentaba su Theatre, motivo por el cual, de acuerdo con una cláusula del contrato, al parecer, una noche, desmontaron la estructura de madera del mismo y lo llevaron al otro lado del Támesis. 

La compañía que actuaba por entonces -desde 1594-, era la de los Lord Chamberlain’s Men y era la misma a la que pertenecía William Shakespeare y el Globe se construiría con los materiales de aquel Theatre

Los Burbage vendieron acciones por falta de fondos propios, a algunos de sus actores y así fue como Shakespeare se estrenó como propietario accionista. Finalmente, el Globe se inauguró el 19 de mayo de 1599 con su Julio César.

El Globe reproducía el diseño del Theatre, es decir, del Coliseo romano, a pequeña escala; un diseño que imitaron todos los teatros isabelinos al aire libre. Fue el edificio más grandioso que se había visto en Londres hasta entonces. 

Tanto en su entrada como en el cartel que indicaba el inicio de las representaciones, aparecía la figura de Hércules con un Globo terráqueo sobre sus hombros, y el lema: "Totus mundus agit histrionem" atribuido a Petronio, según el cual, Todo el mundo, sin excepciones, no sólo los actores, simula ser lo que no es, o todos actúan; lema que después aparecería en As You Like It - Como Gustéis, de Shakespeare. 



Tras el incendio producido el 29 de junio de 1613 en el que afortunadamente, no hubo heridos ni muertos, en 1614 la compañía de Shakespeare construyó un nuevo Globe Theatre

Recordemos ahora, que el Globe original se construyó sobre el diseño de Dee, que, a su vez, seguía a Vitruvio y sus escritos sobre la construcción del teatro romano, es decir, que la idea del teatro es cosmológica; una visión que aparece continuamente en el teatro de Shakespeare. 

El círculo de la planta representa el macrocosmos y el cuadrado del escenario, representa el microcosmos: es decir, el hombre y su entorno inserto en el círculo del cosmos, que le influye. La idea se completa con la pintura del techo del escenario; una representación del cielo con los 12 signos del Zodiaco. Así pues, la estructura responde a una geometría simbólica representada por el Hombre de Vitruvio

Por último, gracias a algunos dibujos de teatros conservados de esta época, se sabe que el espacio destinado al público aparece dividido en tres alturas, que se corresponderían con los tres mundos en los que se dividía a su vez la creación en el mundo renacentista -más concretamente, definido por Agripa-: el elemental, el celeste y el supraceleste

Segundo Globe Theatre, detalle de Hollar's View of London, 1647.

El teatro era hexagonal por fuera, circular por dentro y con un escenario cuadrado. El hexágono, relacionado con la estrella de David, simboliza los 6 días de la creación, la transformación del hombre, la casa de Dios.

Por otra parte, no es casual que por las fechas de su construcción Drake hubiera completado una vuelta al mundo y se habían producido los primeros asentamientos de colonos en Norteamérica. La fe en el dominio del Globo terráqueo había entrado en la conciencia británica, tal como preveía John Dee, muy significativo, al final del período isabelino y principios del jacobino, representado por la figura del mago protagonista, como es el caso, fundamentalmente en tres obras: 

            Fausto, de Marlowe
                  El Alquimista, de Ben Jonson, y 
                        La Tempestad, de Shakespeare.

Christopher Marlowe (1564-1593) escribió La Trágica Historia del Doctor Fausto probablemente en 1592, y fue estrenada en el Theatre. Richard Burbage interpretó la figura de Simón el Mago, apodado Fausto.

Teniendo en cuenta la influencia de Dee en Alemania y Bohemia, donde estuvo varias veces en la corte de Rodolfo II, no deja de ser curioso que el interés por la figura de Fausto, un sabio que en su afán de saber acude al pacto diabólico cuando la ciencia no puede ofrecerle más, coincida con los escándalos que el posible satanismo de Dee suscitó por toda Europa. Fue en ese mismo año cuando se vio obligado a dar cuenta de sus actividades por orden real, lo cual se concretó en su relato autobiográfico Compendious Rehearsal. Este Fausto se ha interpretado como un reflejo de la persecución a la que se vieron sometidas las ideas de Agripa y el principal seguidor de Agripa en ese momento era John Dee.

El Alquimista, de Ben Jonson, se estrenó en 1610, ya bajo el reinado de Jacobo I, en cuyo reinado se persiguió y juzgó a todo sospechoso de nigromancia, ocultismo o hermetismo, lo que incluía actividades muy diversas. 

En la obra de Johnson, el mago Subtle es presentado como un farsante y no hay duda de que su referente era Dee, ridiculizado para contentar la opinión real, en oposición al incipiente movimiento rosacruz. Dee, acaba de morir en la indigencia. 

En La Tempestad, sin embargo, el mago Próspero es presentado como un hombre de ciencia cuyos conocimientos son reales; utiliza la magia blanca frente a la negra de Fausto y su objetivo era el conocimiento y la virtud, no el lucro o poder personal, que justo es aclararlo, tampoco eran los objetivos de John Dee.

El interés de Shakespeare (1564-1616) por lo oculto es evidente. Todas sus obras contienen referencias a la Astrología, y en algunas hay espíritus que salen de la tumba, además de algún personaje con conocimientos científico-mágicos especiales. 

La Tempestad, fue probablemente el último texto que escribió Shakespeare, pero aparece el primero en la publicación de las obras completas realizada por sus actores, dato relevante de la importancia que la obra tuvo para la compañía. 

Shakespeare empieza diciendo: “nos parece un cuento maravilloso que encierra algún enigma”; una declaración que inmediatamente nos lleva al corazón de la tradición hermética al estilo de Giordano Bruno, que Shakespeare conocía bien, y que consistía en ocultar ciertos planteamientos en un mensaje perfectamente racional, para evitar la censura. Sólo desde este punto de vista puede entenderse La Tempestad

En primer lugar, conviene recordar los detalles de su representación. Quizás se estrenó en 1611 en el Globe, porque formó parte de los festejos nupciales de la princesa Isabel con su prometido, Federico V, Elector Palatino del Rin.

La boda tuvo que retrasarse a causa de la muerte del hermano de la novia, el príncipe Enrique, un joven prometedor, serio y estudioso, pero con ideas muy diferentes a las del rey, ya que apoyaba a los científicos en la tradición de Dee y a los exploradores isabelinos encarcelados por su padre, como Raleigh y Harriot.

El príncipe Enrique aún no había muerto cuando Shakespeare escribía poniendo sus esperanzas en un mundo capaz de superar las viejas rencillas. Próspero sería la contrafigura de Fausto, significando este último una visión supersticiosa y diabólica de Dee, mientras que Próspero sería una reivindicación de la visión angélica. 

La Tempestad, por otra parte, es la obra de Shakespeare con más música: el lenguaje de los ángeles es musical-matemático. También es una obra en la que la magia se ve; no sólo se narra. 

Resulta interesantísimo el estudio de Dan Harder, The Tempest in the Trivium, según el cual, los estudios universitarios que se seguían en la época isabelina, eran, como sabemos, gramática, retórica y lógica. Era notorio el rechazo de John Dee a esta concepción del estudio y su propuesta de sustituirlo por el quadrivium: aritmética, geometría, música y astronomía. Es decir, lo que hoy entendemos como ciencias, se presenta triunfante y luminoso en La Tempestad frente al oscurantismo de la retórica

Por otra parte, como Dee, Próspero, tiene una fabulosa biblioteca, y sus libros son sus bienes más preciados y, además, ambos sufrieron exilio y traición. 

Se decía que Dee había producido, con un conjuro la tempestad más famosa de la historia, la que acabó con la Armada Invencible, y Próspero también tenía ese poder. 

Dee creía en la conquista del Nuevo Mundo y sus posibilidades para afrontar una reforma moral, al estilo de los rosacruz -orden a la que, por cierto, se sabe que pertenecían los actores de Shakespeare-. Pues bien, la apertura hacia el “nuevo” mundo fue concebida desde el principio como una operación ocultista.

Sin embargo, el concepto aparece frecuentemente en la obra, y no sólo por la referencia a las Bermudas o la famosa frase de Miranda: Oh brave new world.., del mismo modo que es conocido el relato de Scrachey en el que se basó Shakespeare: A True Repertory of the Wreck and Redemption of…, en el que narra el naufragio en una tempestad y la milagrosa salvación de la tripulación del Sea Venture. Prácticamente, no cabe duda de que Shakespeare conocía este relato.

El significado esotérico de La Tempestad, es decir, interior, oculto, sólo para iniciados, es, pues, la reivindicación de John Dee y su obra

La pregunta es qué movió a Shakespeare a escribir esta obra. Tal vez la muerte de John Dee seguida del asombroso naufragio del Sea Venture –como un milagro de Dee más allá de la tumba, demostrando su poder y su perdón-, el fin del sueño de lo que podría haber sido el nuevo mundo, o una última curiosidad: el descubrimiento de una tierra en Norteamérica llamada por los indios Chesapeak, casi un anagrama de su apellido, le llevaran a escribir esta comedia amarga como reproche contemporáneo a Jacobo y quizá, un mensaje cifrado para el futuro. 

Para finalizar, recordemos las enigmáticas y ultra-comentadas palabras de Próspero:

Nuestras diversiones han dado fin. Estos actores eran todos espíritus y se han disipado en el aire, en el interior del aire impalpable; y, a semejanza del edificio sin cimientos de esta visión, las altas torres cuyas crestas tocan las nubes, los suntuosos palacios, los solemnes templos, hasta el inmenso Globo, sí, y cuanto en él posa, se disolverán y, lo mismo que la diversión insustancial que termina por desaparecer, no quedará rastro de ello.

Fuimos hechos de la misma materia que los sueños,
y nuestra corta vida se cierra con un sueño.

Y como si de una profecía se tratase, el Globe se incendió un año después, en 1613. 

Reconstruido de nuevo, los puritanos lo derribarían en 1644, pero el Globe Theatre, fue en parte obra de Dee, así como la accesibilidad del Globo terrestre se debió igualmente, a las cartas de navegación, que también fueron obra suya.

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Farewell, diligent reader; in reading these things, invocate the spirit of Eternal Light, speak little, meditate much and judge aright. 
John Dee.

Adiós, diligente lector; al leer estas cosas, invoca el espíritu de la Luz Eterna, habla poco, medita mucho y juzga rectamente. 
John Dee

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