viernes, 24 de junio de 2016

La Victoria de Samotracia -Νίκη τῆς Σαμοθράκης





Las ropas, adheridas a la superficie de la figura por el viento marino, confieren a la estatua un dramatismo que parece hacerla latir, hasta el punto que creeríamos que sólo está paralizada en un hálito de magia, y que podría volver a respirar tras un conjuro. 

La Victoria está representada en el momento en que se posa suavemente en el puente de la nave, con las alas extendidas; el pie derecho apenas roza la nave y el izquierdo todavía está en el aire. Se puede creer, con un buen margen de certeza, que su brazo derecho estaba levantado.

No parecía posible al principio, pero, paulatinamente, la prodigiosa figura extendió las alas y fue cobrando vida.

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La Victoria de Samotracia -Νίκη τῆς Σαμοθράκης-, es una escultura de la escuela rodia, quizás la más barrocas del arte de su época; el período helenístico; es decir, aquel en el que se clasifican las creaciones artísticas realizadas desde finales del siglo IV aC. hasta la conquista de Grecia por parte de Roma, en 146 aC. 

La obra se encuentra en el Museo del Louvre, en París y representa a Niké, la diosa de la victoria, de cara al viento sobre la proa de una nave. Fue realizada en mármol hacia el año 190 aC., y mide 2,45 m. de altura, aunque la altura total del monumento en su conjunto, es decir, la estatua, colocada sobre varios fragmentos de proa, es de 5,57 m.

De artista desconocido, apareció en el Santuario de los Grandes Dioses, en Samotracia - Ιερό των Μεγάλων Θεών στη Σαμοθράκη.

Santuario de los Grandes Dioses. Samotracia
Ιερό των Μεγάλων Θεών. Σαμοθράκη

En abril de 1863, Charles Champoiseau, entonces vice-cónsul interino de Francia en Andrinópolis, la encontró en el curso de una misión exploratoria, entre las ruinas del santuario de los Cabiros en la costa Norte de la Isla. 

Charles Champoiseau en 1863 © Musée du Louvre, documentation du département des AGER

El busto y el cuerpo, así como numerosos fragmentos, fueron hallados en diferentes lugares; los de las alas, por ejemplo, permitieron a Champoiseau identificar la escultura como una Niké – Νίκη - Victoria, por comparación con otras representaciones anteriores de la misma desde la antigüedad. Finalmente, todos los fragmentos fueron enviados al Louvre en mayo de 1864.

La Victoria alada se posa sobre la proa de un navío, que actúa como pedestal de la figura, cuyo cuerpo se presenta levemente girado. Lleva un jitón - χιτών – túnica, de un tejido sedoso, que el viento pega a su cuerpo, y un manto - ἱμάτιον - imation-, que, deslizándose por su pierna derecha, parece a punto de caer.
Primera presentación de la Victoria en el Louvre, en la sala de las Cariátides. 
(1866) © DR

Adrien Prévost de Longpérier llevó a cabo una restauración preliminar, tras la cual, la estatua, sin el busto ni las alas, fue colocada en la Sala de las Cariátides, pasando después a la del Tíber, donde permaneció desde 1866 hasta 1880, expuesta junto a diversas copias romanas. Algunos fragmentos; una parte del busto; otra más grande, del ala izquierda, y algunos partes de la ropa, quedaron por entonces en reserva.

Fragmentos reunidos por Champoiseau. © Musée du Louvre / P. Lebaube

En 1875 una misión arqueológica organizada en Austria, volvió a buscar en el yacimiento del santuario de Samotracia. Allí, el arquitecto Aloïs Hauser, dibujó los grandes bloques de mármol gris hallados por Champoiseau en el mismo lugar que la estatua; los identificó, los reconstruyó y los unió, quedando el conjunto reconocido como la proa de una nave de guerra, que serviría de base a la estatua, tal como se apreciaba en los tetradracmas de Demetrios Poliorcetes, acuñados entre los años 301 y 202 aC.

Tetradracma de Demetrios Poliorcetes. Altes Museum Berlin

Mano derecha en mármol de Paros. © Musée du Louvre / Anne Chauvet

La mano derecha fue encontrada en 1950 por Jean Charbonneaux. Presenta la palma abierta y dos dedos extendidos, sin señales de haber llevado ningún atributo. Fue depositada en el Louvre en 1954 y se expuso junto a la estatua. El brazo izquierdo, probablemente extendido a lo largo del cuerpo, pudo llevar algún trofeo.
Primer intento de montaje de la proa en un patio del Louvre. (1879) 
Archivos, coll. part.

La estatua, que mide 2,40 m. de altura y 2,75 hasta el extremo de las alas, equivale a la proporción de 1.5 veces la altura natural. La componen seis bloques de mármol trabajados separadamente: el cuerpo, el busto, los dos brazos y las dos alas. Fueron unidos entre sí por grapas de bronce o de hierro, fijadas en la superficie.

La nave, de 2,01 de alto y 4,29 de largo –la parte que se conserva-, también está formada por seis bloques apilados sobre las losas de la base en tres alturas, que se ensanchan hacia atrás. El peso de la estatua parece levantar la proa, dándole dinamismo. Tanto la estatua como la base fueron concebidas como un todo y su construcción supone una verdadera proeza de equilibrio por parte del artista.

En 1879, Champoiseau envió los bloques al Louvre para recomponer el monumento en su conjunto y la estatua fue así restaurada bajo la dirección de Félix Ravaisson Mollien.

La parte derecha del busto y el ala izquierda, fueron colocadas en su lugar, mientras que la izquierda, del busto, y el ala derecha, fueron reconstruidas en yeso. En cuanto a la cabeza, los brazos y los pies, parece que, ya para siempre, permanecerán en el mundo de la imaginación del observador.

Detalle del ala izquierda, originaria.

Partes restauradas con yeso, de frente. © Photo RMN / Colorisation de Guillaume Foret
Partes restauradas con yeso, lado izquierdo © Photo RMN / Colorisation de Guillaume Foret

Partes restauradas con yeso, lado derecho © Photo RMN / Colorisation de Guillaume Foret

El monumento restaurado después de 1884 © Musée du Louvre, documentation du département des AGER

La proa del navío está montada sobre las losas de la base; algunos huecos fueron rellenados, pero los espolones y el adorno de proa no se reconstruyeron y la estatua se asienta directamente sobre la base. El conjunto se instaló en lo alto de la escalera Daru en 1883, donde se encuentra desde entonces.


Durante una reforma del Museo, se cambió la presentación de la Victoria sobre la escalera. Se adelantó sobre el rellano para hacerla más visible desde abajo y se colocó un bloque de piedra de 45 cm. de altura entre la estatua y la nave y así permaneció hasta 2013, año en que se emprendió una cuarta restauración, con objeto de mejorar su apariencia.


En esta ocasión, se intentó asimismo, devolver al mármol su tono original, oscurecido por el tiempo. La estatua fue bajada de su base y llevada a una sala próxima en el mismo rellano, transformada en taller de restauración. La base se desmontó por bloques y también se llevó al taller, donde el conjunto fue estudiado a fondo por primera vez, por medio de análisis científicos como la microspectrografía, antes de proceder a la limpieza de todas las superficies. Tanto la proa como su soporte están tallados en mármol gris veteado de blanco, procedente de Lartos, en Rodas.





El proceso se llevó a cabo entre el 3 de septiembre de 2013 y el 8 de Julio de 2014. Los análisis infrarrojos revelaron restos de policromía -especialmente, azules-, no evidentes a simple vista. Los gastos de las obras de limpieza y restauración superaron los 4 millones de euros, procedentes, en parte, de donaciones particulares.



El excelente estado de conservación de la superficie del mármol, hace pensar que el monumento estuvo a cubierto y que no formaba parte de una fuente como se había pensado.

A pesar de las investigaciones más recientes, no se ha podido determinar la naturaleza exacta de la arquitectura que encuadraba la Victoria. sólo se sabe que estaba dispuesta oblicuamente en un espacio rectangular excavado en el flanco de una colina, al final de una terraza a la vista del lado oeste del centro del Santuario de los Grandes Dioses. La visión principal de la estatua sería, pues, la de tres cuartos desde la izquierda, como lo demuestra la disparidad entre los dos lados de la estatua, cuyo lado derecho tiene mucho menos impulso.

La inscripción de la dedicación se ha perdido y no existe testimonio alguno sobre su contenido, por lo que no puede ser datada, sino en función de su estilo, y en consecuencia, nadie sabe qué victoria histórica conmemoraba este monumento, aunque se han propuesto varias hipótesis.

En primer lugar se consideró que las monedas de Demetrios Poliorcetes representaban el monumento mismo; el rey lo habría edificado en conmemoración de su victoria naval. En este caso, la estatua se atribuye a un escultor de finales del siglo IV aC. o de principios del III, pudiendo ser de un alumno de Scopas, que trabajó en Samotracia. Pero Samotracia estaba entonces bajo el mando de Lisímaco, enemigo de Demetrios y parece poco probable que este último pudiera dedicarle un monumento. 

Otra hipótesis supone que la estatua sería una ofrenda votiva de Antígono II Gonatas, tras su victoria contra los Tolomeos en Cos, alrededor del 250 aC. Se sabe, en efecto, que Antígono consagró una estatua a Delos y que habría podido consagrar otra en Samotracia, ya que su santuario estuvo tradicionalmente bajo la protección de los Antigonidas.

La hipótesis más defendida durante un tiempo, fue avanzada en 1931 por un sabio alemán que relacionó un pequeño fragmento de inscripción encontrado por Champoiseau, con la base de la estatua. En el fragmento aparece grabado el final de un nombre en griego antiguo:

…Σ ΡΟΔΙΟΣ / …S RHODIOS»,

que podría significar Pitócritos de Rodas, cuyo nombre se encuentra en otras bases de estatuas de bronce de Rodas, donde el escultor trabajó entre 200 y 165 aC., época en la que se produjeron numerosas batallas navales, que enfrentaron, a Filipo V de Macedonia y Antíoco III de Antioquía, con Eumenes II, rey de Pérgamo, aliado con los romanos y los rodios. Pero no parece posible que la piedra con su nombre pertenezca a la Victoria, porque su medida demuestra que se trata de la base de una estatuilla.

En cuanto al estudio de la base, aunque hay construcciones parecidas en Rodas, ninguna de las existentes puede compararse con la perfección que tiene la de la Victoria, que, más probablemente, debió ser realizada por un artista extranjero.

Finalmente, la victoria ha podido ser comparada con algunos personajes del friso del Gran Altar de Pérgamo (C. 180-160. aC.) Se trata de un altorrelieve que representa la Gigantomaquia del Altar de Pérgamo, -en Berlín, actualmente en fase de reacondicionamiento-, en el que el diseño de las alas extendidas de los Gigantes, las enérgicas actitudes de algunos de ellos, y las telas dotadas de movimiento, de las diosas, se parecen mucho a la estatua de la Victoria, lo que ha dado una firme base para pensar, incluso, que ambas obras pudieron ser creadas por un mismo artista.

Relieve del Altar de Pérgamo, friso oriental. Berlín


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El Santuario de los Grandes Dioses en Samotracia

Los cimientos de la Rotonda de Arsinoe

El Santuario de los Grandes Dioses de Samotracia fue uno de los más famosos en el conjunto del mundo griego desde la época clásica, por su culto mistérico y ctónico, tan reconocido como el de Eleusis. Muchos personajes históricos se iniciaron allí. Heródoto es uno de los pocos autores que dejó algunas indicaciones sobre la naturaleza de aquellos misterios, aunque el culto es también mencionado por Platón y Aristófanes. Siguió siendo un importante centro de culto hasta la época romana; Adriano lo visitó y el escritor Varrón también describió parte de sus misterios.

La identidad y la naturaleza de las divinidades veneradas en este santuario sigue siendo en gran parte un enigma, puesto que estaba prohibido pronunciar sus nombres. Las fuentes literarias antiguas los designan bajo la denominación colectiva de Cabiros – Κάϐειροι, mientras que en las inscripciones aparecen como Grandes Dioses - Μεγάλοι Θέοι.


El santuario estaba abierto a todos cuantos quisieran venerar a aquellos Grandes Dioses, aunque el acceso a los edificios consagrados a los misterios, estaba reservado a los iniciados.

«Se dice que Filipo, estando en Samotracia, en su primera juventud, fue iniciado en los misterios con Olimpia, entonces niña y huérfana de padre y madre. Filipo se enamoró de ella y, tras obtener el permiso de Arimbas, hermano de la princesa, se casó con ella.”
Plutarco, Vida de Alejandro, II, 2

La fascinación por el culto de los misterios, suscitó un enorme interés por aquel lugar, en los siglos XVII y XVIII. Las primeras búsquedas arqueológicas fueron, como sabemos, obra de la misión francesa Deville y Coquart, en 1866, tras el espectacular descubrimiento en 1863, por el cónsul francés en Adrianópolis, Champoiseau, de la famosa estatua de la Victoria.


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