martes, 25 de abril de 2017

MEMORABLES FUNERALES Y FASTUOSO ENTIERRO DE EDUARDO VII DE INGLATERRA. Y 3 de 3



Londres, 20 de Mayo de 1910


Monarcas asistentes a los funerales de Eduardo VII de Inglaterra. 
20 de mayo de 1910:

1. Haakon VII de Noruega
2. Fernando de Bulgaria
3. Manuel II de Portugal
4. K. Guillermo de Alemania
5. Jorge I de Grecia
6. Alberto I de Bélgica
7. Alfonso XIII de España
8. Jorge V de Inglaterra
9. Federico VIII de Dinamarca


6. Alberto I de Bélgica

Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y Hohenzollern-Sigmaringen –
Albert Léopold Clément Marie Meinrad de Saxe-Cobourg et Gotha

Bruselas, 8.4.1875–Marche-les-Dames, Bélgica, 17.2.1934. 

Al morir su hermano mayor, el príncipe Balduino en 1891, con sólo 22 años, Alberto pasó a ocupar el tercer lugar en la línea de sucesión, por lo que al fallecer su padre, Felipe, Conde de Flandes, en 1905, y su tío, el rey Leopoldo II, la corona recayó sobre él, convirtiéndose en el tercer rey de Bélgica.

En 2 de octubre de1900 se casó con la duquesa Isabel Gabriela en Baviera y tuvieron tres hijos.

Isabel Gabriela, hija de Carlos Teodoro, duque de Baviera, y de su esposa, la Infanta María José de Portugal, nació en Possenhofen, Baviera, (25.6.1876–23.11.1965). Tuvieron 3 hijos:

–Leopoldo Felipe Carlos Alberto Meinrado Humberto María Miguel, cuarto rey de Bélgica con el nombre de Leopoldo III. 3.11.1901–25.9.1983.

–Carlos Teodoro Enrique Antonio Meinrado, 10.10.1903–1.6.1983.

–María José Carlota Sofía Amelia Enriqueta Gabriela, Princesa de Bélgica. Ostende, 4.8.1906–27.1.2001. Se casó en Roma, el 8.1.1930 con el Ppe. Humberto Nicolás Tomasso Giovanni Maria, príncipe de Piamonte, 15.9.1904– Ginebra, 18.3.1983, que fue rey como Humberto II de Italia desde el 9.5.1946.

Alberto fue hombre de carácter reservado y muy aficionado al deporte al aire libre, como la equitación, el alpinismo y montañismo, que practicaba de incógnito en diversos lugares de Europa. Se sabe que era gran entusiasta a las Ciencias Naturales e incansable lector de toda clase de literatura.

Al ser Jefe supremo del ejército belga, mandó personalmente sus tropas en la Primera Guerra Mundial. Supo resistir al avance alemán, contribuyendo a que Gran Bretaña y Francia se prepararan para la batalla del Marne (6 a 9 de septiembre de 1914). Cuando el gobierno alemán solicitó un camino para que sus tropas atravesaran territorio belga, Alberto se negó rotundamente, contestando: Regla I de una nación, ¡no a un camino!. Alberto volvería a Bruselas homenajeado como un héroe, en noviembre de 1918.

Después de la guerra, en 1920, el nombre familiar dinástico pasó de ser “De Sajonia-Coburgo-Gotha” a “De Bélgica”, renunciando la corona a sus títulos Sajones.

Murió a consecuencia de las lesiones sufridas por una caída mientras escalaba una montaña en Marche-les-Dames, en las Ardenas de Bélgica, en 1934. Le sucedió su hijo Leopoldo III.

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7. Alfonso XIII de España


Madrid, 17.5.1886 - Roma, 28.2.1941. 

Rey de España por nacimiento. Asumió el poder al cumplir los dieciséis años, el 17 de mayo de 1902, hasta la Segunda República, en 1931. 

Alfonso XIII, cadete, con el Palacio Real al fondo. Obra de Manuel García Hispaleto

La inquietud política y social creada tras el Desastre del 98 condujo al establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera, con el visto bueno del monarca. Pero la dictadura también fracasó y el monarca trató entonces de promover una vuelta a la normalidad democrática interrumpida, pero la clase política que se había sentido traicionada por el apoyo del monarca a la dictadura, le dio la espalda.

Tras las elecciones municipales de 1931, entendidas como un plebiscito entre monarquía o república, la primera resultó derrotada, y Alfonso XIII abandonó el país.

Alfonso XIII y María Cristina la Reina Regente. Pintura de Luis Álvarez Catalá, 1898

Alfonso XIII fue hijo póstumo de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo-Lorena, que ejerció la regencia durante su minoría de edad, entre 1885 y 1902. Poco antes de que Alfonso asumiera el poder, se perdieron las posesiones ultramarinas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, a causa de la intervención directa de los Estados Unidos en 1898 en la guerra colonial. La situación resultante fue conocida como el Desastre del 98, que marcó un cambio radical en el anterior equilibrio de fuerzas, aunque, sobre todo, constituyó un desastre moral. 

Poco después, la adjudicación internacional a España, de la zona norte de Marruecos, condujo a la desastrosa Guerra del Rif.

En 1902, cuando cumplió dieciséis años, Alfonso XIII fue declarado mayor de edad y asumió las funciones constitucionales de Jefe de Estado y como tal, fue recibido en Alemania, Reino Unido y Francia, donde, junto con el Presidente de la República, Emile Loubet, sufrió un atentado, del que ambos salieron ilesos.

En este año me encargaré de las riendas del estado, acto de suma trascendencia tal como están las cosas, porque de mí depende si ha de quedar en España la monarquía borbónica o la república; porque yo me encuentro el país quebrantado por nuestras pasadas guerras, que anhela por un alguien que lo saque de esa situación. La reforma social a favor de las clases necesitadas, el ejército con una organización atrasada a los adelantos modernos, la marina sin barcos, la bandera ultrajada, los gobernadores y alcaldes que no cumplen las leyes, etc. En fin, todos los servicios desorganizados y mal atendidos. Yo puedo ser un rey que se llene de gloria regenerando a la patria, cuyo nombre pase a la Historia como recuerdo imperecedero de su reinado, pero también puedo ser un rey que no gobierne, que sea gobernado por sus ministros y por fin puesto en la frontera. (...) Yo espero reinar en España como Rey justo. Espero al mismo tiempo regenerar la patria y hacerla, si no poderosa, al menos buscada, o sea, que la busquen como aliada. Si Dios quiere para bien de España.

Del diario de Alfonso XIII, 1 de enero de 1902. 
Publicado en: Alfonso XIII. El rey polémico - Javier Tusell

El 31 de mayo de 1906, se casó con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg (1887–1969), conocida como Ena, hija del príncipe Enrique de Battenberg y de la princesa Beatriz del Reino Unido, hermana menor de Eduardo VII.


Los recién casados volvían al Palacio Real, después de la boda, cuando el anarquista Mateo Morral, lanzó sobre la carroza real un ramo de flores que ocultaba una bomba, en plena calle Mayor. Alfonso y Victoria Eugenia, resultaron indemnes, pero murieron tres oficiales, cinco soldados y tres civiles, resultando heridas muchos espectadores que contemplaban el cortejo.

Fotografía tomada segundos después de la explosión en la Calle Mayor

Ya en el siglo XX, se produjeron diversas revueltas, siendo una de las más destacadas, la denominada Semana Trágica de 1909, en Barcelona, desencadenada por el malestar provocado por la guerra de Marruecos.

Durante la Primera Guerra Mundial, Alfonso XIII pidió a los sucesivos gobiernos que no se implicaran en la contienda, pero, mientras su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena, de origen austríaco, apoyó a las potencias centrales, su esposa, Victoria Eugenia de Battenberg, cuyo origen, como sabemos, era británico, era partidaria de los aliados.

En 1921, se produjo el llamado Desastre de Annual, que provocó un malestar general. Al parecer se inició una investigación sobre las causas de tan inesperada contingencia, cuyo resultado jamás se dio a conocer, por lo que se responsabilizó directamente el Rey y a su política colonial, siendo él, en definitiva, quien nombró a los altos cargos de la Administración implicados en la catástrofe.

En agosto de 1923, el rey consultó a Antonio Maura sobre la implantación de una dictadura real, a lo que, al parecer, el político respondería que era preferible una dictadura militar. 

En tanto, el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923, que Alfonso XIII respaldó al encargarle posteriormente la formación de gobierno. 

Para algunos historiadores, una de las razones que explican esta decisión, sería la necesidad de evitar que los resultados del Expediente de Annual saliesen a la luz, obviando con ello la responsabilidad que pudiera caber al rey.

Primo de Rivera formó un gobierno compuesto en principio, exclusivamente por militares, si bien, posteriormente asumió un carácter civil. Se puso fin a la guerra de Marruecos con el Desembarco de Alhucemas en 1925, que dio paso al control español del Rif, desde 1927.

En 1929 se celebró la Exposición Universal de Barcelona y la Iberoamericana de Sevilla, pero la oposición creciente que generaba Miguel Primo de Rivera, llevó a Alfonso XIII a apartarlo del gobierno el 29 de enero de 1930 –fallecería una semanas después–, nombrando presidente del consejo de ministros al general Dámaso Berenguer con la intención de volver al régimen constitucional. Este nuevo periodo fue conocido como Dictablanda, por el contraste de su actitud con la del gobierno anterior.

A pesar de todo aumentaron las manifestaciones antimonárquicas; se acusó al rey de haber favorecido la dictadura y de tener responsabilidades en el Desastre de Annual. Ese año los partidos republicanos se unieron frente a la monarquía con la firma del Pacto de San Sebastián. Hubo pronunciamientos militares republicanos frustrados por el gobierno con mano férrea.

En febrero de 1931 se convocaron elecciones municipales, que, celebradas el 12 de abril de 1931, dieron como resultado, en las ciudades, la victoria, en las ciudades, de las candidaturas republicanas. En consecuencia, el 14 de abril se proclamó la Segunda República y el rey abandonó el país ese mismo día.

[...] Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil.

Manifiesto de Alfonso XIII, 13 de abril de 1931
Publicado en ABC, 17 de Abril de 1931

La noche del 14 al 15 Alfonso XIII viajó a Cartagena, conduciendo él mismo, y desde allí zarpó para Marsella en un buque de la Armada Española, para trasladarse finalmente a París. Su familia salió en tren desde Aranjuez a la mañana siguiente.

Por la Ley del 26 de noviembre de 1931, las Cortes acusaron de alta traición a Alfonso XIII:

A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: Que las Cortes Constituyentes, en funciones de Soberanía Nacional, han aprobado el acta acusatoria contra don Alfonso de Borbón y Habsburgo-Lorena, dictando lo siguiente: «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, […] será degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España.
Condena a Alfonso XIII dictada por las Cortes Constituyentes
Esta ley fue derogada el 15 de diciembre de 1938

Después pasó el exilio alojado en hoteles de lujo de diferentes ciudades europeas, que, al parecer, podía pagar gracias a dinero depositado previamente en cuentas bancarias suizas e inglesas. Al poco tiempo se separó de su esposa, Victoria. 

Al empezar la Guerra Civil española, apoyó fervientemente al bando sublevado, afirmando ser un «falangista de primera hora». Ya en 1934 había pedido apoyo al dictador italiano, Benito Mussolini para «un eventual golpe de Estado que se produjera en España para (...) restaurar la Monarquía» obteniendo del gobierno italiano el compromiso de aportar armas y fondos.

José María Zavala, «Entregados a Franco. Los Borbones ante la Guerra Civil»,
La Aventura de la Historia núm. 97 (noviembre de 2006)
Urbano, Pilar (2011). El precio del trono. Barcelona: Planeta

Parte final del manuscrito de la renuncia de Alfonso XIII

Alfonso XIII había conocido a Francisco Franco en Marruecos, fue padrino de su boda mediante representación y le nombró director de la recién creada Academia General Militar. Sin embargo, el 4 de abril de 1937, Franco le escribió una carta despectiva  -Alfonso XIII acababa de donar un millón de pesetas a la causa franquista, a la vez que expresaba su preocupación por la poca prioridad que se daba a la restauración de la monarquía-; Franco dejó claro que el rey difícilmente llegaría a desempeñar un papel en el futuro, en vista de sus errores pasados. 

Al acabar la guerra y no restaurarse la monarquía, el rey declaró: «Elegí a Franco cuando no era nadie. Él me ha traicionado y engañado a cada paso». 

Francisco Franco Salgado-Araujo, Mi vida junto a Franco, Planeta, Barcelona 1977
John T. Whitaker, We cannot escape History, MacMillan, Nueva York 1943

El 15 de enero de 1941 Alfonso XIII renunció a la jefatura de la Casa Real en favor de su hijo Juan y falleció el 28 de febrero siguiente, en el Gran Hotel de Roma. 
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Durante la I Guerra Mundial Alfonso XIII organizó, como monarca de un país neutral, la Oficina pro-cautivos -posiblemente la primera de carácter humanitario gubernamental registrada en la historia-, con el fin de intentar obtener información para los familiares que desconocían la suerte de sus parientes, militares o civiles en zona de guerra. Dotada con fondos propios, recibía miles de solicitudes relacionadas con los prisioneros de ambos bandos y se ayudó así a aproximadamente 70.000 civiles y 21.000 soldados, interviniendo a favor de 136.000 prisioneros de guerra, llevando a cabo 4.000 visitas de inspección a campos de prisioneros.

Alfonso y Victoria Eugenia tuvieron siete hijos:

La Reina Victoria Eugenia, en 1918, con sus seis hijos: 
Izq. a dcha.: Infanta María Cristina, Alfonso, Ppe. de Asturias, Infante Gonzalo, Infante Juan, Infante Jaime e Infanta Beatriz.

Alfonso. (1907-1938), Príncipe de Asturias. Nació hemofílico y renunció a sus derechos al trono en 1933.

Jaime. (1908-1975), infante de España, era sordo de nacimiento; y renunció por exigencia paterna a sus derechos al trono en 1933.

Beatriz. (1909-2002), infanta de España.

Fernando. Nació muerto en 1910.

María Cristina. (1911-1996), Infanta de España.

Juan. (1913-1993), Infante de España y Conde de Barcelona, pretendiente al trono desde la muerte de su padre en 1941 hasta 1977, año en que cedió sus derechos a su hijo Juan Carlos.

Gonzalo. (1914-1934), Infante de España, nacido hemofílico. Falleció sin descendencia.

Jaime y Alfonso, los hijos mayores de Alfonso XIII y Victoria Eugenia

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8. Jorge V Inglaterra

Jorge V del Reino Unido - George Frederick Ernest Albert

3.6.1865 – 20.1.1865

Rey del Reino Unido y dominios de la Mancomunidad Británica y Emperador de la India.

Por nacimiento era tercero en la línea de sucesión, detrás de su padre y su hermano mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale, cuyo fallecimiento, convirtió a Jorge en sucesor, coronado efectivamente, tras la muerte de su padre, en 1910.

Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, cayeron las coronas de Rusia y Alemania, de las cabezas del Zar Nicolás y Guillermo II de Alemania, mientras el Imperio Británico ensanchaba sus límites, una vez cambiado el nombre dinástico, de Sajonia-Coburgo-Gotha, por el de Windsor.

Durante su reinado, en cuyo transcurso, Eduardo estuvo afectado por varias enfermedades, surgieron: socialismo, comunismo, fascismo, republicanismo irlandés y el movimiento de independencia de la India.

Jorge V en 1870

Su padre era el hijo mayor de la reina Victoria y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, y su madre, la hija mayor del rey Christian IX de Dinamarca.

Ni él ni su hermano destacaron intelectualmente; su padre pensaba que la marina era la mejor formación posible para cualquier niño, y cuando Jorge tenía doce años, los dos hermanos ingresaron como cadetes en el buque de entrenamiento HMS Britannia, sirviendo posteriormente en el HMS Bacchante.

Cuando volvieron a Londres, la reina Victoria se quejó de que no supieran hablar francés o alemán, e hizo que pasaran seis meses en Lausana, aunque, al parecer no aprendieron el idioma.

A partir de entonces, Alberto Víctor asistió al Trinity College de Cambridge, pero Jorge siguió en la marina, donde sirvió varios años al mando de su tío, el príncipe Alfredo, duque de Edimburgo, lo que le facilitó el trato con su prima, la princesa María de Edimburgo, que, aconsejada por su madre, rechazó su propuesta matrimonial, en base a ciertas diferencias a causa de las simpatías progermánicas de aquellos  familiares.

Pero en diciembre de 1891, el hermano mayor de Jorge, Alberto Víctor, murió de neumonía. Poco antes se había comprometido con su prima, la princesa Victoria María de Teck, a quien la reina Victoria consideraba como la elección más apropiada, de tal forma que un año después de la muerte de Alberto, Jorge también le propuso matrimonio y ella aceptó. Se casaron el 6 de julio de 1893 en la capilla del palacio de St. James, en Londres.


Tuvieron seis hijos:

-Eduardo, nacido en 1894 y quien más tarde sería Eduardo VIII, casado en 1937 con Wallis Simpson

-Alberto, nacido en 1895, que después sería Jorge VI, casado en 1923 con Isabel Bowes-Lyon, padre de Isabel II del Reino Unido;

-María, nacida en 1897 y casada en 1922 con Enrique Lascelles, conde de Harewood;

-Enrique, nacido en 1900 y casado en 1935 con Lady Alicia Montagu Douglas Scott;

-Jorge, nacido en 1902 y casado en 1934 con la princesa Marina de Grecia y Dinamarca; y

-Juan, nacido en 1905.

Randolph Churchill afirmó que Jorge era un padre muy estricto, que educaba a sus hijos tal como su madre le había educado a él, pero Eduardo VII, que deseaba preparar a su hijo para su papel como rey, al contrario de lo que su madre había hecho, le facilitó el acceso a los documentos de estado, que Jorge compartió desde el principio con su esposa, cuyos consejos apreciaba francamente.

En un viaje de ambos a la India, en marzo de 1906, Jorge y María observaron con desagrado la patente discriminación racial, e iniciaron una campaña en favor de la integración. Acto seguido, asistieron en España a la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, como sabemos, seguida de un atentado frustrado contra las personas reales. Por último, asistieron en Noruega a la coronación de Haakon VII y Maud, hermana de Jorge.

Eduardo VII –de cuyo funeral partimos aquí-, murió el 6 de mayo de 1910 y Jorge ascendió al trono.

He perdido a mi mejor amigo y el mejor de los padres –escribió Jorge-; nunca tuve una sola palabra de enfado con él. Estoy abrumado por el dolor y tengo el corazón roto, pero Dios me ayudará en mis responsabilidades y mi querida May será mi consuelo como siempre lo ha sido. Que Dios me de fuerza y orientación en la pesada tarea que ha caído sobre mí.

La coronación se celebró en la abadía de Westminster el 22 de junio de 1911.

Ese mismo año, el rey y la reina viajaron a la India; en Nepal, Jorge dio rienda a su pasión por la caza; mató treinta animales grandes en diez días y abatió cerca de mil faisanes en seis horas, llegando él mismo a reconocer: fuimos un poco demasiado lejos ese día, según su biógrafo Kenneth Vivian Rose.

Durante la Gran Guerra, 1914 a 1918, Gran Bretaña y Alemania estuvieron enfrentadas. El káiser alemán Guillermo II, era primo hermano del monarca inglés, en cuya familia había muchos representantes, con títulos alemanes y en aquellos momentos, Guillermo representaba todo aquello de lo que Gran Bretaña deseaba alejarse. Dice Sir Harold Nicolson en su biografía, que cuando H. G. Wells escribió que la corte británica era una corte extranjera y aburrida, Jorge reaccionó: Puedo ser aburrido, pero que me maldigan si soy extranjero.

Consecuentemente, el 17 de julio de 1917, Jorge publicó un decreto real por el que se cambiaba el nombre de la casa real, pasando a llamarse Casa de Windsor, en lugar del germánico Sajonia-Coburgo-Gotha. Su primo, el príncipe Luis de Battenberg, que al principio de la guerra fue obligado a dimitir a causa de sus extremados sentimientos anti alemanes, tradujo simplemente su apellido al inglés, pasando a ser conocido como Mountbatten.

A los parientes de la familia real británica que lucharon del lado alemán, como el príncipe Ernesto Augusto de Hannover y el príncipe Carlos Eduardo, duque de Albany y duque de Sajonia-Coburgo-Gotha -nieto de la reina Victoria-, se les suspendieron sus títulos nobiliarios británicos en 1919.

Cuando el zar Nicolás II de Rusia, primo de Jorge, fue derrocado en la Revolución de 1917, el gobierno británico le ofreció asilo a él y a su familia, pero el rey pensó después, que su presencia podría parecer inadecuada en aquellas circunstancias. El zar y su familia permanecieron, pues, en Rusia, donde fueron ejecutados en 1918. Al año siguiente, María Fiodorovna —Dagmar de Dinamarca—, madre de Nicolás y tía de Jorge, así como otros miembros de la familia imperial rusa fueron rescatados en Crimea por buques británicos.

Dos meses después del final de la guerra, Juan, el hijo menor del rey, murió a los trece años, tras padecer una larga serie de enfermedades. Según consta en la correspondencia de Rudyard Kipling, la reina informó a Jorge: El primer golpe en el círculo familiar es difícil de llevar, pero la gente ha sido buena y empática y eso nos ha ayudado mucho

En mayo de 1922, el rey recorrió Bélgica y el norte de Francia, visitando los cementerios de la Guerra, un viaje que también describió Rudyard Kipling en el poema, The King's Pilgrimage. Fue esta una de los dos únicas veces en que Eduardo salió de sus fronteras después de la guerra.


Como es sabido, hasta la Primera Guerra Mundial, la mayor parte de Europa estaba regida por monarcas emparentados con Jorge, pero durante, y después de la guerra, cayeron por revolución o guerra, las coronas de Austria, Alemania, Grecia, España y Rusia, si bien, la monarquía griega fue restaurada poco antes del fallecimiento de Jorge.

La agitación política en Irlanda continuó hasta la firma del Tratado anglo-irlandés. A finales de 1922 Irlanda fue dividida, se estableció el Estado Libre Irlandés y Lloyd George salió del gobierno.

El rey y sus principales asesores estaban preocupados por el surgimiento del movimiento laborista, que asociaban con el republicanismo. Sus preocupaciones, aunque exageradas, resultaron en un rediseño del papel social de la monarquía, Jorge adoptó una postura más democrática que cruzó la línea de clases y llevó a la monarquía más cerca del pueblo. También cultivó relaciones amistosas con los políticos moderados del Partido Laborista y dirigentes sindicales. 

Jorge V abandonó el aislamiento social que había condicionado el comportamiento de la familia real y mejoró su popularidad durante la crisis económica de los años veinte y durante más de dos generaciones a partir de entonces. 

En 1924, Jorge nombró primer ministro a Ramsay MacDonald, el primer laborista que ocupó el cargo; el tacto y comprensiva recepción del rey para con aquel primer gobierno laborista disipó toda sospecha sobre su actitud. Dice también su biógrafo, Nicolson, que durante la huelga general de 1926, el rey aconsejó al gobierno conservador que no ordenara acciones que pudieran resultar excesivas, y que cuando intentaron convencerle de que los huelguistas eran revolucionarios, contestó: Tratad de vivir con sus salarios antes de juzgarlos.

Mary de Teck, May

En 1933, le causó gran preocupación la llegada del partido nazi al poder en Alemania. En 1934, el rey le dijo claramente al embajador alemán, que Alemania era el peligro del mundo y que, si seguía al mismo ritmo, estaba destinada a entrar en una guerra dentro de los siguientes diez años; del mismo modo, –siempre siguiendo a Nicolson–, advirtió a su embajador en Berlín, que desconfiara de los nazis.

Supo así, Jorge convertirse en un monarca querido por sus súbditos. Sin embargo, sus últimos años se oscurecieron ante el comportamiento de su hijo mayor, quien, al parecer sólo destacaba por su capacidad para entablar amoríos con mujeres casadas. No así Alberto, el segundo, en quien Jorge confiaba plenamente. según dice en su biografía oficial Philip Ziegler, Jorge confesó que rezaba para que su hijo mayor no llegara a casarse, y dejara pronto el trono a Alberto.

Tras una caída del caballo en 1915, Jorge había empezado a resentirse habitualmente. En noviembre de 1928 sufrió una grave infección, que le obligó a dejar las riendas del gobierno a Eduardo durante dos años. En 1929, le sugirieron un viaje por el extranjero, que él rechazó en un lenguaje bastante fuerte, según Nicolson. Pero sí aceptó retirarse tres meses al centro turístico de Bognor, en Sussex. En sus últimos días, cuando se le dijo que pronto estaría en condiciones de volver a allí, según Antonia Frazer y otros autores, dijo claramente: Bugger Bognor –¡Que j… a Bognor!, siendo aquellas sus últimas palabras, aunque otros autores matizan que las últimas fueron otras, dirigidas a su enfermera, cuando quiso aplicarle un sedante: God damn you! –¡Que Dios te maldiga!.

Jorge V Falleció el día 20 de enero de 1936.

El compositor alemán Paul Hindemith acudió a un estudio de la BBC la mañana siguiente, y en seis horas compuso la Trauermusik– Música de Duelo, cuya ejecución fue transmitida en vivo esa misma noche y por la misma emisora, con Adrian Boult dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la BBC, en la que el propio compositor actuó como solista.

Durante la marcha del cortejo fúnebre hacia Westminster Hall, parte de la Corona imperial del Estado cayó de la parte superior del ataúd y fue a parar cerca de un desagüe. Eduardo VIII, que lo vio, se preguntó si no sería un mal presagio. El hecho es que abdicó un año después y su hermano Alberto –tal como deseaba su padre–, subió al trono como Jorge VI.

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9. Federico VIII de Dinamarca


Nacido el 3 de junio de 1843 en Copenhague, fue hijo de Cristián IX de Dinamarca y de su esposa Luisa de Hesse-Kassel. Era, pues, hermano de la zarina María Fiodorovna, de la reina Alejandra del Reino Unido y de Jorge I rey de los Helenos. Fue Príncipe de Dinamarca desde 1853.

Siendo estudiante en la Universidad de Oxford, tuvo que abandonar cuando fue nombrado heredero, volviendo a Dinamarca para ayudar a su padre. 

En 1864, participó formalmente en la citada Segunda guerra de Schleswig contra Prusia.

La reina Victoria del Reino Unido tenía dos hijas solteras, la princesa Elena y la princesa Luisa, y la madre de Federico  intentó casarlo con una de ellas, pero Victoria se oponía a que sus hijas se casaran con herederos de coronas extranjeras, y prefería príncipes alemanes que pudieran establecerse en el Reino Unido. 

En vista de ello, en julio de 1868, Federico se comprometió con Luisa de Suecia, la única hija del rey Carlos XV de Suecia y IV de Noruega, cuya familia estaba emparentada por matrimonio con Napoleón Bonaparte, a través de la dinastía Bernadotte. Tenía Luisa 17 años.

El matrimonio fue concebido como una forma de reanudar lazos entre Dinamarca y Suecia, ya que atravesaban una situación difícil desde que Suecia se negó a ayudar a Dinamarca durante la guerra con Prusia en 1864.

Federico y Luisa se vieron por primera vez en 1862, y  en 1868 Federico fue invitado a Suecia para que se conocieran mejor. Se comprometieron el mismo año y se casaron en el Palacio Real de Estocolmo el 28 de julio de 1869, pasando a residir en el Palacio de Amalienborg, en Copenhague. A pesar de que se sabe que no fue un matrimonio feliz, tuvieron cuatro hijos y cuatro hijas, y su situación no afectó a la relación entre sus países de origen.

Federico ascendió al trono como Federico VIII, a la muerte de Cristián IX, el 29 de enero de 1906. Tenía para entonces, 62 años y había vivido en su condición de heredero, durante 43. Siendo mucho más favorable al nuevo sistema parlamentario que su padre, su tardío acceso al trono, no le permitió mostrar su capacidad y posibilidades, y además, pronto se debilitó su salud.

El día 14 de mayo de 1912, volvía de Niza, cuando se detuvo brevemente en Hamburgo, alojándose de incógnito en un hotel. Estaba dando un paseo por Jungfernstieg, cuando sufrió un desmayó que apenas le permitió llegar a un banco, donde murió. Fue descubierto por un policía que lo llevó a un hospital de Hafen en el que se procedió a certificar su fallecimiento. Era el sexto año de su reinado.

Fue enterrado con otros miembros de la familia real danesa en la Catedral de Roskilde cerca de Copenhague.

Luisa de Suecia–Lovisa av Sverige
Estocolmo, 31.10.1851 - Copenhague, 20.3.1926


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César murió en abril de 1914; sobreviviendo cuatro años a Eduardo VII


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viernes, 21 de abril de 2017

MEMORABLES FUNERALES Y FASTUOSO ENTIERRO DE EDUARDO VII DE INGLATERRA. 2 de 3



Monarcas asistentes a los funerales de Eduardo VII de Inglaterra. 
Londres,  20 de mayo de 1910:



                              1. Haakon VII de Noruega
                              2. Fernando de Bulgaria
                              3. Manuel II de Portugal
                              4. K. Guillermo de Alemania
                              5. Jorge I de Grecia

                                        6. Alberto I de Bélgica
                                        7. Alfonso XIII de España
                                        8. Jorge V de Inglaterra
                                        9. Federico VIII de Dinamarca


El cortejo, con el perro favorito de Eduardo VII, Caesar

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1. Haakon VII de Noruega


Haakon VII - Christian Frederik Carl Georg Valdemar Axel

Copenhague 3.8.1872 - Oslo, 21.9.1957


Conocido hasta su coronación como Carlos de Dinamarca. Rey de Noruega desde 1905 hasta 1957. Segundo hijo de los reyes daneses Federico VIII y Luisa de Suecia y rey por elección popular, fue el primer soberano de la nueva Noruega, independiente después de más de 500 años.


Maud de Gales

En 1896 se casó con su prima la princesa británica Maud de Gales, la hija menor del entonces futuro rey Eduardo VII y de Alejandra de Dinamarca. Tuvieron un solo hijo: Alejandro (1903-1991). que sería Rey de Noruega de 1957 a 1991, con el nombre de Olaf V.
Haakon VII a su llegada a Noruega, con el príncipe Olaf en brazos, el 25 de noviembre de 1905, es recibido por el primer ministro Christian Michelsen

Defensor del sistema democrático y de la soberanía de su país durante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial –Noruega fue invadida por la armada y la fuerza aérea de la Alemania Nazi durante la madrugada del 9 de abril de 1940–, formó un gobierno paralelo al impuesto por el nazismo, primero en el norte de Noruega y después, en Inglaterra, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia.

Haakon VII y el príncipe heredero Olav en un bosque de abetos, en las afueras de Molde, durante un bombardeo alemán de la ciudad en abril de 1940

En julio de 1955, sufrió una grave caída en su casa en Oslo, un mes antes de cumplir 83 años. Se rompió el fémur y desde entonces, tuvo que usar una silla de ruedas por lo que decidió delegar sus obligaciones, desde el verano de 1957, en el príncipe heredero Olaf, que sería el último nieto superviviente del ahora póstumamente homenajeado, Eduardo VII.

La familia real de Noruega saluda, desde el HMS Norfolk, a la multitud que les da la bienvenida en Oslo. En primer plano, el príncipe Harald y las princesas Ragnhild y Astrid –sus nietos,–; detrás, Haakon, Olaf, y su esposa Marta, que llegaron a bordo en una lancha. La familia real había abandonado Noruega justo después de la invasión alemana, el 6 o 7 de junio de 1945

Falleció, en 1957, dejando un notable recuerdo en la historia de Noruega, por su decidida defensa de la democracia, que además, posibilitó el desarrollo de un país todavía muy frágil frente a aquellos años de inestabilidad europea.

Haakon nunca habló el noruego, pero muchos de sus súbditos entendían el danés, su lengua materna, y no por ello fue menos apreciado. 

Como dato curioso–científico, recordamos el hecho de que, en 1911, el explorador noruego Roald Amundsen, bautizó, en honor a su hijo, la Costa y los Montes del príncipe Olaf, en la Antártida.
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2. Fernando de Bulgaria

 Fernando I de Bulgaria - Ferdinand I o Фердинанд I
Viena, 26.2.1861 - Coburgo, 10.9.1948

Zar de Bulgaria. Durante su largo reinado, Bulgaria se independizó del Imperio otomano y amplió su territorio en el curso de varias guerras, pero finalmente tuvo que abdicar en 1918, tras la derrota del país en la Primera Guerra Mundial. Vivió en el exilio hasta su muerte en 1948.


Se casó con la princesa María Luisa de Borbón-Parma, una de los 24 hijos de Roberto I de Parma, y de su primera esposa, la princesa María Pía de Borbón-Dos Sicilias. el 20 de abril de 1893. Tuvieron cuatro hijos; Boris, Cirilo, Eudoxia y Nadieshda.

Princesas Eudoxia y Nadiezda, hijas de María Luisa

María Luisa murió el 31 de enero de 1899 y en 1907, Fernando se casó con la princesa Leonor Reuss-Köstritz, el 28 de febrero de 1908. No tuvieron descendencia y Leonor falleció por enfermedad, en 1917.


En enero de 1908, Fernando anunció su compromiso con la princesa alemana Leonor Reuss-Köstritz, muy conocida por su trabajo con la Cruz Roja durante la guerra ruso-japonesa. Este matrimonio, según los planes de Fernando, tenía por objetivo que Leonor se ocupase de sus cuatro hijos, le acompañase en los actos oficiales, y atendiese a las obras benéficas de la casa real.

Aunque que se consideraron acertadas algunas de sus medidas en el terreno diplomático, Fernando resultó mediocre en aspectos tan importantes como las finanzas del reino y además, carecía de formación militar.

A pesar de la antipatía que profesaba a Rusia, en ocasiones pidió su colaboración a fin de ampliar los límites de sus propios territorios, pero se vio contrariado en sus planes, cuando Rusia pactó con el Imperio Austro–Húngaro, aumentado las posibilidades defensivas de este. Centró entonces su atención en Macedonia, bajo dominio otomano, en contra de los países vecinos. La llegada masiva de inmigrantes macedonios a su país en le década de 1890 –casi la mitad de la población–, y el descontento en su entorno, dejaron los planes de Fernando en una posición muy inestable.

Tras el reconocimiento de su título de Zar de Bulgaria por Rusia, por el Imperio otomano y poco a poco, por las demás potencias, volvió a centrar su atención en Macedonia. Las victorias búlgaras en la Primera Guerra Balcánica, le hicieron creer en su imagen de libertador de los turcos.

La Segunda Guerra de los Balcanes –octubre de 1912-julio de 1913– terminó con la derrota de Bulgaria frente a Serbia, Grecia y Rumanía. Bulgaria tuvo que ceder buena parte de lo recuperado frente a Turquía en la Primera Guerra, lo que le atrajo una enorme impopularidad. En el invierno de 1913, fue a Viena para intentar una alianza austrohúngara, que, en principio, se frustró, pero el asesinato del heredero austrohúngaro en Sarajevo en el verano de 1914, hizo que Austria Hungría fuera la que buscara la alianza con Bulgaria. Fernando no se comprometió, estando ya en marcha la Guerra  que sería la Primera Mundial.

Fernando y los soberanos de las Potencias –Alemania y los Imperios Otomano y Austro–Húngaro–, con los que se alió durante la Primera Guerra Mundial. 

Fernando firmó un tratado con Alemania, Austria–Hungría y el Imperio Turco y el 11 de octubre de 1915 atacó Serbia. Al principio volvió a tomar Macedonia, pero pronto hubo de ponerse a la defensiva frente al avance de las tropas aliadas con base en Grecia. Una parte de su ejército invadió y se apoderó de parte de Rumanía en 1916, pero el año siguiente, se mostró contrario a los planes alemanes y trató de recuperar la paz, preparando ciertos acercamientos secretos con los aliados.

A finales de 1918, la guerra, ya claramente favorable a los Aliados, el Ejército búlgaro fue derrotado en la frontera de Grecia. En 25 de septiembre, Fernando aceptó que el gabinete enviase una delegación para negociar un armisticio con los Aliados, que se firmó el 29 en Salónica. 

Bulgaria tuvo que ceder los territorios conquistados durante la guerra y su salida al mar Egeo por exigencia del Tratado de Neuilly. Su fracaso llevó a Fernando a abdicar el día 3 de octubre de 1918, en su hijo, Boris III, emprendiendo, la noche siguiente, el camino del exilio hacia Coburgo, donde pasó el resto de su vida dedicado al arte, la jardinería, los viajes y la historia natural. 

Fernando en los jardines de Coburgo durante su exilio

Desgraciadamente, su hijo mayor y sucesor, Boris III, murió en circunstancias misteriosas tras una visita a Hitler en 1943. Su nieto Simeón II le sucedió, pero fue depuesto por los comunistas en el otoño de 1946, que pusieron fin a la monarquía búlgara tras un plebiscito que dio mayoría a la república. Su hijo segundo Kyrill, fue ejecutado el 1 de febrero de 1945. Fernando I murió muy deprimido en Coburgo, Alemania, la noche del 10 de septiembre de 1948, en compañía de sus dos hijas. 

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3. Manuel II de Portugal

Manuel II de Portugal, O Patriota y O Desventurado

Nació en el Palacio de Belém, en Lisboa, 19.3.1889 y murió en Twickenham, Inglaterra, el 2.7.1932. Fue el último rey de Portugal, entre 1908 y 1910. Su nacimiento coincidió con el último año del reinado de su abuelo Luis I y en su bautizo fue padrino el Conde de París, su otro abuelo

Luis I de Portugal, abuelo de Manuel

Carlos I Portugal, padre de Manuel

Felipe de Orleans, Conde de París, su padrino

Pedro II de Brasil

A la ceremonia también asistió el emperador Pedro II, quien el mismo día del bautizo fue arbitrariamente depuesto del trono del Brasil, por un golpe militar, sin el menor apoyo de la población.

Como Manuel era hijo segundo del monarca Carlos I de Portugal, no tuvo obligaciones políticas, ya que su hermano mayor Luis Felipe de Braganza, era el heredero, y como él no esperaba llegar al trono, dedicó su atención a la literatura, sobre todo, la portuguesa, y a la lectura en general se dedicó a profundizar sus estudios de latín, alemán, historia portuguesa, literaturas francesa e inglesa, matemáticas y religión.

Luis Felipe de Braganza. Lisboa, 21.3.1887– 1.2.1908 
Príncipe real de Portugal y duque de Braganza, desde la coronación de su padre, Carlos de Braganza, como rey de Portugal hasta su muerte en 1908, ocurrida durante el regicidio de Lisboa.

La Revolución Republicana empezó el 4 de octubre de 1910, con una pequeña revuelta militar en Lisboa, a la que se unió la marina de guerra, que bombardeó el palacio real desde el estuario del Tajo. La revuelta no tenía apoyo popular, pero la monarquía, tampoco. Dada su soledad y falta de apoyos, el 5 de octubre, Manuel, refugiado en el palacio de Mafra, huyó con la familia real, desde las playas de Ericeira, al norte de Lisboa, y de allí a Gibraltar. Ya en Gibraltar supo que las guarniciones de Oporto y el norte de Portugal, tradicionalmente monárquicas, habían acatado la recién proclamada República, por lo cual, el ya ex monarca se dirigió a Gran Bretaña, donde fue recibido por el rey Jorge V, con cuyo apoyo, emprendió el exilio.

El 4 de septiembre de 1913 se casó con la princesa alemana Augusta Victoria de Hohenzollern-Sigmaringen.

Augusta Victoria de Hohenzollern-Sigmaringen. 19.8.1890 – 29.8.1966

Nacida en Potsdam, era la única hija del príncipe Guillermo de Hohenzollern-Sigmaringen -presunto heredero al trono del Reino de Rumania-, (1864-1927) y de su primera esposa, la princesa María Teresa Magdalena de Borbón-Dos Sicilias.


Apoyó la participación de Portugal en la Primera Guerra Mundial, así como la intervención portuguesa en las negociaciones de posguerra. Murió joven, por enfermedad y sin hijos. 

Escribió, durante su exilio, una importante Guía de la Literatura Portuguesa de la Edad Media y el Renacimiento, que fue ampliamente aceptada y elogiada por los académicos portugueses, y que tenía previsto continuar hasta fines del siglo XVIII. 

Fue sepultado en el Panteón de los Braganza en Lisboa.

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4. K. Guillermo de Alemania

Guillermo II- Wilhelm II von Hohenzollern, de Alemania

Berlín, 27.1.1859 - Doorn, 4.6.1941

Fue el último emperador o kaiser del Imperio alemán y el último rey de Prusia. Hijo primogénito de Federico III y de la princesa del Reino Unido, Victoria, hija mayor de la Reina Victoria y del Príncipe Alberto, hermana, por tanto, de Eduardo VII del Reino Unido. Reinó entre 1888 y 1918.

Guillermo con su padre, Federico III, en 1863

Tras un complicado parto, nació con una atrofia en el brazo izquierdo, relativamente leve aunque visible. Se casó el 27 de febrero de 1881, siendo príncipe de Prusia, con la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein (1858-1921). Tuvieron siete hijos.


A la muerte de su padre, que solo reinó durante 99 días, el 15 junio de 1888, Guillermo II accedió al trono alemán.

Guillermo II con Haakon VII de Noruega

Guillermo II vio en una entrevista en el Daily Telegraph, en 1908, la oportunidad de presentar y defender sus ideas en cuanto a las relaciones diplomáticas entre Alemania y el Reino Unido, pero terminó hablando de Francia, Inglaterra y al resto de Europa, atizando un fuego que estaba a punto de incendiarlo todo, y provocando que se pidiera abiertamente su abdicación. La inesperada crisis, unida al fallecimiento de un amigo íntimo, en circunstancias patéticas, o poco honrosas, acabó con la llamativa autoconfianza de Guillermo II, que cayó en una grave depresión, de la que no se recuperó, llegando a pensarse que había perdido la razón, pero, en todo caso, si había perdido toda su influencia, y de ello resultó un derrumbe de su política exterior.


Guillermo II era íntimo amigo del archiduque Francisco Fernando de Austria y le afectó profundamente su asesinato, producido en Sarajevo, el 28 de junio de 1914, y que desencadenaría la guerra mundial. Guillermo II ofreció su apoyo a Austria-Hungría considerando que el atentado procedía de Serbia. 

Por el momento –julio de 1914-, decidió permanecer en Berlín hasta que la crisis se resolviera, pero se le aconsejó que emprendiera su crucero anual por el Báltico. Temía que se iniciara la guerra en su ausencia, como ocurrió, cuando los austro-húngaros convencieron a Francisco José de Austria, entonces con 84 años, para que firmara la declaración de guerra contra Serbia. 

 Franz Joseph de Austria, 1851 (21 años) y 1910 (80)

De inmediato, Rusia se movilizó contra Austria en apoyo de Serbia. El 30 de julio, Guillermo, fiel a su actitud antibritánica, escribió:

...Ya no tengo ninguna duda de que Inglaterra, Rusia y Francia han acordado entre ellos -sabiendo que nuestras obligaciones en los tratados nos obligan a apoyar a Austria-, usar el conflicto entre Austria y Serbia como pretexto para librar una guerra de aniquilación contra nosotros. Nuestro dilema sobre mantener la fe con el anciano y honorable Emperador ha sido aprovechado para crear una situación que le da a Inglaterra la excusa que ha estado buscando para aniquilarnos con una falsa apariencia de justicia, con el pretexto de ayudar a Francia y de mantener la conocida Balanza de Poder en Europa, es decir, enfrentando en nuestra contra todos los estados europeos para su propio beneficio.

Empleando una especie de sentido del humor, que, al parecer era muy destructivo sobre aquellos a los que se refería, cuando supo que Jorge V de Inglaterra –su primo-, había cambiado el nombre de la casa real británica, Sajonia-Coburgo y Gotha, por el de Windsor, a causa de la animadversión general contra Alemania, dijo ingeniosamente, que la obra de Shakespeare Las alegres comadres de Windsor, sería para él, Las alegres comadres de Sajonia-Coburgo  Gotha.

A mediados de 1918, ante la evidente imposibilidad de que Alemania ganara la guerra, un Consejo presidido por Guillermo II, decidió iniciar conversaciones de paz, pero ya era demasiado tarde; el ejército, el gobierno y la opinión pública alemana, ya no confiaban en él. Un motín en la Marina Imperial le afectó profundamente, cuando todavía se negaba a abdicar, aunque aceptó la idea cuando supo que el ejército tampoco le apoyaba. Abdicó el 10 de noviembre de 1918 y se dirigió, en tren, al exilio en los Países Bajos.

A pesar de que el Tratado de Versalles, de 1919, estipulaba la persecución legal contra Guillermo II, la reina Guillermina se negó a firmar su extradición y Guillermo pasó el resto de su vida bajo protección holandesa.

En sus Memorias, Guillermo II afirmó no haber sido responsable de la Gran Guerra.

Guillermo II al principio del exilio, en 1933

A principios de la década de 1930, su segunda esposa, Herminia, pidió al gobierno nazi ciertos beneficios para su esposo, pero Hitler sólo mostró su desprecio hacia Guillermo como responsable de la derrota alemana. A pesar de ello, Guillermo le felicitó cuando entró París, y en 1939, le ofreció el apoyo de los Hohenzollern –que ya servían en la Wehrmacht. Al parecer, Guillermo sólo comprendió, cuando Alemania invadió los Países Bajos. Ello unido al conocimiento de las persecuciones de judíos en las zonas ocupadas, le hizo perder la fe en el dictador. Se dice, que entonces llegó a declarar que se avergonzaba de ser alemán, aunque es dudoso.

Guillermo II murió en Doorn el 4 de junio de 1941, dejando  ordenado que no se mostraran símbolos nazis en su funeral. Se le ha calificado de brutal, manipulador, megalómano, poco tolerante, avasallador y astuto, pero con una inteligencia despierta.


Al fallecer su primera esposa -Augusta Victoria de Schleswig-Holstein, con la que tuvo seis hijos y una hija- en 1921, volvió a casarse, al año siguiente, con la princesa viuda Herminia de Reuss-Greiz; no tuvieron hijos. Tras el fallecimiento de Guillermo, ella pasó por un campo de concentración, tras la Segunda Guerra y finalmente, fue condenada a arresto domiciliario. Murió el 7 de agosto de 1947.


En sus Memorias, recordaba Guillermo el día que conoció a la Emperatriz austrohúngara, Sissi:

Un recuerdo de la emperatriz permaneció indeleble en mi memoria. Un día, la gran dama vino a tomar el té en casa de mi madre, en Hetzendorf. La emperatriz me saludó con su esmerada amabilidad habitual y mi madre me ordenó llevar, durante el paseo, la larga cola del vestido de Su Majestad. Acepté con entusiasmo la ejecución de ese suave servicio de paje y admiré sus modales llenos de dignidad y el porte magnífico que caracterizaban a la emperatriz. Ella cumplía al pie de la letra todas las exigencias del antiguo ceremonial de las cortes: no se sentaba, sino que se colocaba majestuosamente; no se levantaba, sino que se elevaba; no caminaba, sino que avanzaba con dignidad. Este es el mejor modo de calificar el ritmo precioso que orientaba todos los movimientos de aquella soberana.

Tras la lectura de una colección de cartas de Guillermo halladas en el archivo privado de príncipe Rainer de Hesse, bisnieto de Victoria, se ha hablado, de la posibilidad de que un amor exagerado, enfermizo y frustrado, hacia su madre, Victoria –la hermana menor de Eduardo VII-, provocara sus múltiples y llamativas reacciones contra todo lo relacionado con el Imperio Británico, al que siempre culpó de sus fracasos. 

Guillermo y su madre, Victoria de Inglaterra

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5. Jorge I de los Helenos / Grecia


Jorge I - Γεώργιος A', Βασιλεύς των Ελλήνων – Rey de los Helenos-, nació en Copenhague el 24 de diciembre de 1845 y murió en un atentado en Salónica, el 18 de marzo de 1913.

Tras la caída de Otón I, y a propuesta de Inglaterra, Francia y Rusia, fue elegido rey por la Asamblea Nacional Griega, cuyo trono ocupó durante medio siglo, hasta el trágico atentado de Salónica.

Jorge y su familia en 1862. De izquierda a derecha, arriba: Federico, Cristián y Jorge.
Abajo, María Fiodorovna Romanova (Dagmar), Valdemar, Luisa, Thyra y Alejandra

Jorge fue el segundo hijo de Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg y Luisa Guillermina de Hesse-Kassel. En 1852, su padre fue designado heredero del rey de Dinamarca, que no tenía hijos, y su hermano Federico, le sucedió. Su hermana menor, Alejandra, fue la esposa de Eduardo VII; Dagmar, cambiado su nombre por el de María Fiodorovna Romanova se casó con Alejandro III de Rusia y Thyra, por último, se casó con Ernesto Augusto de Hannover.

El nuevo Estado Griego había surgido con la Guerra de independencia, 1821-1832, en la que habían participado tropas rusas, británicas y francesas, en apoyo de las milicias independentistas griegas, con el proyecto de liberar una zona de gran valor estratégico en el Mediterráneo.

En Londres, en 1830 todos los países participantes firmaron un Tratado que los legitimaba para ejercer un protectorado sobre Grecia, con el compromiso de elegir un rey para el nuevo Estado, que no procediera de ninguna de las Coronas firmantes. En vista de ello, fue elegido un miembro de la casa real de Baviera, Otón, que sería monarca y Jefe del Estado.

Sin embargo, el nuevo rey, además de mantener una actitud inmersa en el absolutismo, ignoró el deseo de los griegos de ampliar sus límites territoriales, todo lo cual creó un enorme descontento entre el pueblo, la Iglesia Griega y la clase política, que lo derrocaron el día 10 de octubre de 1862. Acto seguido, se nombró una asamblea, para elegir un nuevo monarca.

Ignorando el Tratado de Londres de 1830, que impedía que miembros de la Casa Real accedieran a la Jefatura del estado en Grecia, eligieron un miembro de la Casa Real Británica, lo que hizo pensar que abrigaban el proyecto de que esta entregara a los griegos la soberanía de las Islas Jónicas. Aun así, los griegos convocaron un referéndum, en 1863, para proponer al hijo de la reina Victoria, que recibió el 95 % de los votos, pero la Casa Real inglesa, no aceptó el resultado, para no indisponerse con los otros dos protectores, y porque tampoco tenía intención de renunciar a las islas Jónicas.

Por fin, el 18 de marzo de 1863, tras nuevas elecciones, cambios en la Asamblea, y con el apoyo de la iglesia Ortodoxa, se propuso como rey, al segundo hijo de Christian de Dinamarca, que debía ser nombrado como tal, el día 30 de marzo de 1863, a cuyo efecto, una delegación presidida por el almirante Kanaris, viajó a Dinamarca.

Tras la coronación de Jorge en Copenhague, el gobierno británico anunció que cedería a Grecia las Islas Jónicas, en honor al nuevo rey.

Fotografía de Jorge I, por Southwell Bros., 1863.

Jorge llegó a Atenas el 30 de octubre de 1863. Aprendió Griego en poco tiempo y solía pasear informalmente por las calles de Atenas. De inmediato consiguió que la Asamblea elaborara y aprobase una nueva Constitución, declarando que, de lo contrario, tendría la perfecta libertad de adoptar aquellas medidas que la decepción de mis esperanzas pudiera sugerirme, como publicó The Times en Londres, el 31 de octubre de 1864. No quedaban en absoluto claras cuáles serían las medidas de las que hablaba, pero la Asamblea llegó a un acuerdo inmediatamente.

Tras jurar la nueva Constitución, se convertía Grecia en una Monarquía Constitucional, dotada de un Parlamento unicameral - Βουλή των Ελλήνων – con representantes elegidos por sufragio directo y universal -aunque el término, en este caso, significa, sólo masculino-, y a pesar de que el pueblo griego era mayoritariamente analfabeto, el sistema fue pionero en Europa. A partir de entonces, y hasta 1910, se convocaron elecciones un año sí y otro no, y se sucedieron 70 gobiernos.

Jorge mantuvo siempre una gran amistad y colaboración con su cuñado, el que sería Eduardo VII, al que pidió ayuda para resolver el problema de la isla de Creta, entonces bajo control otomano, y que se sublevó en 1866. Al final no se produjo intervención alguna, y los turcos sofocaron la revuelta.

Durante una visita a su hermana Dagmar, en Rusia, Jorge conoció a la gran duquesa Olga Konstantínova Romanova. Buscaba una esposa ortodoxa y se casó con ella en San Petersburgo, el 27 de octubre de 1867, cuando Olga tenía 16 años.

Jorge y su hermana Emperatriz de Rusia


Tuvieron ocho hijos:

-Constantino (1868-1923) casado con Sofía de Prusia (Abuelos de Sofía de Grecia).
-Jorge (1869–1957), casado con María Bonaparte.
-Alejandra, (1870–1891), casada con el gran duque Pablo Romanov.
-Nicolás, (1872–1938), casado con la gran duquesa Elena Vladimirovna Romanova
-María, (1876–1940), casada dos veces; con el gran duque Jorge Mijailovich de Rusia y después con el almirante Periclis Ioannidis.
-Olga (1881). Falleció a los tres meses;
-Andrés, (1882–1944), casado con la princesa Alicia de Battenberg, padres de Felipe de Edimburgo.
-Cristóbal, (1888–1940), casado dos veces; con Nancy Stewart Worthington Leeds y después con la princesa Francisca de Orleans, madre de Miguel de Grecia.

Olga y Jorge I con seis de sus hijos

Jorge y Olga hablaban entre sí en alemán y con sus hijos en inglés. Jorge añoraba Dinamarca y consolaba sus recuerdos manteniendo una lechería en el palacio de Tatoi, mientras que Olga, llena de nostalgia por Rusia, solía acudir al puerto del Pireo cuando allí atracaba algún navío ruso.

Si solían celebrarse elecciones un año sí y otro no, los gobiernos en cambio, se sucedieron a un ritmo de dos por año entre 1864 y 1874. En julio de este último año, Jarilaos Trikupis- Χαρίλαος Τρικούπης-, publicó un artículo anónimo en el que culpaba a Jorge de la falta de un gobierno estable; lo tachaba de absoluto y proponía un primer ministro que unificara una mayoría en el Parlamento. Cuando un sospechoso fue detenido, Trikupis admitió su autoría; fue detenido, pero pronto liberado, recibiendo el encargo de formar gobierno. Fue Primer Ministro en siete ocasiones, entre los años 1875 y 1895. A pesar de todo, continuó el problema de los límites territoriales en disputa con el Imperio Otomano. 

A pesar de todo, Grecia prosperó visiblemente a lo largo de las últimas décadas del siglo y se fue haciendo un sitio en el escenario europeo. En 1893, se construyó el Canal de Corinto, acortando la travesía desde el mar Adriático al puerto ateniense del Pireo, en 241 km. y los Juegos Olímpicos resurgieron en Atenas en 1896, como las Primeras Olimpiadas de la Era Modena. Cuando el celebérrimo corredor Spiridon Louis, un pastor de las afueras de Atenas, se proclamó campeón de la prueba maratón, en el Estadio Panathinaiko, el príncipe heredero corrió tras él el último kilómetro y el rey se levantó ostensiblemente para aplaudir.

Entre tanto, seguía en pie la denominada Gran Idea - Μεγάλη Ιδέα, consistente en el sueño de unir a todos los griegos en un solo territorio. En su virtud, entraban en juego las reclamaciones sobre Creta y Macedonia.

Europa celebró la idea de la guerra contra el Imperio Turco, pero los resultados fueron adversos para una Grecia mal armada y preparada. La única ventaja resultó de la rapidez con que los griegos fueron derrotados. El rey Jorge, anteriormente aclamado, fue entonces culpado de la derrota y pensó en abdicar. Un atentado fallido contra su persona, le ayudó a recuperar la estima de su pueblo. Posteriormente, se acordó con Turquía su nombramiento como gobernador general de la isla de Creta. Por entonces, murió la reina Victoria y Eduardo VII, desde el trono mantuvo la amistad y colaboración con Jorge.

A pesar de todo, Jorge sufrió en 1906, una campaña en su contra por parte del líder parlamentario cretense Eleftherios Venizelos - Ελευθέριος Βενιζέλος- que también sería Primer Ministro siete veces, entre 1910 y 1933.

Retrato póstumo de Jorge I realizado por Georgios Iakovidis, 1914

Un grupo de oficiales del Ejército formó una Liga Militar, que reclamó que la familia real fuera despojada de sus atribuciones militares, e intentó llevar a cabo un golpe de Estado, pero Jorge apoyó al Parlamento, y al final, los militares decidieron, junto con Venizelos, que la Asamblea revisara la Constitución.

Venizelos se convirtió en Primer ministro y, un mes después, convocó unas elecciones, que ganó por mayoría aplastante, porque la mayoría de los partidos de la oposición no participaron.

Cuando Montenegro declaró la guerra a Turquía, el 8 de octubre de 1912, se le unieron rápidamente, Serbia, Bulgaria y Grecia, en la que se conocería como Primera Guerra de los Balcanes. Para entonces, unas ya bien entrenadas tropas griegas, alcanzaron una victoria tras otra frente a un Imperio Otomano que iniciaba su decadencia. 

El 9 de noviembre de 1912, las fuerzas griegas entraban en Salónica. Unos días después, el rey Jorge recorrió a pie las calles de la que era la segunda mayor ciudad griega, seguido del príncipe heredero y de Venizelos.

Desfile de entrada en Tesalónica en octubre de 1912. Al fondo, la Torre Blanca

Igual que solía hacer en Atenas, el rey paseaba por Salónica sin apenas protección. Hallándose cerca de la famosa Torre Blanca, el 18 de marzo de 1913, Alexandros Schinas le disparó por la espalda, desde muy corta distancia, terminando con su vida. –El día 18 corresponde al cómputo del calendario Juliano entonces vigente en Grecia; al implantarse el Gregoriano, la fecha se correspondió con el día 5 del mismo mes–.

Asesinato de Jorge I por Alexandros Schinas, representado en una popular litografía de la prensa francesa contemporánea

Aunque al principio se dijo que el asesino pertenecía a una organización socialista, él declaró de forma incoherente, que había matado al rey porque se negó a darle dinero, según publicó The Times. Finalmente, el gobierno negó toda motivación política en el crimen, alegando que Schinas era un vagabundo alcohólico, pero aun así, fue torturado en prisión, y –de acuerdo con el New York Times-, un mes y medio después del atentado, murió al caer por una ventana de la comisaría.

Durante cinco días, el ataúd del rey, cubierto con las banderas danesa y griega, se expuso en la catedral de Atenas, para ser después trasladado a Tatoi.

Cortejo fúnebre del rey Jorge en Atenas

Fotografía-Retrato triple de Jorge III

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