lunes, 13 de junio de 2016

Las Glosas Emilianenses



San Millán de la Cogolla. Suso y Yuso

Aunque el objeto de esta entrada es recordar las celebérrimas Glosas Emilianenses, resulta imposible pasar adelante sobre el contenido documental literario, sin realizar una visita, por breve que esta sea, al lugar en el que se conservan dichas Glosas.

El Monasterio de San Millán de la Cogolla se encuentra en la actual comunidad de La Rioja, al pie de la Sierra de La Demanda. Debe su nombre a san Millán -que no es sino una evolución de Æmilianus y el posterior Emiliano-; un anacoreta que vivió entre los años 473 y 574, fundador de la comunidad que posteriormente se convertiría en uno de los centros culturales más importantes de la Edad Media.

La localidad está formada por cuatro barrios, de los que el más antiguo sería el de Santurde, documentado en el siglo IX. Al crecer este, ya construido el Monasterio de Yuso, dio lugar al arrabal de Barrionuevo. A partir del siglo XIV, crece el llamado Prestiño, también en torno al Monasterio de Yuso; tuvo un hospital, molinos y almacenes del Monasterio, que después pasarían a ser viviendas comunes. El cuarto barrio; el más alejado, es el Lugar del Río.


Tal vez huelga recordar que Suso hace referencia al lugar “arriba” mientras que Yuso significa, “abajo”. Por otra parte, Cogolla, podría proceder de Coculla; término que define un cerro, no de altura excesiva, desde el que se podía divisar a cierta distancia, la posible llegada de gentes en tiempos de guerra, aunque es posible asimismo, que se refiera sencillamente a la prenda monástica que conocemos como cogulla.

En Suso vivió San Millán. Yuso, fue construido posteriormente y reconstruido a partir de 1504.

El llamado Escritorio de San Millán, conserva una extraordinaria colección de códices, clara muestra del enorme valor cultural que alcanzó y que mantiene de forma admirable, sin haber variado la estructura original de su biblioteca, con los viejos y sencillos métodos, bien para su ventilación o bien para evitar el acceso de roedores.

Conviene recordar asimismo a Gonzalo de Berceo, que vivió entre los siglos XII-XIII, ciertamente, el primer poeta de Castilla, profesó en este Monasterio y fue notario del mismo:

                  Gonçalvo de Berceo es por nombre clamado, 
                  natural de Madrid, en San Millán criado, 
                  del abad Juan Sánchez notario por nombrado.

Los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo
Manuscrito del siglo XIV

Finalmente, si la visita a San Millán de Suso supone un verdadero viaje en el tiempo, no por ello se puede perder de vista su privilegiado entorno paisajístico.

El oratorio de San Millán

Oratorio, detalle

Claustro y cenotafios de los Siete Infantes de Lara

Detalles


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Las Glosas Emilianenses de la biblioteca del Monasterio de San Millán de Yuso, se han considerado como el primer texto escrito en castellano -964-.

Se trata de una serie de anotaciones, manuscritas en un códice latino y realizadas en varias lenguas romance. Se encuentran entre las líneas y en los márgenes de algunos pasajes del códice llamado Aemilianensis 60 de finales del siglo X, o quizás de principios del XI, probablemente, con la intención de facilitar a otros la comprensión del texto latino.

En 1911, el arqueólogo e historiador Manuel Gómez-Moreno, transcribió todas las glosas, para Ramón Menéndez Pidal.

Página 72 del Códice Emilianense 60, con la glosa al margen.

Hay más de mil Glosas. de las cuales unas cien están escritas en romance riojano pre-castellano, mas dos anotaciones en vasco, euskera, que constituyen uno de los primeros testimonios escritos conocidos, no epigráficos, en esta lengua. El latín empleado ya no es clásico o académico y aparecen asimismo algunos germanismos entre los apuntes.


jçioqui dugu - guec ajutu eç dugu
no caigamos - no es conveniente para nosotros (¿?)

La frase más larga de todo el códice se encuentra en la página 72, y se contiene en doce líneas:

Página 72 del Códice Emilianense 60. Biblioteca de la Real Academia de la Historia.

                                       Con la ayuda de nuestro
                                       Señor Don Cristo Don
                                       Salvador, Señor
                                       que está en el honor y
                                       Señor que tiene el
                                       mandato con el
                                       Padre con el Espíritu Santo
                                       en los siglos de los siglos.
                                       Háganos Dios omnipotente
                                       hacer tal servicio que
                                       delante de su faz
                                       gozosos seamos. Amén.

Algunos investigadores consideran que las Glosas no están escritas exactamente en castellano antiguo, sino en navarro-aragonés, variante riojana. 

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Después de su descubrimiento, han aparecido otros textos protocastellanos anteriores, como los Cartularios de Valpuesta y la Nodicia de Kesos, cuya antigüedad ha sido avalada por la Real Academia en 2010.

Fragmento de uno de los documentos del Cartulario con escritura visigótica.
Copia de documento del siglo IX, realizada en el siglo XII


Nodicia o Documento de Kesos. 
Hallado cerca de León y datado entre los años 974 y 980


Suso y Yuso

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