lunes, 28 de septiembre de 2015

Peter Paul Rubens

Autorretrato de 1623. Royal Collection. UK

La biografía de Rubens se reparte entre su pintura; la formación de un taller que llegó a ser muy productivo; sus viajes y condecoraciones como diplomático en busca de un acuerdo de paz entre España, Inglaterra y los Países Bajos, y sus dos matrimonios, ambos celebrados ya en cierta madurez vital. Aparte de todo esto, sabemos poco de su carácter, que tampoco es fácil deducir observando sus perfectos autrretratos, posiblemente a causa de esa perfección formal. Sí se sabe que fue amigo de Velázquez y es esta una relación que honra a ambos genios, y es posible que llegaran a hacer algún trabajo en colaboración. Parece que fue Rubens quien convenció a Velázquez de la necesidad de viajar a Italia, el mejor, más completo y evolucionado centro de arte de la época; realizando Velázquez allí un aprendizaje que dejó una notable huella en su arte.

Nació Rubens en Siegen, una ciudad del Sacro Imperio, hoy Alemania, el 28 de junio de 1577 y falleció en Amberes, el Flandes de los Países Bajos Españoles, hoy Bélgica, el 30 de mayo de 1640. Fue hijo artístico del arte de Grecia y Roma –Estoy convencido de que para lograr la mayor perfección en la pintura es necesario comprender a los antiguos–, así como de la pintura renacentista, especialmente, la de Leonardo da Vinci, Tiziano y Miguel Ángel

Se conservan aproximadamente mil quinientos cuadros suyos y cerca de nueve mil dibujos, cifra sólo posible gracias a un taller muy bien seleccionado y organizado; entre sus discípulos y ayudantes, con diferente grado de intervención en su obra, figuran, Jacob Jordaens, Gaspar de Crayer, Theodor van Thulden, Erasmus Quellinus el Joven, Cornelis de Vos y Anton van Dyck

Felipe IV de España fue su principal cliente, que le encargó gran parte de su obra, además de comprar bastantes lienzos en la liquidación que se llevó a cabo tras el fallecimiento del artista, razón por la cual, hoy se conservan en el Museo del Prado, aproximadamente, unas noventa obras, si bien con algunas dudas sobre la mayor o menor intervención del taller en las mismas. Las principales Galerías en las que se custodian obras suyas, son, la de Amberes –Koninklijk Museum voor Schone Kunsten–; Londres –National Gallery–; Múnich –Alte Pinakothek- y Viena, en el Kunsthistorisches.

Además de su fundamental entrega al arte, como hemos apuntado, en ocasiones, Rubens llevó a cabo diversas tareas de carácter diplomático entre España, Inglaterra y los Países Bajos, ya que dominaba varios idiomas, además del latín. Refiriéndose a sus numerosos viajes, el pintor francés Eugène Delacroix, que le profesaba gran admiración, se refería a él como el Homero de la Pintura.

Los Países Bajos vinieron a ser la herencia de los Austria españoles, por la boda de Juana I con Felipe I el Hermoso, pero las diferencias religiosas, así como el deseo de independencia, planteado fundamentalmente por la nobleza flamenca, terminaron en el rompimiento de la Guerra que conocemos, como de los Ochenta Años; es decir, el período bélico, que, con breves alternativas de paz, se extiende desde 1568 hasta 1648, año en que terminó, con el reconocimiento de la independencia de siete de las 17 Provincias Unidas, acordado en la Paz de Westfalia. Las otras diez permanecieron bajo dominio de la Corona de España, hasta que en 1714 fueron cedidas a Austria en virtud del Tratado de Utrecht

En 1609, bajo el reinado de Felipe III, se firmó la Tregua de Doce Años entre ambos contendientes; una de esas alternativas de paz, en cuyo desarrollo, intervino Rubens activamente, dentro de su rol diplomático.

***
Peter Paul Rubens había nacido en una familia calvinista, que abandonó Amberes para instalarse en Colonia, en 1568, a causa de los enfrentamientos de carácter religioso e independentista. Hijo de Jan Rubens y de Maria Pypelincks, su padre, que era jurista, trabajó al servicio de la segunda esposa de Guillermo de Orange, Ana de Sajonia, aquejada, al parecer de inestabilidad mental, lo que supuso el alejamiento de su esposo y sus cinco hijos, primero, y un internamiento y el divorcio después. Con ella Rubens senior tuvo una hija en 1571, lo que le costó la prisión en Dillenburg durante dos años. 

Tras su liberación, Rubens padre, no podía volver a Colonia, por lo que decidió instalarse a ochenta kilómetros de la ciudad, en Siegen, donde pasado un tiempo, nació su hijo Pieter Paul, el que se convertiría en pintor y entraría a formar parte fundamental de la historia del Arte.

Tras el fallecimiento del padre, en 1589, la madre, convertida al catolicismo, volvió a Amberes, donde el pintor realizó sus primeros estudios, con un programa del que era parte importante el aprendizaje de varios idiomas además del latín; francés, alemán y español. Sin embargo, la falta de ingresos de la madre, le obligó a abandonar los estudios, entrando, en calidad de paje, al servicio de la viuda de Philip II de Lalaing, en Oudenarde, un noble que había servido a la Corona española. Se cree que hacia 1592 empezó a aprender pintura, y que durante esa época copiaba a maestros como Hans Holbein, Alberto Durero y Tobias Stimmer

Hans Holbein el Joven –der Jüngere–. Uffizi.

Dos de sus obras más representativas:
Erasmo de Róterdam, 1523. National Gallery de Londres, en préstamo de Longford Castle.
Tomás Moro, 1527. Colección Frick, Nueva York.

Alberto Durero –Albrecht Dürer–. Autorretrato, 1498. Prado

Dos de sus obras más representativas: 
Autorretrato, 1493. Louvre
Autorretrato, 1500. Pinacoteca Antigua de Múnich.


Retrato de Tobías Stimmer, Zentralbibliothek Zürich Collection.

Dentro del desconocimiento sobre su primera época, se conserva un retrato de medio cuerpo de un hombre, que muestra en la mano derecha una escuadra y un compás, y en la izquierda un instrumento no identificado que cuelga de una cadena. 
Retrato de un joven estudiante (?). 1597 Óleo/Cobre, 22 x 15 cm. Metropolitan Museum of Art, New York

Se trata de un pintura al óleo sobre una plancha de cobre y pertenece a una colección privada en Nueva York, pero en él se lee claramente el año en que se supone que se realizó y la edad del modelo, en números romanos; 1597 y Edad 26, mientras que en el dorso aparece: Petrus Paulus Rubens.

Consta asimismo que en la primavera de 1600 obtuvo una certificación oficial que había solicitado para poder viajar a Italia y que ese mismo año, vivió en Venecia, donde fue presentado al Duque de Mantua, Vincenzo Gonzaga, a cuyo servicio entró como pintor y en cuyas residencias tuvo el privilegio de ver muchas obras de los mejores maestros italianos, como Tiziano, Paolo Veronese y Tintoretto, así como las de otros que empezaban dentro ya del nuevo estilo barroco, tales, como Annibale Carracci y Caravaggio.

Autorretratos: Veronese, c. 1560. Hermitage. 
Tintoretto, 1588. Louvre.

Carracci, 1590. Uffizi. 
Caravaggio, de Ottavio Leoni, 1621. Biblioteca Maricelliana, Florencia

En 1601, Rubens es enviado a Roma por su patrón: a Peter Paul, flamenco, pintor de mi corte, que envío a vuestro lado para copiar y ejecutar algunas obras de pintura... Durante su estancia creó tres obras por encargo del archiduque Alberto de Austria para la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma, que quedaría compuesto por: Santa Elena con la Vera Cruz, La Coronación de espinas y La Elevación de la Cruz

El 22 de abril de 1603, desembarcaba Rubens en Alicante, con el objetivo de viajar desde allí a Valladolid, donde se encontraban el monarca, Felipe III y su Valido, el Duque de Lerma, a quienes debía entregar diversos regalos del duque de Mantua. Durante los meses que residió el pintor en Valladolid, Rubens realizó un apostolado incompleto, así como el retrato de Lerma a Caballo, logrando una imagen a la altura de las de los monarcas, en la que destaca la perfecta ejecución del caballo. 

San Pedro. San Felipe. San Matías. Museo del Prado.

El Duque de Lerma. 1603. Museo del Prado

Compárese la sorprendente diferencia con respecto al de Felipe II –ya fallecido para entonces–, también del Museo del Prado.

Felipe II, 1628–29. Museo del Prado.

En 1604 volvió a Italia, donde permaneció cuatro años, repartidos entre Mantua, Génova y Roma. En Génova pintó muchos retratos, entre ellos, los celebérrimos de la marquesa Brigida Spinola-Doria y Maria Serra Pallavicino. También estudió e hizo los primeros apuntes sobre los palacios y mansiones de la ciudad, que reunió en un ejemplar publicado en 1622, titulado Palazzi di Genova.

Brigida Spinola-Doria. National Gallery of Art, Washington D. C. 

Maria Serra Pallavicino. The Bankes Collection, Kingston Lacy.

En Roma estuvo desde 1606 hasta 1608. Allí realizó un transcendental encargo, de parte del cardenal Jacopo Serra -hermano de la retratada María Serra de Paravicino-, para el altar mayor de la iglesia más elegante de la época, Santa Maria in Vallicella, o Chiesa Nuova

Madonna della Vallicella. 1608. Óleo en pizarra, 425 x 250 cm. 
Santa Maria in Vallicella, Roma

Se trata de un lienzo en el que varios santos adoran un icono de la Virgen y el Niño, que se conserva en el Musée des Beaux-Arts de Grenoble, en Francia, y que posteriormente fue sustituido por tres óleos sobre pizarra: La Virgen y el Niño adorados por ángeles, y, en los paneles laterales Santos Domitila, Nereo y Aquiles, a un lado, y Gregorio Magno, Mauro y Papia, al otro. 

El conjunto, en el que la imagen central podía cubrirse para ser mostrada sólo en ocasiones especiales, constituyó una gran novedad en Roma, a causa de su inesperado estilo flamenco.

Santos Domitila, Nereo y Aquiles y Santos Gregorio Magno, Mauro y Papia.

La adoración de los pastores, Pinacoteca Civica di Fermo.

También pintó la Adoración de los pastores, o La notte, en 1607 para la iglesia de San Filippo Neri, de Fermo, hoy en la Pinacoteca Civica di Fermo, en la que destacan las influencias de Caravaggio y de Correggio

En todo caso, aquella estancia en Italia marcó el arte de Rubens para el futuro y dejó un sello en su propia vida, ya que frecuentemente escribía en italiano y firmaba sus obras como Pietro Pauolo.

A finales de 1608, Rubens fue informado de que su madre estaba enferma. El pintor salió inmediatamente hacia Amberes , pero cuando llegó, ella ya había fallecido. En el testamento dejaba sus retratos a sus hijos, declarando que, todos los demás cuadros, que son bonitos, pertenecen a Peter, que los ha pintado.

Fue por aquellos días cuando recibió el encargo de participar en las negociaciones destinadas a asentar un acuerdo de paz entre España y las Provincias Unidas -inmersas en la citada Guerra de los Ochenta Años-, del las que resultó la Tregua de los Doce Años, por la firma del Tratado de Amberes, de 28 de marzo de 1609. 

Durante aquella estancia, Rubens se convirtió en el artista más famoso de Amberes, donde los representantes de la Cámara de los Estados le eligieron para que realizara un gran cuadro para la propia Cámara. Rubens creó al efecto La Adoración de los Reyes Magos, hoy en el Museo del Prado, por la que percibió una suma muy notable. 

La Adoración de los Reyes Magos, Museo del Prado.

Detalles

En el otoño de 1609 fue nombrado Pintor de Cámara del Archiduque Alberto de Austria y la Infanta Isabel Clara Eugenia, gobernadores de Flandes.

El archiduque Alberto de Austria. Obra de Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. Hacia 1615. Óleo sobre lienzo, 113,5 x 177,5 cm. Museo del Prado. 

La infanta Isabel Clara Eugenia. Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 
Hacia 1615. Óleo sobre lienzo, 113 cm x 175,8 cm. Museo del Prado. 

Además de no exigirle exclusividad en su trabajo, los Gobernadores le relevaron de la obligación de residir en Bruselas, pudiendo Rubens permanecer en Amberes, como deseaba y donde en el mes de octubre se casaba con la joven Isabella Brant, en la Abadía de San Miguel -Sint-Michielsabdij-, hija de un secretario del Ayuntamiento, seguramente uno de los hombres más ricos y cultos de Amberes, que además era buen amigo del pintor.

Autorretrato con su esposa Isabella Brant, Alte Pinakothek, Múnich.

Isabella y Rubens tuvieron tres hijos: 

Clara Serena (1611), 
Albert (1614) y 
Nikolaas (1618).

Clara Serena Rubens (detalle; 1618). Liechtenstein, The Princely Collections, Vaduz-Vienna
Albert y Nicolaas Rubens (detalle, 1626-27). Liechtenstein Museum, Vienna
Estos retratos proceden enteramente de la mano de Rubens

En 1610 se instaló en la famosa casa conocida como Rubenshuis, que adquirió y reconstruyó con sus propios planos, de acuerdo con lo aprendido y observado en Italia; más específicamente, en Génova y que reflejaría en su citado libro de arquitectura, Palazzi di Genova, incorporando algunos elementos de carácter específicamente flamenco. El edificio es hoy museo, en parte reconstruido, pero que conserva el pórtico y el pabellón del jardín originales.


En 1610 pintó La Elevación de la Cruz y entre 1611 y 1614, El Descendimiento de Cristo, para la catedral de Amberes -Onze Lieve Vrouwekathedraal-, ambas pinturas consideradas entre los más grandes ejemplares del arte religioso Barroco. 

Lienzo central del tríptico La Elevación de la Cruz. 
Catedral de Nuestra Señora, Amberes.

Entre 1612 y 14 pintó Rubens una Santa Teresa iluminada por el Espíritu Santo, que quizás no es uno de los retratos más conocidos de la Santa, pero que no por ello deja de tener enorme interés.

62.5 × 90.5 cm., Museum Boijmans Van Beuningen, Rotterdam

Y fue también por entonces cuando creó el gran taller en el que trabajaron muchos, y algunos grandes discípulos-artistas, de los que es ejemplo destacadísimo Anton van Dyck, entre otros, y que eran los que ejecutaban elementos concretos de las pinturas en los que eran especialistas, tales como fueron Frans Snyders, y Jan Brueghel de Velours, especializado en flores y gran amigo suyo.

Snyders, fragmento del retrato con su esposa. Antoon van Dyck. Museumslandschafts of Hesse. Kassel
Brueghel, fragmento de: Familia de Jan Brueghel The Elder. Rubens. Courtauld Institute of Art. UK

El desembarco de María de Médicis en el puerto de Marsella, 
Museo del Louvre, París.

En 1621, Maria de Medici, reina madre de Francia, encarga a Rubens dos series de pinturas relativas a su vida y la de su esposo el rey Enrique IV de Borbón, ya muerto para entonces; con ellos tenía previsto decorar la primera planta del Palacio del Luxemburgo de París, que ella había hecho construir. 

El ciclo dedicado a su real persona –veintiún lienzos alegóricos, de gran pomposidad barroca –quizás algo adaptados a su gusto personal, pues reflejan el grandioso concepto que tenía de sí misma–, más tres retratos de ella y de sus padres-; era hija de Francisco I de Médicis y de Juana de Austria Jagellon, y biznieta de Juana de Castilla y Felipe el Hermoso. El trabajo estaba hecho a finales de 1624 y los cuadros colgados a principios del año siguiente, con ocasión de la boda de la princesa francesa Enriqueta María – Henriette Marie de France–, con Carlos I de Inglaterra –Charles I of England–, en mayo de aquel año. 

Hoy se exponen en el Louvre. Pero el ciclo dedicado a Enrique IV nunca se hizo. En 1630 la reina fue alejada de la Corte por su hijo Luis XIII; escapó a Bruselas el año siguiente, residiendo más tarde en Ámsterdam, y finalmente en Colonia, donde murió en la casa donde había vivido la familia de Rubens.

Antes de terminar la Tregua de los Doce Años, en 1621 los Austria españoles encargaron al pintor diversas e importantes misiones diplomáticas entre 1627 y 1630, dividiendo este su estancia entre las cortes de España e Inglaterra, en un intento de restablecer definitivamente la paz entre los Países Bajos Españoles y las Provincias Unidas. 

En 1624, Felipe IV, a petición de su tía Isabel Clara Eugenia, Gobernadora de los Países Bajos, otorgó a Rubens patente de nobleza, al mismo tiempo que la gobernadora le nombraba gentilhombre de Cámara. Carlos I de Inglaterra también le concedió la nobleza en su reino y, por último, la Universidad de Cambridge le adjudicó el título honorífico de Maestro en Artes —Master of Arts—. 

A pesar de todo ello, aunque mayoritariamente fue aceptado en sus visitas a las cortes, en ocasiones sufrió el rechazo de algunos celosos cortesanos, que consideraban indigno ejercer un trabajo remunerado, por artístico que fuera.

En el otoño de 1628 volvió a España, para informar a Felipe IV del estado de las negociaciones de paz con Inglaterra. Fue instalado en el Alcázar de Madrid, donde permaneció hasta finales de abril del año siguiente, y allí conoció a Velázquez, con el que inició y mantuvo una buena amistad. Parece que fue él quien convenció al español de la importancia de viajar a Italia y conocer a los grandes maestros de primera mano, y no sólo a través de grabados, cuando los había. Parece ser que, en principio, se propusieron hacer el viaje juntos, aunque finalmente no se cumplieron sus planes, ya que Rubens regresó a Amberes.

Durante su estancia en la Corte de Felipe IV, realizó varios encargos para el rey y para algunos nobles de su Corte y se empleó en el estudio de la obra de Tiziano, de quien copió la mayor parte, o, según Pacheco –el suegro de Velázquez-, toda la obra existente del mismo en la Colección Real, en sesiones en las que, a veces, se hallaba presente el propio Velázquez.

Velázquez, autorretrato en Las Meninas. Prado.

Al poco tiempo de llegar a Amberes, Rubens volvió a Londres, donde permaneció hasta la primavera de 1630, con el fin de realizar la obra titulada Minerva protege a Pax de Marte o Alegoría de la Paz y la Guerra, de 1629, que fue regalado a Carlos I Stuart y actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres. Terminado su encargo, viajó a La Haya, ya en 1631, con objeto de continuar allí su participación en las negociaciones de paz.

Minerva protege a Pax de Marte o Alegoría de la Paz y la Guerra, 
National Gallery de Londres.

Pasó los diez años siguientes en Amberes realizando algunas obras sin intención de venderlas, aunque también recibió el encargo de decorar el famosísimo techo de la Banqueting House del Palacio de Whitehall de Londres, también para Carlos I.

Para Felipe IV realizó un gran encargo para decorar la Torre de la Parada, cerca de Madrid, consistente en una serie de cincuenta y dos cuadros con escenas de la mitología griega –Ganímenes, Centauros y Lapitas, Mercurio y argos, El rapto de Proserpina, Saturno, Vulcano, etc.-.

Eolo. Museo del Prado

Vulcano. Museo del Prado

Realizó también los dos retratos alegóricos de los filósofos: Heráclito, el filósofo que llora y Demócrito, el filósofo que ríe, que algunos críticos creen que debían presentarse junto con los de Velázquez, relativos a Esopo y Menipo

Heráclito y Demócrito, de Rubens. 1603. Prado

Menipo y Esopo, de Velázquez. Prado

En 1630, cuatro años después de la muerte de su esposa Isabelle Brandt, Rubens se casó con Hélène Fourment, 37 años menor que él, e hija de rico comerciante amigo del pintor, casado, a su vez, con una hermana de su primera mujer. Tuvieron cinco hijos, de los que la última nació cuando Rubens ya había fallecido.

Clara Johanna (1632), 
Frans (1633), 
Isabella Hélène (1635), 
Peter Paul (1637) y 
Constancia Albertina, que nació en 1641. 

Rubens y Hélène con Peter Paul o Frans. Metropolitan.

Al parecer, Hélène era de una llamativa belleza que a nadie pasaba despercibida y fue modelo del pintor en cuadros familiares y en algunos de los desnudos de carácter mitológico más famosos del pintor, como La fiesta de Venus, del Kunsthistorisches de Viena; Las tres Gracias o El juicio de Paris,—en el que Hélène era la mismísima Venus—, los dos últimos en el Museo del Prado, aunque también posó para La Coronación de santa Catalina, del Toledo Museum of Art, de Toledo Ohio. 


Las tres Gracias, Museo del Prado.

Rubens valoraba la belleza plástica de la naturaleza y desde alrededor de 1618 trabajó en diversos temas paisajísticos, pero en 1635 adquirió un castillo en Het Steen –La Roca–, en Elewijt y desde allí se dedicó al paisaje con más frecuencia, dejando obras como Vista de Het Steen al amanecer, en la National Gallery de Londres, o El regreso de los campesinos del campo de la Galería Palatina del Palacio Pitti, de Florencia, que en cierto modo suponen las últimas muestras de su actividad artística.

Vista de Het Steen al amanecer, National Gallery de Londres.

Las pinturas de Rubens se han clasificado en tres categorías: -las pintadas por él mismo; aquellas en las que realizó algunas partes, como manos y rostros y las que sólo supervisó. 

Como hemos dicho, contó con un gran taller de aprendices, algunos de los cuales –como Van Dyck– se convertirían con el tiempo en grandes artistas. Rembrandt recibía los encargos cuya realización ofrecía, según los asuntos, a verdaderos especialistas como Frans Snyders, o a Jacob Jordaens.

Jordaens. Autorretrato con padres, hermanos y hermanas (detalle), c. 1615, óleo sobre lienzo. Hermitage.

El último trabajo de Rubens fue Andrómeda y Perseo, del Museo del Prado, una obra que quedó sin terminar y que era un encargo de Felipe IV, pendiente desde 1639, y que terminó Jordaens, aunque apenas hay diferencia entre la intervención de uno y otro.

La madre de Andrómeda, Casiopea, presumía de ser más bella que las Nereidas, que, profundamente ofendidas pidieron ayuda a Neptuno/Poseidón, quien envió un terrible dragón, del que, según el oráculo, sólo se librarían, sacrificándole a Andrómeda, por lo que el rey su padre, la encadenó a una roca junto al mar, a la vista del dragón. Pero, he aquí que llega Perseo, la ve en aquellas tristes condiciones y se enamora de ella. Aun así, antes de salvarla, se asegura de que sus padres se la entregarán en matrimonio y, entonces la libera. En la pintura, Perseo lleva una armadura a la española. La fábula griega se encuadra en la tradición cristiana de la lucha de San Jorge con el Dragón.

Andrómeda salvada por Perseo. Museo del Prado

En 1686, la obra figuraba en el registro del Salón de Espejos del Alcázar de Madrid, y en 1746, en el del Palacio del Buen Retiro. Cincuenta años después fue guardada, junto con otros desnudos de la Colección Real, en las Salas Reservadas de la Academia de BBAA de San Fernando, donde permaneció hasta que en 1827, pasó al Museo del Prado.

Rubens fallecería a los 62 años, el 30 de mayo de 1640 en Amberes, a causa de la gota, que padeció de forma crónica. Fue enterrado en la Iglesia de Santiago -Sint-Jacobskerk- de aquella ciudad. 

En 1642 su viuda hizo colocar sobre la lápida, dentro de un marco de mármol, la obra La Virgen y el Niño rodeados por Santos, obra de Rubens, en la que algunos creen que Hélène es el modelo de Magdalena y él mismo, el de San Jorge. 

Nuestra Señora con los Santos. 1634. Óleo/Lienzo. Sint-Jacobskerk, Antwerp

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SEGUNDA PARTE: GALERÍA RUBENS




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