lunes, 19 de diciembre de 2016

William Shakespeare o Christopher Marlowe • Here is the question


Desconocido de 21 años, 1585. Corpus Christi College, Cambridge

En 1950 un estudiante de Cambridge, que buscaba unas tablas para instalar un equipo de música, encontró el retrato que aparece a la izquierda, pintado sobre una tabla, que servía de base para la estufa de gas de su cuarto.

En principio se ignoraba todo acerca de la vieja pintura, pero muy pronto, las pistas apuntaron a Christopher Marlowe. En primer lugar, en la inscripción que aparece en el ángulo superior izquierdo de la tabla, se lee: AETATIS SUA 21, y debajo, 1585. Marlowe tenía 21 años en 1585, y además, de acuerdo con los registros académicos, aquel año él era el único estudiante de 21 años en el Corpus Christi College

Un cuarto de siglo antes de este hallazgo, se había sabido que sólo sobrevivió ocho años al retrato, muriendo a causa de una herida recibida en una oscura pelea.

Al parecer, los artistas isabelinos solían incluir en este tipo de pintura, algún elemento que hablara de la historia o la profesión del retratado; en este caso, y en opinión de A.D. Wraight, la inusual postura del modelo, con los brazos cruzados y las manos ocultas, simbolizarían su pertenencia al servicio secreto, donde trabajaría con Thomas Walsingham, primo de Sir Francis Walsingham, quien se convertiría también en su protector y amigo, y que tendría mucho que ver –según parece-, con la supuesta violenta muerte de Marlowe en Deptford.

Sir Francis Walsingham –Maestro de Espías-, 1587. John de Critz

De acuerdo con la teoría de Wraight, Marlowe habría sido reclutado por Lord Burghley (1520–1598), quien se ocupaba de proteger a la reina de los sucesivos complots católicos.

La reina Isabel I, el primer barón de Burghley y Sir Francis Walsingham. 
Grabado de 1655 de William Faithorne.

El lema que aparece en el retrato, QVOD ME NVTRIT ME DESTRVIT, podría interpretarse como “moriré de lo que vivo”.

Como hemos dicho, el retrato estaba siendo utilizado en la base de una estufa de gas, en la habitación de un estudiante de Cambridge, que caía justamente, encima de la que había ocupado Marlowe. Su estado de abandono dejaba ver que la Universidad nunca tuvo interés en preservar la tabla, lo que probaría –siempre de acuerdo con A.D. Wraight-, que después de ser acusado de ateísmo, cuando además se supo la noticia de su asesinato, el retrato de Marlowe se ocultó, se perdió, o las dos cosas.

Añade la investigadora citada, que, sin embargo, el recuerdo de aquel retrato debió quedar claramente grabado en la memoria del escritor, cuando en sus últimos años, escribió el Soneto 73, ya ante la previsible cercanía de la muerte, que él define como la negra noche –black night-, y a la que denomina el otro, o el segundo yo de la muerte - Death's second self, en el soneto autobiográfico atribuido a Shakespeare y que es, en realidad, una importante retrospectiva de la vida de Marlowe.

Empezando por los recuerdos de su infancia como niño del coro de Canterbury, jugando entre las ruinas de la abadía destruida, cerca de su casa, el poeta recuerda este retrato como una celebración de su entrada al servicio de la reina, citando de nuevo el lema que aparece en el mismo.

Soneto 73

Puedes ver en mi esa época del año 
Cuando las pocas hojas amarillas —o ya ninguna— cuelga
De las ramas que tiemblan frente al frío,
Desnudas ruinas de coros, donde, al caer la tarde, los pájaros cantaban.

En mí ves la penumbra de un día 
Cuando después del ocaso, al oeste, se apaga,
Y que, poco a poco la negra noche se llevará
Esa otra muerte que lo sella todo en reposo.

En mí ves el brillo de ese fuego
Que yace en las cenizas de su juventud
Como en el lecho donde deberá expirar
consumido por aquello que debía nutrirme.

Esto es lo que percibes, lo que hace a tu amor más fuerte
Para amar mejor, aquello que habrás de abandonar para siempre.

***

Consumido por aquello que debía nutrirme.

Probablemente fue el propio Marlowe quien ideó el lema del retrato, sirviéndose de las últimas palabras del epitafio de su poeta favorito, Ovidio, incluido en las Tristes –III, 3 73-6-, y que se puede ver asimismo. en su estatua de Tomis –hoy, Constanza, en Rumanía–, donde el poeta murió tras diez tristísimos años de exilio:

En el pedestal de la estatua de Ovidio puede verse el epitafio que escribió él mismo.

Hic ego qui jaceo tenerorum lusor amorum
ingenio perii Naso poeta meo
at tibi qui transis ne sit grave quisquis amasti
dicere Nasonis molliter ossa cubent

Yo, el que  aquí yace, cantor de tiernos amores
muerto a causa de mi ingenio, Nasón, el poeta.
A ti que pasas, a ti que amaste, no te pese
decir: Huesos de Nasón, descansad en paz.

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Semanas antes de la pelea que causaría la muerte de Marlowe, su amigo Thomas Kyd había sido detenido. Tras ser relacionado con la difusión de libelos, se le acusó de traición y, sometido a tortura inculpó a Marlowe, achacándole la autoría de escritos comprometedores encontrados en la casa, además de acusarle de ateísmo y homosexualidad. Por entonces, ambos compartían residencia. 

Todavía tres días antes de la muerte de Marlowe, el informador Richard Baines presentó ante el Consejo Privado de la reina un informe contra él acusándolo de nuevo de blasfemia, ateísmo, delincuencia y homosexualidad. Ante tales acusaciones es probable que se emitiera una orden de arresto contra el escritor para proceder a su interrogatorio. 

Le habría sido muy difícil al poeta escapar a una condena por traición, pero gozaba de la protección de Thomas Walsingham y, muy probablemente, dispondría de informaciones que podrían comprometer a otros cargos del reino, lo que desaconsejaría que fuese interrogado. Sabemos suficientemente qué tipo de prácticas se ocultaban bajo el inocente término interrogatorio. 

Dadas las circunstancias por las que atravesaba el reino, se puede suponer, con grandes probabilidades de acierto, que las autoridades llegaron al acuerdo de buscar una salida a la situación en la que se hallaba su servidor y protegido. La ley era severísima con los delitos de los que Marlowe había sido acusado, pero sus empleadores, tal vez a causa de importantes servicios prestados por él; tal vez por su gran capacidad como espía; tal vez, incluso, porque sus protectores esperaban mucho de su habilidad literaria, no deseaban castigarlo, pero tampoco podían exculparlo sin más. En tales circunstancias, sólo quedaba una salida apropiada para contentar a todos, preservando la integridad del poeta: simular su desaparición, o incluso, su muerte.

Sea como fuere, tras el arresto de Kyd, Marlowe salió de Londres para alojarse en la finca de Thomas Walsingham en Scadbury.

El 18 de mayo de 1593, Henry Maunders fue despachado por el Consejo Privado para detener Marlowe en la casa solariega de Thomas Walsingham en Scadbury cerca de Chislehurst, Kent.


Entrada a Scadbury, la mansión de Thomas Walsingham en Chislehurst, Kent. Por aquí llegó Marlowe huyendo de Londres –donde además planeaba la peste–, para vivir con su patrón, en mayo de 1593. Aquí fue detenido el día 20 del mismo mes, por Henry Maunder. Unas horas más tarde cabalgaban de vuelta por este camino hacia Londres; Marlowe volvía en calidad de preso, pero el Consejo Privado le concedió libertad bajo fianza.

Moriría diez días después, el 30 de mayo, justo antes de comparecer ante la Star Chamber Court, donde, casi con toda seguridad habría sido torturado y posiblemente ejecutado, de no disfrutar de la protección de la Corona.

El informe oficial no se descubrió hasta 1925, y en él aparece Ingram Frizer como su asesino. Frizer formaba parte del personal de la casa de Thomas Walsingham, y, como tal, vivía en esta finca. Después de "matar" a Christopher Marlowe, Frizer continuó durante veinte años al servicio de Walsingham.


Este árbol, una haya gigante en la finca de Thomas Walsingham en Scadbury, tiene las iniciales “CM” grabadas en la corteza.

De A.D. Wraight's, In Search of Christopher Marlowe

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Aquel 30 de mayo, Marlowe se encontraba en un local público de Deptford con tres personajes; uno de ellos, del servicio de Thomas Walsingham y los otros dos, más o menos envueltos en actividades, legales, o no, relacionadas con el espionaje. 

Conviene quizás, matizar que la casa de Deptford, propiedad de Dame Eleanor Bull, no era una siniestra taberna, como se suele dar a entender. La dueña, entonces viuda, había estado relacionada con la Corte y aunque alquilaba habitaciones y servía comidas, es probable que su casa fuera un lugar seguro para los agentes al servicio del gobierno.

Los tres pasaron ocho horas encerrados en una habitación, de la que sólo salieron para cenar. Tras la cena se produjo una violenta discusión, que, según los testigos, fue motivada por el pago de la cuenta. Como resultado de la misma, murió Marlowe, cuando la daga que él mismo empuñaba, desviada por su rival, le atravesó el ojo y le alcanzó el cerebro. Después sería enterrado sin ruido, en un cementerio de la misma localidad; Deptford. 

Andando el tiempo, o quizás ya desde el principio, se dijo que la violenta escena sólo había sido un montaje y que Marlowe había fingido su propia muerte para salvar su vida.

Posteriormente, se entendió que el homicida había actuado en defensa propia, por lo que cuatro semanas después del suceso, recibió el perdón de la Reina.

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Antes de proseguir, hay que contar, en todo caso, con la idea de que nos estamos basando en una posibilidad, sólo apuntalada en diversos aspectos oscuros de la biografía de Marlowe, especialmente en lo relativo a esta primera muerte, que, en todo caso, no deja de ser una hipótesis, aún no resuelta, pero que tampoco representaría la única prueba en la que se sustenta la Tesis Marlowe

Al parecer, la más importante prueba que asocia las identidades de Marlowe y Shakespeare, es el análisis textual –con ayuda de herramientas informáticas-, de la obra, tanto lírica, como dramática, que conocemos. Pero, aun considerando esta premisa, podemos seguir, no obstante, construyendo numerosos paralelos en apoyo de las teorías que niegan la autoría exclusiva de Shakespeare.

Si el suceso de Deptford, sólo fue un montaje destinado precisamente a salvar la vida de Marlowe, que acusado tanto por católicos como por protestantes, corría grave riesgo de morir violentamente  a manos de unos u otros, ¿qué ocurrió tras su supuesta desaparición? 

Pues bien, una posibilidad, es que, a partir de entonces decidiera seguir escribiendo, pero bajo un nombre fingido, y este nombre, sería precisamente, el de William Shakespeare, del cual no se había publicado nada, antes de la desaparición de Marlow. Pero pudo ser también, que Shakespeare sí fuera un personaje real, y que hubiera aceptado prestar su identidad a las obras de Marlowe, quizás a cambio de dinero.

Siguiendo la teoría de la falsa muerte, el redivivo Marlowe habría abandonado el reino, para viajar, posiblemente a Italia, donde seguiría en contacto con Thomas Walsingham, quien se habría encargado de buscar un hombre de paja que firmase sus obras.

Pero en relación con la obra de Shakespeare, se ha hablado de más intervenciones en la misma, como, por ejemplo, de Francis Bacon, de William Stanley o de Edward de Vere. En todo caso, y aparte de estas posibles intervenciones, incluida la de Marlowe, la principal duda acerca de la autoría de Shakespeare, procede de la desproporción entre la calidad y complejidad de la obra que se le atribuye, y su posible cualificación cultural, hasta donde es posible conocerla; estando la primera, llamativamente por encima de la segunda.

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En cualquier caso, lo que antecede, encaja con la posibilidad de que, por ejemplo, el Soneto LXXIII, sea uno más de aquellos en los que aparece la identidad de Marlowe bajo el nombre de Shakespeare; en este caso, cuando siente que va a morir por segunda vez. 

             Death's second self that seals up all in rest.- 
             El segundo yo de la muerte que lo sella todo en reposo. 

En el momento de escribir este soneto, Marlowe sería, efectivamente, como un ave fénix, renacido de sus propias cenizas tras aquella muerte simulada en Deptford:

In me thou seest the glowing of such fire.- En mí ves el brillo de ese fuego.
That on the ashes of his youth doth lie, - que yace en las cenizas de su juventud.

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El lema del retrato, como pista recurrente, vuelve a aparecer en la obra de Shakespeare, Pericles; acto II, escena II, durante el baile en el que compiten seis caballeros, antes de celebrar un torneo en la corte de Simónides. Cada uno de ellos muestra la divisa de su escudo a la hija del rey, Thaisa. El cuarto caballero tiene el mismo lema que el retrato de Cambridge:

[Entra el Cuarto Caballero]
Simónides: ¿Cuál es la cuarta (divisa)?
Thaisa: Una antorcha encendida que está al revés;
el lema, Quod me alit, me extinguit”. (Lo que me mantiene, me destruye)
Simónides: Lo que demuestra que la belleza tiene poder y voluntad, 
y que igual que arde puede matar.

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El llamado First Folio, que reunió la mayor parte de la producción literaria de Shakespeare, fue publicado por dos actores de su compañía, John Heminges y Henry Condell, en 1623, ocho años después de la muerte del autor. Contenía Historias, Comedias y Tragedias, y de la edición se han conservado algunas copias, casi todas incompletas, aunque reúnen, entre todas, la mitad de la obra producida bajo el nombre de Shakespeare, que hasta entonces no había sido impresa; en total, 36 obras, de las cuales, 11 son tragedias, 15, comedias y 10 obras históricas –los Sonetos no aparecen-, a las que se suelen añadir las atribuidas, Pericles, Príncipe de Tiro; Los dos nobles parientes y Eduardo III, al parecer, bastante segura la atribución de la primera, pero algo menos, la de las otras dos.

First Folio. JOHN HEMINGE. HENRY CONDELL, 

To the memory of my beloved, The Author MR. WILLIAM SHAKESPEARE : 
AND what he hath left us.

Ofrece la edición First Folio, una relación con los nombres de los actores que representaron estas piezas, que reproducimos, ya que con su participación, contribuyeron, sin duda, a perfeccionar la obra que conocemos como de William Shakespeare, el mismo que, en tal condición, encabeza la lista.

William Shakespeare
Richard Burbadge 
John Hemmings
Augustine Phillips
William Kempt
Thomas Poope
George Bryan
Henry Condell
William Slye 
Richard Cowly
John Lowine
Samuell Crosse
Alexander Cooke
Samuel Gilburne
Robert Armin
William Ostler
Nathan Field
John Underwood
Nicholas Tooley
William Ecclestone
Joseph Taylor
Robert Benfield
Robert Goughe
Richard Robinson
John Shancke
John Rice.

Todas estas obras, como es sabido, demuestran una sólida formación clásica; un notable dominio de la lengua inglesa -29.000 palabras- y una amplia cultura, con conocimiento directo de otros países y de otros idiomas, de todo lo cual se cree que carecía Shakespeare, escolarizado sólo hasta los 15 años, si bien este argumento tampoco sería definitivo, considerando que, al parecer era un lector voraz y que otros grandes de la literatura, tampoco procedían de la enseñanza universitaria, o no necesitaron viajar materialmente, para describir países.

Por otra parte, comparando las obras atribuidas a uno y otro, resultan muchas similitudes entre ellas. Así, el primer poema publicado por Shakespeare, Venus and Adonis, parte de un tema mitológico que se considera inspirado en Ovidio, a quien él presumiblemente, no conocía, al tiempo que Marlowe, autor de un poema similar, Hero and Leander, no sólo tenía probada la formación académica necesaria, sino que se sabe que, además, había traducido a Ovidio.

Marlowe fue el primero que empleó el verso blanco o libre en su obra, que Shakespeare emplearía después.

Marlowe puede considerarse como predecesor del teatro histórico de Shakespeare, pero en la obra atribuida a ambos se advierte, no sólo un conocimiento similar de la historia de Inglaterra, sino también la utilización de las mismas fuentes: Chronicles of England, Scotland, and Irlande; –Cambridge, 1544– de Raphael Holinshed (1529–1580) o Historia Regum Britanniae, 1130–1136, de Geoffrey de Monmouth (1100–1155).

Otro investigador, J. M Robertson afirmó que el estilo de Marlowe aparece claramente en Ricardo III y, aunque algo menos, también en Enrique V, La comedia de las equivocaciones, Julio Cesar y Romeo y Julieta, naturalmente, de Shakespeare.

Por su parte, Calvin Hoffman ha encontrado expresiones casi literales en fragmentos atribuidos a ambos:

Was this the that launched a thousand ships? Fausto, de Marlowe
¿Fue éste el que lanzó mil buques?

Whose price hath launched above a thousand ships. Troilus and Cresida de Shakespeare

I... hold there is no sin but ignorance. El Judío de Malta de Marlowe
Yo... sostengo que no hay pecado sino ignorancia
I say there is no darkness but ignorance. Twelfth Night de Shakespeare
Yo digo que no hay oscuridad, sino ignorancia.

Holla, ye pampered jades of Asia. 
What, can ye draw but twenty miles a day. Marlowe
And Hollow pampered jades of Asia,
Which cannot go but thirty miles a day. Enrique IV, de Shakespeare 
Y huecos, hartos rocines de Asia 
que no pueden avanzar sino treinta millas al día.

Otro indicio lo constituye el hecho de que Shakespeare se refiera a su propia cojera en los versos de Venus y Adonis, algo considerado como radicalmente imposible para un actor de primera fila como él lo era, mientras que algunos investigadores creen que Marlowe sí cojeaba a causa de una herida.

A la vista de lo que antecede, muchos defensores de la autoría de Shakespeare, aceptan en su obra la participación de un segundo autor, en tanto que los partidarios de la Teoría Marlowe sólo reconocen la suya.

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Resulta interesante recordar que ya antes de que se conocieran los detalles de la muerte de Marlowe, según el documento publicado por el profesor Leslie Hotson, en 1925, ya habían surgido algunas dudas respecto a la autoría de Shakespeare. 

En 1819, William Taylor de Norwich, ya proponía en The Monthly Review, que Christopher Marlowe podía ser el seudónimo adoptado por Shakespeare a su llegada a Londres, y ya en 1895, Wilbur G. Zeigler, adelantaba en el prólogo de una novela, sin más pretensiones que expresar su opinión, que las obras atribuidas a Shakespeare eran en realidad de Marlowe. 

Calvin Hoffman, el principal sostenedor de la Teoría Marlowe, y autor, entre otros trabajos de investigación, de The Murder of the Man Who Was Shakespeare –El asesinato del hombre que era Shakespeare, en 1955, fue el primero en plantear claramente sus sospechas sobre la muerte de Marlowe y las similitudes entre las obras de los dos autores. Posteriormente, instituyó un legado que administra el King's School de Canterbury, para dotar un premio anual a un ensayo sobre el tema Marlowe - Shakespeare, además de otro, con carácter extraordinario, que sigue reservado para el trabajo que logre probar irrefutablemente la autoría de Marlowe.

Shakespeare. Retrato Cobbe. Hatchlands Park, Surrey

Ya en el presente año, 2016, la Oxford University Press, ha dado por seguro el hecho de que Marlowe es coautor con Shakespeare, al menos, de la obra Enrique VI, advirtiendo que también hay huellas claras de su intervención en otras obras de diferentes autores.

El comité, formado por 23 académicos en la Universidad de Oxford, ha publicado que 17 de las 44 obras firmadas por Shakespeare, contienen partes escritas por otra mano, terminando por atribuir a Marlowe oficialmente, una notable intervención en Enrique VI, que, como tal, aparecerá en la próxima edición canónica de obras completas de William Shakespeare. [Octubre 2016]. Encabezados por Gary Taylor -Florida State University, US-, forman el Comité, entre otros, John Jowett -Shakespeare Institute, University of Birmingham-, Terri Bourus -Indiana University, Indianapolis, US-, y Gabriel Egan -de Montfort University, Leicester-.

-El examen de las obras nos ha llevado a verificar la presencia de Marlowe en las obras de forma suficientemente clara y contundente. Estamos seguros de que estos dos escritores no se influían mutuamente, sino que trabajaban juntos; los rivales a veces colaboran-, asegura Gary Taylor, editor de Oxford, después de llegar a tal conclusión, basándose en el análisis de textos tradiciona y en el uso de herramientas informáticas para comparar el texto de los manuscritos.

Pero no todas las universidades aceptan la autoridad de Oxford; en la de Warwick, por ejemplo, la profesora Carol Rutler, dice que lo que han hecho en Oxford no resuelve nada de lo que ya se conocía, y que Shakespeare colaboró con muchas personas para escribir sus obras de teatro, pero entre estos muchos colaboradores no figuraba Christopher Marlowe.

Y añade: Cuando se escribían las tres partes de Enrique VI, Marlowe era un chico que hacía los carteles para el teatro, y venía a ser un actor desconocido con quien nadie se hubiese querido aliar.

No niego –continúa- que Shakespeare colaboró con muchas otras personas para escribir sus obras, pero estas participaciones no hay que buscarlas en otros escritores, sino en los actores con los que colaboraba para escribir las obras que éstos iban a representar en el teatro.

Identificando a Christopher Marlowe como uno de los coautores de la obra de Shakespeare, lo que hacen personas como Gary Taylor -de la Universidad de Oxford-, es limitarnos y así nos olvidamos de examinar la riqueza en la escritura y de la experiencia de escribir para representar en el teatro.

De este modo, continúa con la misma fuerza la polémica universitaria, acerca de si el escritor inglés se valió mucho o poco de contemporáneos; escritores o actores con los que trabajaba.

En 1992 se creó la Shakespeare Authorship Trust, una asociación de académicos, actores y estudiosos del dramaturgo, con la intención de identificar lo escrito por él y lo que no. El presidente de la asociación, el actor Mark Rylance, como la mayoría de actores, cree que el Bardo no pudo escribir todo lo que se le atribuye, pero no asume la tarea de demostrarlo.

El cineasta Charlie Chaplin, estudioso del Bardo, también puso en duda la posibilidad de que una sola persona hubiese podido escribir la obra literaria que se atribuye a Shakespeare.

Otros conocidos personajes,  como el actor Hal Holbrook, o Mark Twain, fueron más tajantes: Hasta ahora es sabido, y se puede demostrar que William Shakespeare de Stratford-upon-Avon no escribió una sola obra en su vida. 

Pero la realidad es, que con todo esto, no se ha demostrado, por patrones sintácticos o gramaticales, uso de vocabulario o análisis de textos en general, que Shakespeare no hiciese lo que firmó, si bien esto no se opone a la posibilidad de que no lo hiciese él solo.

En 2011 la película Anonymous identificaba a Edward de Vere, el XVII conde de Oxford, como el auténtico autor de algunos de los títulos de William Shakespeare. 

Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford (1575)
J. Brown basado en un retrato, ya perdido, de G. P. Harding

Otros autores a los que se han adjudicado textos de Shakespeare, son, los citados Sir Francis Bacon, o William Stanley


F. Bacon, de John Vanderbank, 1731?, copia de autor desconocido, c. 1618. NPG London William Stanley, retrato contemporáneo.

Más recientemente, Vanessa Redgrave, que ha representado numerosas obras de Shakespeare, también reconoció, cuando menos, la legitimidad de las dudas sobre la autenticidad de los escritos firmados por el Bardo.

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Lo que, en definitiva sabemos de Marlowe, es, que nació en febrero de 1564, el mismo año que Shakespeare, pero, que al contrario que éste, recibió educación universitaria en Cambridge, si bien, su período de estudios estuvo lleno de irregularidades, como sus numerosas y continuadas ausencias de las aulas, hasta el punto que la institución se propuso negarle el título. Pero –para mayor extrañeza-, el mismísimo Consejo Privado de la reina escribió a la universidad para que se le entregara el título, dados sus buenos servicios a la corona en asuntos que benefician a su país. Una sorprendente recomendación que alimenta las teorías de que actuaba como espía al servicio de inteligencia del reino.

La conspiración más peligrosa contra la reina de Inglaterra, conocida como Babington Plot, y dirigida por el Cardenal Allen, en el seminario católico de Reims, coincidió con las ausencias de Marlowe. En la Universidad se sospechó que nuestro estudiante habría ido a Reims como un católico converso, lo que llevó a las autoridades académicas, a denegarle el título, tanto por las ausencias, como por aquella sospecha. Es posible que el poeta, herido en su reputación, reclamara ante el Consejo Privado, que no dudó en enviar una carta muy explícita a Oxford, fechada el 29 de junio de 1587:

Aunque se ha informado que Christopher Marlowe estaba decidido a cruzar el mar para ir a Reims, y quedarse allí, sus Señorías consideran conveniente garantizar que no tenía esa intención, sino que en todos sus actos se ha comportado ordenada y discretamente, y ha prestado buenos servicios a Su Majestad & merece ser recompensado por su leal proceder. Sus Señorías encargan que todo rumor sea acallado por todos los medios posibles y que debería ser favorecido con su graduación en la próxima apertura de curso, porque no complace a Su Majestad, que cualquier persona empleada, como él lo ha sido, en asuntos que afectan al beneficio de su país, deba ser difamada por aquellos que ignoran los asuntos en los que se ha ocupado.

El documento aparecía firmado por:
Lord Archbishop (de Canterbury), John Whitgift;
The Lord Treasurer, Lord Burghley;
The Lord Chancellor, Sir Christopher Hatton;
The Lord Chamberlain, Henry Carey, I Lord Hunsdon, y
Mr. Comptroller, Sir James Croft.

Sorprendente –y única en los anales registrados del espionaje inglés–, una carta en la que la Corona reconoce y avala a un servidor secreto.

Una vez obtenido el título académico –y aquí retomamos el anterior relato, para completarlo con algunos matices, Marlowe se instaló en Londres, donde permaneció los seis años siguientes, que desgraciadamente, serían los últimos de su breve existencia. Aquí se incorporó a la Compañía del Conde de Nothingham, con la que estrenó toda su obra. Parece ser que también se unió a la llamada Escuela de la Noche, en la que participaban, por ejemplo, los matemáticos Thomas Harriot, Thomas Allen y Robert Hues, el filósofo y alquimista Walter Warner, además de Sir Walter Raleigh y el Conde de Northumberland, que la encabezaban y patrocinaban.

También se vio involucrado en esta época, en un duelo, en casa de su amigo, el poeta Thomas Watson, y fue acusado de ateísmo por Thomas Kyd, terminando en prisión este último, pero cuyas acusaciones alertaron a Marlowe, que decidió retirarse momentáneamente –como sabemos–, a la mansión de Walshingham en Scadbury.

El 30 de mayo de 1593, Marlowe se encuentra alojado en la posada de Eleanor Bull, en compañía de Ingram Frazer, Nicholas Skeres y Robert Poley, de los que el primero, es seguro que trabajaba para Walshingham. Los cuatro pasan el día encerrados, saliendo sólo para cenar. 

Por cualquier motivo, que se achaca de manera absurda, al pago de la cuenta, se inicia una pelea, en la que Marlowe recibe una grave herida en un ojo, que le causa la muerte. 

El suceso fue publicado por el profesor Leslie Hotson, cuando en 1925 halló el atestado de la pelea y la muerte; un informe inútil y lleno de lagunas, sin el menor aporte científico ni médico, sin detalle de las causas, sin explicación alguna sobre lo que llevó allí a los cuatro implicados, sin más testimonios que los aportados por ellos mismo, incluido el del homicida, que dijo –y así se aceptó-, que había matado en defensa propia, y en el cual se indica que el cadáver de Marlowe, sin ninguna identificación oficial, fue enterrado allí mismo, en Deptford, el 1 de Junio de 1593, en una tumba sin nombre. 

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Marlowe fue uno de los primeros autores ingleses en escribir en verso libre, un modelo que se popularizó en la época y al que muchos se referían como los poderosos renglones de Marlowe. Shakespeare, que también adoptaría el verso blanco, era prácticamente un desconocido cuando Marlowe ya se había consagrado -aunque desgraciadamente, durante muy poco tiempo-, como el más celebrado dramaturgo de la escena isabelina.

Sus obras más celebradas son Tamerlán el Grande, El Judío de Malta y el Doctor Fausto, escritas entre 1587 y 1589. Abordaba temas y personajes extravagantes y entretenidos pero también polémicos, como la obra histórica de Eduardo II con la abierta homosexualidad de su protagonista.

En una época de estricta censura, parece que a Marlowe le gustaba tensar la cuerda con sus escritos y provocar los ánimos con sus rompedoras ideas acerca de la sociedad de su tiempo, la política y la religión.

Las obras de Marlowe serían las siguientes:

* Edward the Second
* Hero and Leander
* The Jew of Malta
* The Life and Death of Doctor Faustus Made into a Farce
* Massacre at Paris
* Tamburlaine the Great — Partes 1 y 2
* The Tragedy of Dido Queene of Carthage
* The Tragical History of Doctor Faustus

Y las escritas en colaboración con Shakespeare, serían, como mínimo, las tres partes de:

* Enrique VI

En definitiva, los investigadores han identificado la participación de otros autores, como ya hemos dicho,  en, por lo menos 17 de sus obras, lo que, en realidad, era una práctica común en el teatro isabelino, dada la habitual intervención de diversas manos en los textos; el guión no era intocable y podía modificarse en los ensayos, por sugerencia de los actores, pudiendo anularse, por ejemplo, un personaje, si no había un actor apropiado para interpretarlo, obligando al autor, en tal caso, a retocar el resto de los papeles. Del mismo modo, podía alargarse o desaparecer un parlamento en función de la aceptación o rechazo del público. Aquellos textos originales, más o menos corregidos, habrían supuesto una herramienta definitiva para el estudio que nos ocupa, pero, desgraciadamente, no se han conservado. Por fortuna, gracias al trabajo de Heminge y Condell, y su First Folio, conocemos 38/40 piezas escritas por Shakespeare o a él atribuidas.

Además de la actual atribución a Marlowe, habría pues, de acuerdo con la nueva edición de la Oxford University Press, 17 obras más, escritas en colaboración con otros autores conocidos.

- Tito Andrónico, con George Peel como coautor.
- Tomás Moro, con Anthony Munday como autor principal.
- Bien está lo que bien acaba; Medida por medida y Timón de Atenas, con Thomas Middleton, desde pequeñas intervenciones, hasta la colaboración más plena.
- Pericles, Príncipe de Tiro: George Wilkins escribió los dos primeros actos.
- Enrique VIII; Dos nobles primos y Cárdeno o la doble falsedad, con John Fletcher como coautor.

Empleando los mismos métodos, se ha llegado también a la conclusión de que Shakespeare, a su vez, intervino en la elaboración de otras piezas que no forman parte del canon a él atribuido tradicionalmente. Así, la Tragedia Española de Thomas Kyd.

John Fletcher (1579-1625) colaboró con Shakespeare en sus últimas obras

Se le atribuyen a Fletcher, 15 obras propias y 22 en colaboración; entre ellas, Cardenio –con Shakespeare–, representada en 1613, y después perdida, y Los dos nobles caballeros –también con Shakespeare–, representada en 1613, e incluida en la edición Quarto en 1634, con indicación de la doble autoría. 


Beinecke Rare Book & Manuscript Library, Yale University

La Historia de Cardenio o The History of Cardenio, fue representada dos veces por la compañía King's Men en 1613. En 2007, la obra fue parcialmente reconstruida por el experto estadounidense Gary Taylor a base de fragmentos de la obra identificadas en Double Falsehood de 1727 del escritor británico Lewis Theobald. El asunto y el personaje proceden de una aventura de la Primera Parte de Don Quijote de la Mancha.

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Mark Twain, Henry James, Sigmund Freud, Mark Rylance –el extraordinario actor inglés, director, además de The Globe–, son algunos de los adherentes de la Teoría Marlowe en el sentido de que Shakespeare no escribió toda la obra de Shakespeare. 

Es preciso destacar ahora el hecho de que, a lo largo de su vida, o en el transcurso de los dos siglos siguientes, y a pesar de su éxito y celebridad, nadie puso en duda la autoría de Shakespeare, aun cuando se conocía su procedencia y su preparación académica. Pero el hecho es que, posteriormente, se dedujo que aquel joven de Stratford no podía disponer del bagaje cultural; político, filosófico, geográfico, lingüístico, y de tal dominio de la vida cortesana, o incluso del conocimiento de cuestiones relacionadas con la práctica de la medicina, que supone la concepción de las obras a él atribuidas.

Fue la escritora e investigadora Delia Bacon –Ohio, 1811–, quien adelantó la idea de que las obras atribuidas a Shakespeare, habían sido escritas por el filósofo y estadista Francis Bacon (1561–1626).

Iniciado este camino, posteriormente salió a la luz la candidatura de Edward de Were, Conde de Oxford, apoyada, entre otros, por Freud y por el Nobel de Literatura John Galsworthy.

Sería pues, Christopher Marlowe el tercer candidato, y el aceptado por el New Oxford Shakespeare, que actualmente tiene en curso la edición canónica de la obra de Shakespeare.

En algún momento se identificó a Marlowe como el destinatario de 126 de los 154 Sonnets de Shakespeare; quien, sin embargo, pronto fue sustituido por la propuesta de Henry Wriothesley, III Conde de Southampton.

Retrato de Henry Wriothesley, 3rd Earl of Southampton (1573-1603). 
Atribuido a John de Critz the Elder.  En la Colec. Privada del Duque de Buccleuch y Queensberry


En el ángulo superior derecho aparece una pequeña representación de la Tower of London, sobre las palabras latinas In vinculis invictus; Encadenado, no vencido. Fue ejecutado por conjura contra la reina


Sus armas –Una cruz sobre azur entre cuatro halcones en argent–, aparecen en la portada de un libro en el alféizar de la ventana, delante del gato.

Dos poemas narrativos de Shakespeare, Venus y Adonis y La Violación de Lucrecia, están dedicados a Southampton, al que generalmente se identifica con el Fair Youth de 126 de sus Sonetos, si bien, más por costumbre que por documentación inequívoca.

Edición de 1609 de los Sonetos de Shakespeare.
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A modo de colofón
No se ha encontrado ningún documento escrito o firmado por Shakespeare, excepto su testamento, en el cual, enuncia sus bienes, entre los cuales no aparece ni un solo escrito o manuscrito de su creación. Sin embargo, sus obras siguieron apareciendo después de su muerte –18 originales en el First Folio de 1623–, y fueron presentadas como manuscritos encontrados. Todo ello indicaría, una vez más –o así lo entienden algunos investigadores–, que Marlowe seguía con vida, escribiendo y publicando bajo el nombre de William Shakespeare.
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El Soneto LXXIV de W. Shakespeare

Una investigación llevada a cabo por A.D. Wraight en su libro, La historia que cuentan los Sonetos, llega a la conclusión de que en realidad, también fue Christopher Marlowe el autor de los Sonetos, de los cuales, uno de los más interesantes es este, el 74, dado su carácter autobiográfico.

Los versos: when that fell arrest / Without all bail, no se refieren a ningún incidente conocido en la vida de Shakespeare, pero sí en la de Marlowe, muerto of a wretch's knife, en referencia a la daga de Ingram Frizer y, del mismo modo se pueden interpretar los términos relativos a su anterior arrest y bail; arresto y fianza.

                  Mantente sereno cuando el fatal arresto,
                  sin fianza alguna me lleve de aquí.
                  Mi vida conserva en estos versos algún valor,
                  que, como recuerdo, se quedará contigo.

                  Cuando vuelvas a verlo, volverás a ver,
                  que te consagré mi verdadero yo.
                  La tierra sólo puede contener tierra, su deuda,
                  Mi espíritu es tuyo, la mejor parte de mi

                  Así, sólo habrás perdido los residuos de la vida, 
                  la presa del gusano, cuando mi cuerpo muera.
                  La cobarde conquista de un cuchillo miserable,
                  Demasiado ruin, para ser recordado.

                  Lo único valioso, es lo que contenía
                  y eso es esto, y esto permanece contigo.

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William Shakespeare. Retrato Chandos. NPG, Londres 1856

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Fuente parcial:

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