martes, 17 de julio de 2012

Porque me amaste - Γιατί Μ' Αγάπησες- María Polyduri - Μαρία Πολυδούρη

Porque me amaste - María Polyduri
                                  Γιατί Μ' Αγάπησες- Μαρία Πολυδούρη


Δε τραγουδώ, παρά γιατί μ' αγάπησες
στα περασμένα χρόνια
Και σε ήλιο, σε καλοκαιριού προμάντεμα
και σε βροχή, σε χιόνια,
δε τραγουδώ παρά γιατί μ' αγάπησες

Μόνο γιατί με κράτησες στα χέρια σου
μια νύχτα και με φίλησες στο στόμα,
μόνο γι' αυτό είμαι ωραία σα κρίνο ολάνοιχτο
κι έχω ένα ρίγος στη ψυχή μου ακόμα,
μόνο γιατί με κράτησες στα χέρια σου.

Μόνο γιατί τα μάτια σου με κοίταξαν
με τη ψυχή στο βλέμμα,
περήφανα στολίστικα το υπέρτατο
της ύπαρξης μου στέμμα,
μόνο γιατί τα μάτια σου με κοίταξαν.

Μόνο γιατί όπως πέρναα με καμάρωσες
και στη ματιά σου να περνάει
είδα τη λυγερή σκιά μου ως όνειρο
να παιζει, να πονάει,
μόνο γιατί όπως πέρναα με καμάρωσες.

Γιατί δισταχτικά σα να με φώναξες
και μου άπλωσες τα χέρια
κι είχες μέσα στα μάτια σου το θάμπωμα
-μια αγάπη πλέρια,
γιατί δισταχτικά σα να με φώναξες.

Γιατί, μόνο για σέναν άρεσε
γι' αυτό έμεινεν ωραίο το πέρασμά μου.
Σα να μ' ακολουθούσες όπου πήγαινα,
σα να περνούσες κάπου 'κεί σιμά μου.
Γιατί, μόνο γιατί σε σέναν άρεσε.

Μόνο γιατί μ' αγάπησες γεννήθηκα,
γι' αυτό η ζωή μου εδόθη.
στην άχαρη ζωή την ανεκπλήρωτη
μένα η ζωή πληρώθη.
Μόνο γιατί μ' αγάπησες γεννήθηκα.

Μονάχα για τη διαλεχτήν αγάπη σου
μου χάρισ' η αυγή ρόδα στα χέρια.
Για να φωτίσω μια στιγμή το δρόμο σου
μου γέμισε τα μάτια η νύχτα αστέρια,
μονάχα για τη διαλεχτή αγάπη σου.

Μονάχα γιατί τόσο ωραία μ' αγάπησες
έζησα, να πληθαίνω
τα ονείρατά σου, ωραίε, που βασίλεψες
κι έτσι γλυκά πεθαίνω
μονάχα γιατί τόσο ωραία μ' αγάπησες.

                     PORQUE ME AMASTE

               Sólo canto porque me amaste
               en los años pasados.
               Y con sol, con promesas de verano,
               con lluvia o con nieve,
               sólo canto porque me amaste.

               Sólo porque me tuviste entre tus brazos
               una noche y me besaste en la boca,
               sólo por eso soy hermosa como un lirio abierto
               y aún se estremece mi alma,
               sólo porque me estrechaste entre tus brazos.

               Sólo porque tus ojos me miraron
               con el alma en la mirada,
               me ceñí con orgullo la más alta
               corona de mi vida,
               sólo porque tus ojos me miraron.

               Sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba
               y en tus ojos vi cruzar
               mi sombra, leve como un sueño,
               que actuaba, que sufría,
               sólo porque te fijaste en mí cuando pasaba.

               Porque, titubeando, me llamaste
               y me tendiste las manos,
               y tenías el asombro en la mirada
               —un amor desbordado—,
               porque, titubeando, me llamaste.

               Sólo, sólo porque a ti te gustaba,
               mantenía la gracia de mi paso,
               como si me siguieras a donde fuera,
               como si caminaras por algún sitio cerca de mí.
               Porque… sólo porque a ti te gustaba.

               Sólo porque me amaste nací;
               por eso se me dio la vida;
               y en esa triste vida que nunca fue realidad,
               se ha cumplido mi existencia.
               Sólo porque me amaste nací.

               Sólo por tu amor incomparable
               me puso el alba rosas en las manos.
               Para alumbrar un instante tu camino
               la noche llenó mis ojos de estrellas,
               sólo por tu amor incomparable.

               Sólo porque tan bellamente me amaste
               he vivido, para extender
               tus sueños, mi bello amor, extinguido,
               y así dulcemente muero,
               sólo porque tan bellamente me amaste.


Αυτό είναι το γράμμα μου στον κόσμο που ποτέ δεν έγραψε σε μένα.
Με αγάπη
Μαρία Πολυδούρη
Esta es mi carta a un mundo que nunca me escribió.
Con amor
María Polyduri (1)

María Polydouri había nacido en abril de 1902 en la ciudad griega de Kalamata, en el Peloponeso. Tenía 18 años cuando murieron sus padres con una diferencia de cuarenta días. A los 19 conoció al poeta Kostas Karyotaki, que también procedía del Peloponeso, nacido en Trípoli. Ambos eran entonces funcionarios, el trabajo de Kariotaki consistía en organizar a los  miles de refugiados helenos que se vieron forzados a volver a Grecia tras la Catástrofe de Asia Menor, en la guerra greco-turca iniciada en 1919.

Los dos poetas, poseedores de una atormentada sensibilidad, sólo de vez en cuando suavizada por ligeros toques de ironía, veían pasar a diario ante sus ojos las miserias de la guerra perdida, de aquella terrible catástrofe que dejó un vacío silencioso, pesado y denso, en una Grecia, que en aquellos momentos había visto cerrarse el horizonte.

Sobre aquel fondo de frustración, derrota y angustia, para las cuales no parecían existir soluciones eficaces ni próximas, María y Kostas vivieron un amor trágico y espléndoroso a lo largo de tres años de los que María vivió cada instante transformándolo en el espacio suficiente para llenar toda una existencia.

                  Ήταν ωραίος παράξενα, σαν κείνους
                  που ο Θάνατος τούς έχει ξεχωρίσει
.

                  Era extrañamente hermoso, como aquellos
                  a los que la muerte ha elegido.

Karyotakis poseía una brillante personalidad en la que María Polidoury halló el eje de su vida y de su poesía, que a partir de entonces encontró su mejor expresión, aún sabiendo que estaba condenado a terminar bruscamente, como ocurrió, cuando Karyotakis supo que ya no había un futuro para ellos.

Poco después, tal vez intentando dejar atrás la profunda tristeza en que le sumió aquel abandono, en cierto modo involuntario y del que ella nunca responsabilizó a Karyotakis –le hubiera amado y le amó a pesar de todo-, María viajó a París, donde permaneció tres años, parece que, si no feliz, sí serenamente, pero sólo en tanto en cuanto se lo permitió la vida; ella también tenía aquella extraña belleza de los elegidos…

María Polydouri contrajo la tuberculosis, entonces, prácticamente incurable, y decidió volver a Grecia, e ingresar en un hospital de Atenas, acaso esperando una mejoría, acaso, esperando un desenlace que seguramente ya tampoco ignoraba.

Y fue allí, hallándose en el hospital, cuando supo que Karyotakis se le había adelantado en aquella huída de la vida que parecía ineludible para ambos.

A partir de entonces María también emprendió su camino sin retorno, pisando por las huellas del poeta al que amaba y que decidió partir un poco antes que ella.

και σιγαλιά στη σκοτεινή ησυχία

θα σβήσει η ὁμιλία μας,
θα σβήσει η ομιλία μας
κ’ η τελευταία σκέψη.

Y lentamente, en la oscura serenidad,
se apagará nuestra conversación,
se apagará nuestra conversación
y el último pensamiento.


A Karyotaki, 1929
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(1) María Polyduri adoptó estos dos primeros versos de un poema de Emily Dickinson (1830-1886):
                                            This is my letter to the world,
                                            That never wrote to me.
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