viernes, 3 de junio de 2016

Teatro El Globo de Shakespeare • Cartel anunciador



THE GLOBE. Construido en 1599 para la compañía de teatro de Shakespeare, 
The Lord Chamberlain's Men



The Globe –El Globo, símbolo del teatro Isabelino por excelencia, fue construido e inaugurado en 1599 por la compañía teatral The Lord Chamberlain’s Men, de los hermanos Cuthbert y Richard Burbage, en cuya inversión participó Shakespeare aportando un diez por ciento.

El nombre aparecía en la representación de Hércules llevando el globo terráqueo a sus espaldas, con la divisa Totus mundus agit histrionem, atribuida a Petronio, según la cual, Todo el mundo, sin excepciones, no sólo los actores, simula ser lo que no es.


La divisa, o motto citado aparece en As You Like It – Como gustéis, comedia con la que se inauguró el nuevo recinto teatral.


Estos son los versos escritos por Shakespeare:

            JAQUES. 
            All the world's a stage,
            And all the men and women merely players;
            They have their exits and their entrances;
            And one man in his time plays many parts.

                  Todo el mundo es un escenario,
                  y todo hombre y mujer son simplemente actores
                  tienen sus salidas y entradas
                  y cada uno en su vida hace diversos papeles

Ahora bien, por una parte, Petronio –aquel Árbitro de la elegancia, como lo definía Tácito–, a quien se atribuye el Satiricon, ¿escribió estos versos exactamente? 

Por otra: ¿qué significado tiene esta sentencia unida a la imagen de Hércules cargado con la esfera o, el Globe

Y, por último, ¿por qué es Hércules y no Atlas –el protagonista del mito–, quien sostiene el Globo?

El texto de Petronio –referido a los hipócritas y a sus vidas fingidas-, es el siguiente:

            Grex agit in scaena mimum: pater ille vocatur,
            filius hic, nomen divitis ille tenet.
            Mox ubi ridendas inclusit pagina partes,
            vera redit facies, adsimulata perit.

C. Petronii Satiricon Liber. Petronio. Satiricon. LXXX. El banquete de Trimalción

                  La gente representa en escena la farsa; uno es llamado padre,
                  otro, hijo, aquel tiene nombre de rico. 
                  Pronto se cierran los papeles cómicos, 
                  vuelven los verdaderos rostros, la simulación desaparece.

De donde se deduce que, como en otras muchas ocasiones, la frase totus mundus agit histrionem, no procede de Petronio -aunque se parezca en cierto sentido a lo supuestamente escrito por él-, sino, quizás, de una traducción o transcripción del texto, atribuida a su vez, a John de Salisbury.

En cuanto a la figura de Hércules, además de llevar la imaginación de los espectadores hacia la esfera que el antiguo héroe carga a su espalda –al parecer, muy familiar al público de la época-, no guarda relación alguna con la divisa que hemos analizado, aunque ambos elementos pretenden realzar el interés por el recinto teatral y las obras que en su escenario van a ser representadas. En este sentido hemos de volver a la primera obra hecha en el Globe, aquella en la que aparecen los versos All the world's a stage.

Shakespeare escribió esta comedia en cinco actos en verso y prosa, probablemente en 1599, siendo publicada en 1623. Su argumento procede de la novela Rosalinda o el áureo legado de Eufue, de Thomas Lodge, quien a su vez partió del Cuento de Gamelyn, atribuido a Geoffrey Chaucer.

En su desarrollo, Frederick usurpa a su hermano el duque, que con sus hijos se retira al bosque de las Ardenas. Celia, hija de Frederick, y Rosalind, su amiga, hija del duque desterrado, asisten a una lucha en la que Orlando, hijo de sir Rowland de Boys, derrota a un campeón. Rosalind y Orlando se enamoran.

Orlando, a la muerte de su padre, también había sido expulsado de su casa por su hermano mayor, y cuando Frederick le va a felicitar por ganar la lucha, es informado de que es hijo de un amigo de su hermano al que ha usurpado. Orlando tiene que huir. Rosalind, también escapa y Celia la acompaña; disfrazadas ambas. En el bosque de las Ardenas encuentran a Orlando, en compañía del duque usurpado.


Rosalind -disfrazada-. Henry Nelson O´Neil. 1817-1880

Entre tanto, por orden de Frederick, Oliver, hermano de Orlando va en su busca para matarlo, pero al ser atacado por una leona, Orlando le salva la vida, lo que le hace olvidar sus malignas intenciones, y además se enamora de Celia.

La tradicional y conocida imagen de Hércules, pues, acercaba al público, por un lado, al personaje de Orlando matando a la leona, en la primera obra que iba a ser presentada, y, por otro, al propio teatro, cuyo nombre a su vez, se asociaba directamente al mito cuya representación, se colocó a la entrada.

Hércules luchando con el león de Nemea. Francisco de Zurbarán,1634. 
Museo del Prado.

Por último, como sabemos, no es Hércules quien tradicionalmente carga la Tierra sobre sus hombros, sino Atlas.

 Atlas Farnesio del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

La esfera de Atlas ofrece una precisa imagen de las constelaciones zodiacales.
El héroe sostiene, en realidad la bóveda celeste.

Atlas, el mayor de los Titanes, hijo de Japeto y Climene, es derrotado en la lucha contra los olímpicos; y condenado a sostener para siempre la esfera terrestre, mientras que los demás Titanes son arrojados al inframundo. Legendariamente, Atlas cumplía su condena en las proximidades del estrecho de Gibraltar –su trabajo podría consistir, en realidad, en sostener las columnas que mantienen la Tierra separada de los cielos–, donde Hércules lo encontró, cuando iba a coger las Manzanas de Oro de las Hespérides, hijas de Atlas, a las que protegía un dragón. 

Por orden de Zeus, el propio Atlas debía ir a recoger las manzanas, mientras Hércules –para evitar exponerse al dragón–, se encargaría de sostener la bóveda celeste en su lugar.

Cuando Atlas volvió con las manzanas, con objeto de librarse de su condena, propuso llevar él mismo las manzanas a Euristeo, mientras Hércules se encargaba del globo. Este fingió aceptar, pero pidió a Atlas que sostuviera la bóveda un momento, mientras él buscaba algo para proteger sus hombros doloridos. Atlas aceptó y Hércules aprovechó para escapar con las manzanas.

Así pues, aunque el héroe del cartel del Globe, no era quien sostenía la bóveda habitualmente, sí la cargó sobre sus hombros durante algún tiempo.

El cartel –como ya hemos observado–, debía servir para dar publicidad al nuevo teatro y, a la vez, a la primera obra que allí iba a ser representada. Shakespeare necesitaba a Hércules como modelo, porque era él quien había matado a la Leona de Nemea, del mismo modo que Orlando lo hará en As you like it.

Pero también necesitaba el globo –porque era el nuevo nombre del teatro–, y para ello aprovechó la ocasión en que Hércules tuvo que sostenerlo; una acción con la que estaría a su vez, representando un papel que no era el suyo, sino el de Atlas, por lo que vendría a justificar el verso que completa la divisa: And one man in his time plays many parts. Y cada uno en su vida hace diversos papeles.

En definitiva, un cartel aparentemente sencillo, nos lleva, en busca de su interpretación, a encontrar un contenido de carácter erudito, que, por otra parte, no resultaba tan extraño a los espectadores de la época, como podría ocurrir hoy, ya que el estudio de los autores clásicos griegos y latinos, era imprescindible y, en muchos casos, los mitos procedentes de aquella literatura pasaron a formar parte del acervo popular.
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En otoño de 1609 la compañía empezó a utilizar también el teatro cubierto de Blackfriars, que se convirtió en su sede principal. Shakespeare era copropietario –housekeeper– de uno o de los dos locales de la compañía.

Segundo Globe Theatre, detalle de Hollar's View of London, 1647.

La primera construcción tenía 30 metros de diámetro y capacidad para 3351 espectadores. Destruido por el fuego en 1613, fue reconstruido el año siguiente y siguió ofreciendo funciones hasta su cierre en 1642, para ser demolido, dos años después, a causa del puritanismo reinante que condenó las representaciones teatrales.

Cabe quizás recordar, que en 1642, el rey de Inglaterra, Carlos I, hijo de James Suart y nieto de Mary Stuart, se enfrentaba en guerra a las tropas del Parlamento, que calificaban su forma de reinar, de puritanismo extremo, irracional e intolerable, en palabras del Vizconde de Falkland. Este monarca, antaño había pasado unos meses en España:

"A principios de marzo de 1623 Carlos Estuardo, Príncipe de Gales y único hijo varón vivo de Jacobo I de Inglaterra se plantaba delante de las puertas de la residencia del embajador inglés en Madrid después de haber atravesado media Europa a caballo, de incógnito y con la única compañía de dos fieles servidores y del futuro Duque de Buckingham, que, aparte de ser amigo personal suyo, también disfrutaba de la condición de favorito (o valido) de su padre. 

A pesar de los peligros y dificultades que una aventura de este calibre suponía, el joven príncipe convenció a su padre, aunque con mucha dificultad, para que le dejara marchar. Estaba convencido de que con su presencia en Madrid forzaría a los españoles a cerrar de una vez por todas las negociaciones de matrimonio que las coronas de España e Inglaterra habían estado manteniendo, con más o menos altibajos, desde, al menos, 1611. 

Sin embargo, a pesar de que el Príncipe de Gales permaneció en Madrid aproximadamente seis meses, las negociaciones acabarían con un rotundo fracaso y Carlos finalmente se vería obligado a volverse a Inglaterra sin su amada Infanta María, hermana menor de Felipe IV, y profundamente herido en su orgullo.

(La estancia en Madrid de Carlos Estuardo, Príncipe de Gales, en 1623: Crónica de un desastre diplomático anunciado. Bib. Virtual Miguel de Cervantes).

El Conde Duque de Olivares y Charles I Stuart, principales dramatis personae, murieron en 1635 y 1649 respectivamente; el primero, enfermo y, al parecer, loco, tras ser desterrado de la Corte de forma ignominiosa, por orden de Felipe IV, y el segundo, decapitado en Londres después de ser derrotado por las tropas de Cromwell.

Olivares. Velázquez. (Fragmento) Prado

Charles I of England, decada de 1640. Sir Anthony Van Dyck

Reconstrucción del teatro El Globo, realizada por C. Walter Hodges basada en evidencias arqueológicas y documentales.

Dibujo del Globe Restaurado. Publicado por Ernest Benn, en 1953.

The Globe, en la actualidad.

En 1997 tras una nueva construcción, el Shakespeare's Globe Theatre volvió a abrir sus puertas. Prácticamente igual que el antiguo, pero a unos 200 metros de su anterior ubicación. Ofrece sus representaciones durante el período veraniego para unos 1.500 espectadores.


A pesar de que Shakespeare no era el dueño único del edifico, ni tampoco el único autor de las obras que allí se representaban, fue, sin embargo, su nombre, el que pasó a formar parte del Olimpo de los grandes maestros de la Historia de la Literatura.

Al igual que ocurre con Cervantes, conocemos ciertos aspectos de su vida y actividades, no siempre fuera de toda duda, pero, de lo que no hay duda, es que todavía no podemos estar seguros en absoluto de conocer su verdadero rostro. 

Shakespeare. Chandos portrait.

Durante mucho tiempo se creyó que este era el único retrato de William Shakespeare, realizado en vida del dramaturgo, hasta que surgió otro, el llamado Cobbe portrait, del que actualmente también se duda. El Chandos constituyó la primera adquisición de la National Portrait Gallery en 1856.

Shakespeare. Cobbe portrait


El Elenco de Shakespeare

Igual que Cervantes, Shakespeare creó un buen número de personajes que también ocupan un lugar de honor en la historia de la literatura occidenteal y que han pasado a formar parte de la memoria común, así como algunas de las obras en las que aparecen.

Personajes de las obras de Shakespeare. Atribuido a Daniel Maclise. 
Yale Center for British Art.

Lady Macbeth; Ophelia; Falstaff; Hamlet; Othello; Titania; Romeo, Julieta o Desdémona, son algunos de los caracteres shakespearianos más reconocidos, además de los múltiples personajes históricos a los que el autor hizo aparecer en sus obras.

Thomas Stothard, Shakespearean Characters. Tate Gallery

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Las Obras de William Shakespeare, por John Gilbert (1849).

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