martes, 15 de diciembre de 2015

La Caída de Constantinopla - 1. Constantinopla–Κωνσταντινούπολης, La Ciudad–ἡ Πόλις.


               1. Constantinopla–Κωνσταντινούπολης, La Ciudad–ἡ Πόλις.
               2. Antecedentes de la decadencia: la Cuarta Cruzada.
               3. La Caída. El Martes Negro-μαύρη Τρίτη


1. Constantinopla–Κωνσταντινούπολης, La Ciudad–ἡ Πόλις.

Constantinopla fue capital del Imperio Romano a partir de 330; del Imperio Romano de Oriente, o Bizantino, desde 395 hasta 1204 –cuando cayó sobre la Ciudad la Cuarta Cruzada instaurando el Imperio Latino. Recuperada la capitalidad griega en 1261, se conservó hasta su caída definitiva en manos de Mehmet II en 1453, momento en que pasó a formar parte del Imperio Otomano hasta el siglo XX.

Constantinopla 330

Situada entre el Mar de Mármara y el Cuerno de Oro, Constantinopla es el límite entre Europa y Asia, y se convirtió en el último vestigio de la herencia grecorromana. Fue la ciudad, no sólo más grande y rica de Europa, sino también la más bella. Llamada Nueva Roma, Bizancio, Reina de las Ciudades, Encrucijada del Mundo, y Estambul, desde 1930 hasta la actualidad, durante siglos, fue La Ciudad, por excelencia.


Sus murallas, del siglo V, se extendían a lo largo de más 30 km, de los cuales quedan hoy 7, que datan de una restauración llevada a cabo a finales del siglo XX. Sus muros y fosos, sólo fueron asaltados en dos ocasiones; en 1204, cuando fue atacada y saqueada por los soldados de la Cuarta Cruzada, y en 1453 cuando sufrieron el asalto definitivo de las tropas otomanas del Sultán Mehmet II Fatih, llamado el Conquistador. Aunque sólo halló una ciudad arruinada, su acción se conoce históricamente, como La Caída de Constantinopla y supuso un antes y un después en el devenir de la historia de Occidente.


El halo de nostalgia que envuelve la imagen de la decadencia y la pérdida de Constantinopla, fue apenas disipado por otra acción histórica, también de carácter bélico; la Batalla de Lepanto el 7 de Octubre de 1571, cuando, en palabras de Cervantes, se desengañó el mundo y todas las naciones del error en que estaban, creyendo que los turcos eran invencibles por el mar.

Constantinopla. (1839). Thomas Allom

Constantinopla. (1839). Thomas Allom

Tras derrotar al emperador romano Licinio en 324, Constantino I El Grande, adquirió un inmenso poder, y optó por convertir a Bizancio en capital del Imperio, a cuyo efecto, empleó más de 40.000 trabajadores, que, durante seis años embellecieron la ciudad, dotándola a la vez de poderosos muros, cuya inauguración celebraron sus 30.000 habitantes con fiestas continuas a lo largo de cuarenta días.

Además de la construcción de la triple muralla y de sus numerosas iglesias y palacios, Constantinopla atendió eficazmente al desarrollo cultural; Constancio II fundó en 340 una Universidad que Teodosio reformó un siglo después, y en la que más de 30 profesores enseñaban Gramática, Retórica, Derecho, Filosofía, Matemática, Astronomía y Medicina.

Alrededor del año 400, la nueva Constantinópolis-Κωνσταντινούπολη, o la Ciudad de Constantino, superaba el medió millón de habitantes, si bien algunos autores elevan al millón el numero de moradores de la Polis levantada a imagen y semejanza de Roma, también sobre Siete Colinas, en la que Constantino respetó la convivencia entre distintas religiones, promoviendo la construcción de templos para los diversos credos; entre ellos, el de Santa Irene, que contendría su propio mausoleo. 

Entre sus medidas innovadoras se cuenta la abolición de las crucifixiones, la prohibición de las mortales luchas entre gladiadores y la regulación del divorcio. Embelleció la ciudad con esculturas, columnas, obeliscos y otros elementos, de los que privó a otras ciudades, especialmente, a Atenas.


Ocho enormes cabezas de Medusa fueron empleadas como basas para las columnas de la Cisterna.


El Hipódromo, de principios del siglo III, tenía capacidad para acoger más de 50.000 espectadores; de él se conservan hoy dos obeliscos que adornaban el centro de la pista, uno de los cuales, procedía de Egipto.

Obelisco de Tutmosis III, de Karnak, llamado de Teodosio. El Hipódromo y las grandes Mezquitas, Azul y Santa Sofía.

En 395, Teodosio dividió el Imperio entre sus hijos, Honorio y Arcadio, dejando el territorio más occidental, con capital en Roma, que pronto inició una decadencia imparable, a Honorio, y el oriental, cuya sede era Constantinopla, y que se mantuvo hasta su caida en 1453, a Arcadio.

Fue Justiniano, ya hacia mediados del siglo VI, quien hizo construir el gran templo de Santa Sofía, cuya cúpula, sobre una planta rectangular, creó serias dificultades a los arquitectos, hasta el extremo de que la que podemos admirar hoy, no es la primera que se construyó, que se derrumbó a causa de fallos estructurales muy complejos.

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Las Siete Colinas 

Para hacernos una idea de lo que la antigua Constantinopla tuvo, por lo que coneserva en los terrenos artístico y arquitectónico, resulta sugestivo hacer un breve recorrido por las 7 colinas sobre las que tradicionalmente se asienta la ciudad.

Las Siete Colinas, que aparecen en el emblema de la ciudad en forma de triángulos, no tienen un nombre propio, al contrario que las de Roma, sino que se numeran por ordinales.


La Primera Colina sobre la que se asentó Bizancio en su fundación, según la tradición, en 667 aC, está situada en el extremo oriental de la península que forma su territorio. Aquí se construyeron, el Palacio de Topkapi; Hagia Sofía y la Mezquita Azul.

Topkapi

Santa Sofía. Interior

Mezquita Azul

Interior Mezquita Azul

En la Segunda Colina se encuentra hoy el Gran Bazar –Kapalıçarşı-, la Mezquita Noroaosmniih -Nuruosmaniye Camii- y la Columna de Constantino.

La Tercera Colina se encuentra junto a las orillas del Cuerno de Oro, entre el Puente Gálata y el de Ataturk. En la parte sur está la Mezquita Baizit -Bayaceto Camii- y la Universidad de Estambul . Al norte, se alza la Mezquita Solimaniih -Süleymaniye Camii-.

Puente Gálata desde el Norte.

Mezquita de Solimán

El edificio principal en la Cuarta Colina es la Mezquita de Fatih-Fatih Camii-, llamada así por el nombre de Mehmed II, el Conquistador.

Mezquita de Fatih

Las Colinas Quinta, Sexta y Séptima están próximas a las murallas. El edificio más destacable en esta zona es la Mezquita del Sultán Selim -Yavuzselim Camii-.

Mezquita del Sultán Selim

La Sexta se extiende ligeramente fuera de las murallas. En su entorno se encuentran los barrios de Edirnekapı y Ayvansaray. 

La Séptima, con sus tres picos se extiende sobre la esquina suroeste de la Ciudad. Conocida en los tiempos de Bizancio como Xērolophos - ξηρόλοφος, o Colina Seca; se extiende desde Aksaray hasta los Muros de Teodosio y el Mármara. Se asienta sobre tres cimas que forman un triángulo con Topkapi, Aksaray y Yedikule.

Este equilibrado conjunto, de bellísimos edificios, relucientes cúpulas y grandiosos palacios, hicieron de La Ciudad, una prodigio de vida y color que, sobre la que desafortunadamente, se cernían gravísimas amenazas, que no sólo vendrían de donde cabía esperar; del poder otomano, sino de otros reinos de la cristiandad. La Ciudad por excelencia, tenía los días contados.

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