lunes, 17 de julio de 2017

REMBRANDT • Bio-Galería



Rembrandt, Autorretrato con dos círculos, fragmento. 1665–69. 
Kenwood House. Hampstead Heath, London

Hombre sentado leyendo junto a una mesa en la parte alta de un salón. 
The National Gallery, London

Luz y sombra sabiamente combinadas, crean el rotundo claroscuro y esos inimitables contrastes que ejercen tan poderoso atractivo sobre la mirada, llevando al espectador más allá, hasta el fondo del lienzo, y despiertan un ineludible interés por comprender lo que realmente intenta comunicar el artista. Se trata, pues, de escenas llenas de vida, bajo una sorprendente apariencia en sentido contrario.
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Rembrandt Harmenszoon van Rijn: Leiden, 15 de julio de 1606-Ámsterdam, 4 de octubre de 1669. Más conocido por su nombre propio que por su apellido –al estilo italiano-, presenta una biografía similar a la principal característica de su pintura, ya que se produjo en ella un terrible descenso, desde la gloria y el reconocimiento general, a la más espantosa y desventurada soledad.

Se conservan unas 400 pinturas al óleo; 300 aguafuertes; 300 dibujos y, sobre todo, unos cien autorretratos, a través de los cuales es posible seguir –como trataremos de hacerlo–, un proceso vital, síquico y emocional, en el que el artista ofrece, sin disfraz, el devenir de una existencia repleta de éxitos, pero también marcada por un sufrimiento irreparable, causado por las más dolorosas pérdidas.

Al mismo tiempo, consta que fue un pésimo administrador de sus propios bienes, pero aún así, sus autorretratos, especialmente, los de última hora, ofrecen todavía una evidente sensación de conformidad ante el infortunio.

Uno de los primeros autorretratos de Rembrandt a los 22 años. 1628. Rijksmuseum

Rembrandt en su estudio, 1626–20 años. Bellas Artes Boston

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Octavo de los diez hijos de Harmen Gerritszoon van Rijn y Neetgen Willemsdochter van Zuytbrouck, componentes de la burguesía acomodada de Leyden, ciudad industrial y universitaria de las Provincias Unidas, en la que Rembrandt realizó sus primeros estudios, en latín, y empezó a pintar, hasta los catorce años. Aunque después fue matriculado en la Universidad para estudiar Filosofía, no parece que estuviera interesado sino en la pintura, a la que decide dedicarse por completo, a partir de 1621.

En 1624 pasó seis meses de aprendizaje en Ámsterdan, con el más prestigioso maestro de la época, Pieter Lastman, que representaba la corriente italianizante en Holanda, y allí decide afrontar el conocimiento de los grandes maestros renacentistas. Es entonces cuando opta, precisamente, como los grandes artistas italianos –Leonardo da Vinci o Tiziano Vecellio-, firmar con su nombre propio.

Autorretrato. Estudio en el Espejo. Rembrandt c. 1627–1628 
Indianapolis Museum of Art, Indianapolis

Habiendo fundado su propio taller, hacia 1625 terminaba La Lapidación de San Esteban, su primera obra conocida que se conserva en la actualidad.

1628 Rembrandt como Demócrito, riendo
Getty Center (Atribución reciente)

En 1629, Constantin Huygens, un hombre de Estado, poeta y compositor, hijo de Christian Huygens, secretario de Guillermo de Orange y padre del físico, geómetra y astrónomo Christian Huygens. 

Maurits Huygens, hermano de Constantijn Huygens, secretario del príncipe Frederik Hendrik. 1632, Hamburger Kunsthalle

Constantin le visitó en su taller, para hacerle ciertos encargos, lo que, no sólo contribuyó a estabilizar la situación económica del artista, sino que le proporcionó enorme notoriedad.

1629, Autorretrato. The Mauritshuis, The Hague. 23 años

Desde 1631, siendo ya relativamente famoso, empieza a recibir encargos de corporaciones desde Ámsterdam, lo que le decide a instalarse en esta ciudad, donde un reconocido marchante de arte, Hendrick van Uylenburgh, le ofrece su casa. 
Rembrandt con indumentaria oriental. 1631, 25 años. Petit Palais. Paris

1632 Museo Kelvingrove, Glasgow, Escocia (26 años, época de pleno éxito)

Rembrandt se casó con Saskia van Uylenburgh, sobrina de su protector, en junio de 1634, y a través de esta familia, empezó a relacionarse con la alta sociedad financiera, cuyo enorme poder adquisitivo favoreció el reconocimiento del artista, que llegó a recibir más de cincuenta encargos para retratar a los principales personajes de la ciudad.

Retrato de Saskia van Uylenburg. Post. 1634. Nat. Gallery Washington. Fragmento

Autorretrato. 1634 Uffizi, Florencia. 28 años

Rembrandt y Saskia en la Escena del Hijo Pródigo en la Taberna, c. 1635. 
Gemäldegalerie Alte Meister, Dresden. 29 años

En 1639 Rembrandt y Saskia tenían una situación financiera suficientemente desahogada -de hecho, Saskia aparece por entonces, profusamente enjoyada–, como para emprender la compra de una nueva casa en el barrio judío, suficientemente espaciosa como para permitir al artista recibir visitas y exponer sus pinturas, a cuyo efecto tuvo que tomar una hipoteca que le hizo endeudarse por encima de sus posibilidades. Aquella casa se convertiría con el tiempo, en el Museo Rembrandt

Saskia van Uylenburg con Sombrero Rojo. Rembrandt. c. 1633–1642. Gemäldegalerie Alte Meister, Staatliche Kunstsammlungen, Kassel

Saskia. Detalle del retrato anterior

Rembrandt y Saskia. 1636

Saskia con una flor. 1641. Gemäldegalerie, Dresden

A la par que las dificultades económicas, empezaron a sucederse las desgraciadas pérdidas familiares. En 1635 moría su hijo Rumbartus, con sólo dos meses. Cornelia, fallecía en 1638, a las tres semanas de nacer. En 1640 tuvieron otra hija a la que pusieron el mismo nombre, pero vivió un mes. Sólo el cuarto hijo, Titus van Rijn, nacido en 1641, sobrevivió, pero la propia Saskia fallecía, cuando apenas tenía 30 años, poco después de nacer este niño.

Retrato de un niño, ¿Titus? Norton Simon Museum, Pasadena

Titus ante el pupitre. 1655. Museum Boijmans, Rotterdam

Titus. 1657. The Wallace Collection, London

No obstante esta época terrible, Rembrandt produjo por entonces una de sus obras maestras: la llamada Ronda de Noche, terminado en 1641, que presenta unas imágenes llenas de dinamismo, en forma muy revolucionaria para la época.

La Compañía de Frans Banning Cocq y Willem van Ruytenburgh, conocido como la Ronda de Noche. Rijksmuseum Amsterdam. (Lo veremos en detalle más adelante).

Self-Portrait 1640; National Gallery, London. 34

Terminada su relación con la mujer que había contratado para cuidar a su esposa enferma, a finales de 1640, el pintor empezó otra con una mucha muy joven, llamada Hendrickje Stoffels, a la que había contratado para realizar los trabajos domésticos, y en 1654 tuvieron una hija, a la que también llamaron Cornelia. La madre tuvo que sufrir el ser acusada de prostitución por su iglesia, ya que el artista no quiso casarse, para no verse obligado, según se dijo, a compartir la herencia de su único hijo, Titus.

Hendrickje Stoffels, Rembrandt. Gal. Nacional, Londres

En 1656 Rembrandt tuvo que vender la mayoría de sus pinturas y gran parte de su colección de antigüedades, de las que se conserva una relación que proporciona un informe detallado de las posesiones del pintor. Pero los fondos obtenidos por las ventas, entre 1657 y 1658, fueron ínfimos y, en 1660 se vio obligado a vender también su casa y su taller de grabados, debiendo instalarse en una modesta vivienda.

Lo cierto es que Saskia, conociendo al artista, otorgó un testamento muy avanzado para su época: legó la nuda propiedad de todos sus bienes a su único hijo, estableciendo un usufructo para que el viudo pudiera disfrutarlos con una condición resolutoria: que no volviera a casarse o perdería el uso y disfrute de toda la herencia que pasaría a manos de Titus.

Para cuidar al niño, Rembrandt contrató como nodriza a la viuda Geertje Dircks, mientras él rehacía su vida con la criada, Hendrickje Stoffels. Celosa de la joven sirvienta, Geertje lo denunció acusándole de haber incumplido una promesa de matrimonio después de entregarle una sortija de su esposa fallecida. Aunque se sabía que aquel compromiso existió realmente, Rembrandt lo negó e intentó solucionar el pleito con un acuerdo extrajudicial, pero el tribunal de Ámsterdam dio la razón a la demandante y le adjudicó una pensión vitalicia anual. En consecuencia, el pintor la acusó a su vez, de conducta inmoral, y logró que fuera encerrada en un correccional.

Su lujoso tren de vida; las malas inversiones; posteriores asuntos con la Justicia y el exceso de gastos en general, obligaron al pintor a declararse en quiebra en 1656. Pero para poder seguir trabajando y obteniendo ingresos, el pintor recurrió a una argucia legal, que consistió en crear una empresa a nombre de su amante y de su hijo, Titus, como titulares de los derechos de explotación de sus famosos grabados. A cambio, la empresa correría con los gastos de mantenimiento y vivienda para el artista. Con ello consiguió recuperarse y dejar de acudir a los prestamistas pero, en menos de un año, murieron, Hendrickje y Titus.

Rembrandt acabó litigando también con su nuera, Magdalena van Loo, que lo acusó de disponer de los bienes que le correspondían a ella como herencia de su difunto marido. Este nuevo pleito se alargó de forma indefinida; nunca se llegó a dilucidar a quien correspondía la propiedad de los escasos bienes que aún se conservaban. Ambos litigantes fallecieron pronto, con diez días de diferencia.

(Fuente: Anécdotas y curiosidades jurídicas |iustopía)

1652, 46 años. Kunsthistorisches

1655, 49 años. Kunsthistorisches

Titus van Rijn, el hijo de artista, leyendo, 1656-57. Kunsthistorisches, Viena

Portrait of the Artist at His Easel. 1660; Musée du Louvre, Paris. 54 años

A pesar de que su prestigio le ayudó a mantener el reconocimiento social y hasta la comprensión de sus acreedores, no le sirvió de nada ante las propias cofradías de artistas, que utilizaron su influencia para impedirle vender sus pinturas. En vista de la gravedad de la situación, fue su propio hijo, Titus, quien salvó la situación, creando un negocio de arte a su nombre, en 1660, en el que el pintor, aparentemente, servía como empleado.

Titus en hábito de monje, 1660.(Fragmento). Rijksmuseum, Amsterdam

Autorretrato, 1661. English Heritage, Kenwood House, London. 55 años

Así, en 1661, esta empresa padre-hijo, recibió el encargo de realizar una pintura para el nuevo ayuntamiento, obra que Rembrandt tituló La conspiración de Claudius Civilis, que, sin embargo, fue después rechazada y devuelta al pintor.

Para entonces, Rembrandt, que se mostraba prematuramente envejecido y prácticamente arruinado, admitió un nuevo alumno llamado Aert de Gelder, que fue el último que tuvo. 

En 1662 aún recibió algún encargo de importancia. Su fama había trascendido fronteras, y, en fecha tan tardía como 1667, recibió incluso la visita de Cosme III de Medici, Gran Duque de Toscana. 

Hendrickje, su última compañera, murió en 1663.

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Titus se había casado con Magdalena van Loo (1641-1669) e 28 de febrero de 1668 y ambos vivieron en la casa de la madre de Magdalena en el Siegel. Tuvieron una hija, Titia (1669-1715). 

Titus falleció en 1668 y fue enterrado en la Westerkerk de Amsterdam, el día 7 de septiembre.

El pintor fallecía a su vez, el 4 de octubre de 1669, siendo enterrado en una tumba sin nombre, también en la Westerkerk de Ámsterdam. 

La esposa y la suegra de Titus murieron también el mismo año que Rembrandt.

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Autorretrato. 1669. National Gallery, London. 63 años

Detalle del retrato anterior. Para entonces, Rembrandt ya está completamente solo.

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Algunas importantes obras, antaño atribuidas a Rembrandt, como El Hombre del casco de Oro; El Jinete Polaco o El Filósofo en Meditación, aparecen hoy como de autoría dudosa, cuando no ha sido retirada definitivamente su atribución a Rembrandt. Según los seis profesores universitarios que conformaron el Rembrandt Research Project, el pintor animaba a sus alumnos a copiar sus obras, que él mismo vendía. La investigación al respecto, resulta más compleja, si cabe, en primer lugar, por el hecho de que Rembrandt no siempre firmaba sus pinturas; después, porque su propia firma sufrió diversas alteraciones y, por último, porque algunos alumnos, firmaban sus copias con el nombre del maestro.

El Rembrandt Research Project se propuso revisar el repertorio y validar las obras de Rembrandt, en 1968, pero en 2011 tuvo que poner fin a su actividad, por falta de subvenciones.

El Hombre del Casco de Oro. 1650 Gemäldegalerie, Berlín.

El Jinete Polaco. Pudo ser pintado por su discípulo Willem Drost, en 1655. Se conserva en la Frick Collection de New York.

El Filósofo en Meditación. Musée du Louvre

El hijo de Rembrandt, Titus, 1670-1700. Metropolitan Museum of Art, New York 
(También de atribución dudosa)
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De Staalmeesters. Síndicos Pañeros. 1662  Rijksmuseum Amsterdam:

Una Galería de retratos










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La Compañía de Frans Banning Cock y Willem van Ruytenburgh, conocido como La Ronda Nocturna. 1642. Rijksmuseum, Amsterdam:

Una Galería de actividades








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Evidentemente, la obra aquí presentada es poco más que una muestra del ingente trabajo de Rembrandt, quizás la más conocida, pero posiblemente, ni siquiera sea la mejor, ya que esta valoración es muy versátil y en el caso de personas no especializadas, se refiere más a las preferencias personales que a un análisis artísitico objetivo, aunque, más posiblemente, dependa de ambas cosas.

A lo largo de su carrera, y a través de una ingente obra, Rembrandt cultivó el retrato, el paisaje y la pintura narrativa, histórica y hasta de costumbres. En este último aspecto fue muy valorado por sus contemporáneos, gracias a su interpretación de pasajes bíblicos en los que fue capaz de expresarse con una intensa emoción intuitiva.

Leiden, hasta 1631
Las pinturas de esta época son pequeñas, pero están llenas de detalles, especialmente en la vestimenta y los adornos de joyería. Los temas elegidos fueron principalmente religiosos y alegóricos.

En 1626 Rembrandt creó sus primeros grabados, que alcanzaron rápidamente fama y difusión y le otorgaron gran reconocimiento. internacional.

En 1629 pintó Judas, devolviendo las monedas de plata y El artista en su estudio, en las que empieza a mostrar su gran dominio y preferencia por la luz y la sombra.

Instalado en Ámsterdam, empezó a pintar escenas bíblicas y mitológicas de carácter dramático, y en gran formato. A esta época pertenecen El cegamiento de Sansón (1636), La Cena de Belshazzar (c. 1635) y la Dánae al estilo de Rubens. 

Con la participación de sus ayudantes en el taller de Uylenburgh, Rembrandt sirvió muchos encargos de retratos; pequeños, como el de Jacob de Gheyn III, y grandes, como el Retrato del armador Jan Rijcksen y su esposa, en 1633, además de la Lección de anatomía del Doctor Nicolaes Tulp, de 1632.

Durante un segundo período en Ámsterdam, ya a finales de la década, Rembrandt apenas había pintado paisajes y en los realizados, solía resaltar aspectos dramáticos, como árboles desarraigados o grandes nubarrones de tormenta, como la Casa de campo ante un cielo tormentoso, de 1641 y Los tres árboles, en 1643. 

A partir de 1640, Rembrandt se volvió más sombrío, quizás coincidiendo con las muertes de sus hijas y abandonó las escenas del Antiguo Testamento, para representar escenas del Nuevo.

En 1642 recibió el encargo de La ronda de noche —una de sus obras más importantes, en la que realizó grandes hallazgos, entre ellos, el poderoso reflejo de la actividad de los personajes representados.

Cuando apareció La ronda de noche, sus colores estaban muy apagados y dejaban la escena poco clara, por lo que se creyó que era precisamente, una escena nocturna, pero después de varias restauraciones se descubrió, sin dudas, que representaba una escena diurna, en la que un grupo de Mosqueteros que patrullaban las calles, salían desde un lugar oscuro, a la luz del sol. Esto explica la presencia del tambor, por ejemplo, cuyo sentido quedaba poco claro en una vigilancia nocturna. El lienzo fue recortado para adaptarlo a la sala del Ayuntamiento a la que estaba destinado y donde se colocó en 1715. A pesar del recorte, la obra, que  medía 379.5 cm x 453.5 cm. muestra ahora una superficie de 3,59 x 4,38 m. Se encuentra en la sala más grande del Rijksmuseum.

En la década de 1650, pasa del claroscuro a la iluminación frontal y al aumento de color, como Susana y los viejos.

Hacia 1650, el estilo de Rembrandt volvió a los grandes formatos, los colores intensos y las pinceladas muy pronunciadas, a diferencia de su primera época, cuando se veía obligado a trabajar más los detalles. Algunos expertos en su obra hablan incluso de cierta tosquedad de la pincelada en este período, de hecho, él mismo aconsejaba a sus visitantes que observasen sus obras desde cierta distancia. 

En los últimos años, Rembrandt se centró en los asuntos bíblicos, como Santiago Apóstol, de 1661, y el año siguiente empezó una serie de autorretratos que aparecen cargados de reflexiones existenciales, de los cuales llegó a realizar quince.

Creó asimismo por esta época, diversas imágenes de enamorados -La novia judía, de1666-. Algunos críticos consideran que en ellos se refleja una imperiosa necesidad de simpatía, causada por su soledad y su abatimiento.

Finalmente, Rembrandt realizó numerosos grabados a lo largo de su carrera. Se ocupaba personalmente de todo el proceso de estampación, y seguramente se ocupó de los primeros trabajos de cada plancha. La composición de La estampa de los cien florines, de la década de 1640, fue para él una obra crítica en mitad de su carrera, de la que surgiría su estilo final de grabado. De esta plancha solo se han conservado dos estampaciones sin terminar y con muchas rectificaciones, que, por otra parte, resultan inestimables para su análisis técnico.

Los grabados representan temas similares a los de la pintura, aunque siempre con predilección por los autorretratos, de los que se conservan 27 grabados. Se le atribuyen asimismo, 46 paisajes de pequeño formato, que se convirtieron en el ejemplo del tratamiento gráfico del tema hasta muy avanzado el siglo XIX. Una tercera parte de estos grabados trata temas religiosos, pero también hay algunas imágenes eróticas casi obscenas, nunca vistas en sus pinturas. A pesar de que tuvo que vender su colección, se sabe que poseía estampas de pintores como Mantegna, Hercules Pieterszoon Seghers, Giovanni Benedetto Castiglione, y José de Ribera, a los que consideraba maestros.

Todo esto nos hace pensar en la necesidad de realizar una segunda entrada sobre la pintura de este maestro, para el que cualquier adjetivo resulta falto de color.

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Rembrandt: Niña en el marco de un cuadro
Castillo Real de Varsovia. (ZKW Zamek Królewski w Warszawie)

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